¿Todo vuelve? Las cámaras digitales compactas se niegan al olvido y resurgen entre la Gen Z
Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
Durante la última década, la perfección visual absoluta fue la tendencia más marcada en las redes sociales que hacen mayor hincapiè en las imágenes, como Instagram y TikTok. Sin embargo, para la llamada Generación Z, esa excelencia se volvió predecible y, por ende, aburrida. Hoy por hoy, un segmento asiste a una especie de “revolución de la imperfección” como declaración estética.
Los filtros que intentan imitar la estética antigua ya no son suficientes para satisfacer esta tendencia. En la actualidad, los jóvenes se saltan la norma y vuelven, directamente, a las cámaras digitales o digicams. Por un lado, el motivo de este regreso puede deberse a la misma tendencia cíclica de la moda que, tan solo el año pasado, nos trajo de vuelta los jeans de tiro bajo. No obstante, también se debe a la búsqueda de la autenticidad.
Esta tendencia no ocurre aisladamente en las ciudades que marcan tendencias globales como Londes, Nueva York o París. De hecho, en el plano regional, Paraguay se consolida como un centro estratégico donde esta demanda cobra vida propia, alimentada por el comercio fronterizo y un cambio profundo en los hábitos de consumo.
Para dimensionar este fenómeno en el terreno local, conversamos con Julio Vera, director general de NewZone, una de las tiendas de referencia en cuanto a aparatos tecnológicos de Ciudad del Este. Desde su posición, Vera observa que lo que vemos hoy no es un fenómeno pasajero impulsado por un video viral aislado, sino un cambio en la configuración del mercado regional.
"Es una de las tendencias más interesantes que vivimos en NewZone. Lo que vemos en piso de ventas refleja un fenómeno global: la cámara digital volvió, y volvió con una fuerza que nadie esperaba. No es un rebote momentáneo es una tendencia estructural que se sostiene trimestre a trimestre. Lo que más llama la atención es que no estamos hablando de un comprador que descubre el producto en nuestra tienda. Viene con la decisión tomada. Eso habla de una demanda activa, informada y con intención clara de compra”, analiza Vera.
El director general de NewZone destaca que el perfil del comprador es joven, mayoritariamente de Brasil, con una edad comprendida entre los 18 y 35 años. Sin embargo, lo que realmente valida este resurgimiento es la reacción de la industria: “Para 2026, Canon respondió al fenómeno aumentando su producción de cámaras compactas en un 50%, con al menos tres nuevos modelos previstos para este año. Las marcas no hacen eso si no ven una demanda sostenida y real”.

El especialista agrega que, a nivel global, cerca del 70% de los compradores de cámaras instantáneas Fujifilm, por ejemplo, pertenecen a la Generación Z, con una participación mayoritaria femenina que va siendo complementada por una presencia masculina creciente.
Esta realidad sigue coexistiendo con la demanda de cámaras de alto nivel para creadores de contenido. “Ese dato coincide exactamente con lo que vemos en piso. Y hay un segundo perfil que crece con fuerza: el creador de contenido joven, que busca marcas como Canon, Sony o DJI para producir contenido de calidad superior”, indica.
Para Vera, la razón detrás de este boom es una combinación de factores emocionales y técnicos. “En plena era de sobreexposición digital, los jóvenes buscan paradójicamente lo físico, lo tangible, lo que se puede tocar y guardar. La foto impresa al instante tiene un valor emocional que ningún smartphone puede replicar”, señala, añadiendo que existe también una "fatiga del teléfono" donde se descubre que la óptica real supera al software.
“Los creadores de contenido descubrieron que una cámara con zoom óptico real produce imágenes más favorecedoras que el gran angular del smartphone, que distorsiona las facciones. La cámara no es nostalgia es una herramienta de producción superior”, analiza.
Otra perspectiva fundamental de este mercado es la de Maico Pian, director comercial de Nissei, otro referente en materia de tecnología con sede en Ciudad del Este y Asunción. Al analizar este fenómeno, Pian asegura que es vital distinguir entre el segmento de las cámaras profesionales, que siempre ha crecido, y este nuevo nicho de cámaras compactas vintage que ha resurgido con fuerza.
“Esa demanda que viene creciendo hoy son de las cámaras mirrorless, que justamente es la nueva tecnología que viene en las cámaras profesionales y el público que viene consumiendo mayormente ahora en estos años son los creadores justamente de contenidos y básicamente los influencers”, aclara Pian.
No obstante, reconoce el repunte de las compactas: “En cuanto a esas cámaras vintage, sí hay un crecimiento que empezó a mitad del año pasado más o menos. Es una tendencia actual de la nueva generación, quienes crecieron ya con los celulares de alta gama".

Pian introduce un concepto clave en este análisis. Se trata de cómo la decisión de la industria de abandonar este segmento terminó por darle un aura de culto. “Las grandes marcas salieron de este mercado en los últimos años. Ahora, incluso, aparecieron más marcas que no son tan conocidas, pero por la tendencia, la gente las compra. Resulta que no buscan una foto de calidad extrema, sino la experiencia de tomarse una foto espontánea con una cámara chica”, reflexiona.
En este sentido, el profesional coincide en que la marca Fujifilm observó de manera oportuna este nicho en el mercado. “Ellos lanzaron una filmadora que te remite a varias épocas. Uno puede seleccionar, por ejemplo, décadas de los 70, los 80, los 90 o los años 2000 para grabar directamente los videos con esa estética”, puntualiza.
Sobre la escalada de precios, Maico Pian explica que llegó un momento en que la escasez mundial disparó los valores de unidades que antes eran consideradas “basura tecnológica”. “Las grandes marcas dejaron de fabricar este producto aproximadamente entre 2023 y 2024 porque ya no tenía mucha demanda. Cuando el producto comenzó a ponerse escaso a nivel mundial, aumentó el valor de las unidades que aún existían", ahonda Pian.

El mercado paraguayo presenta una estratificación que permite a los jóvenes ingresar a la tendencia según su precipuesto. Según las fuentes consultadas, el segmento de entrada se posiciona entre los G. 450.000 y G. 700.000.
Una de las novedades del mercado son las cámaras de filmación de video donde el usuario puede seleccionar una estética acorde con la década deseada. Esta propuesta tiene precios más elevados que oscilan los G. 5.000.000.