Sneakerhead: la historia de cómo una generación transformó los calzados en arte
Natalia Delgado CM/Periodista
Natalia Delgado CM/Periodista
Si bien se trata de un movimiento cultural con casi 20 años de trayectoria a nivel mundial, en nuestro país se empezó a desarrollar en el 2020, cuando la plataforma de streaming Netflix estrenó "El Último Baile", una docuserie basada en la carrera del jugador de básquetbol Michael Jordan.
"La cultura sneakerhead se empezó a desarrollar hace poco tiempo en Paraguay. A nivel comercial, las marcas nunca vieron a nuestro país como un potencial mercado para explotar", afirmó Ariel Ibarra, coleccionista de sneakers y propietario de Quiero, una tienda paraguaya de calzados exclusivos y coleccionables.
Ariel Ibarra mencionó que siempre sintió afición por las zapatillas, la moda y la historia detrás de cada diseño, pero se identificó como sneakerhead recién al cruzar fronteras, explorar países y conocer tiendas con este concepto.

"Quiero es una empresa nueva, empezó de ese impulso de consumo que siempre tuve, lo que hice fue informarme y superar el desafío principal de traer el producto a nuestro país, porque lo que hace exclusivo a cada par de zapatillas es la ley de oferta y demanda, hay mucha demanda y poca oferta", explicó Ibarra.
Las redes sociales también influyeron en el desarrollo de esta cultura en Paraguay, según mencionó el propietario de Quiero. "La conectividad hace que la gente esté al tanto de los últimos lanzamientos sin esperar durante años, como pasaba antes", agregó.
El coleccionista aclaró que su objetivo siempre fue generar comunidad, estimular el consumo correcto y el desarrollo de la cultura sneakerhead en nuestro país, un movimiento que aprecia la historia y exclusividad de cada producto como una obra de arte.
Actualmente, el público que invierte en este segmentado está divido en tres: los que buscan tendencias y los últimos lanzamientos de las marcas, los que prefieren las colaboraciones y, finalmente, aquellos que coleccionan pares limitados. "Dentro del mercado hay gente que compra pares, usa una sola vez y colecciona", adhirió.

En cuanto a accesibilidad, Ibarra explicó que todo se trata de tener un proveedor de confianza. "Existen varias empresas que te garantizan que el producto sea auténtico porque pasan por un proceso de verificación. Traer un calzado exclusivo tiene un costo vinculado a esta gestión y el transporte aéreo, que puede variar dependiendo del valor, cuanto más caro sea el par, mayor será el costo", especificó Ibarra.
Los precios de cada calzado varían según la exclusividad y la oferta-demanda; los calzados más costosos que se vendieron en la tienda Quiero fueron las Nike Jordan 1 Retro High Off-White Chicago a US$ 5999 y las Nike Air Jordan 1 Low fragment design x Travis Scott a un valor de US$1.800, mencionó su propietario.

En 1984 se sembró la semilla que daría origen a una cultura que se perpetúa hasta la actualidad. Nike tomó la arriesgada decisión de apostar por un jugador "novato" que, tiempo después, se convirtió en una leyenda mundial del básquetbol: Michael Jordan.
Fue en un partido de los Chicago Bulls contra Philadelphia 76ers, en noviembre de 1984, que Michael Jordan se calzó por primera vez las "Airship Jordan Bred" (negro y rojo), una silueta disruptiva que iba en contra del reglamento de vestimenta de la NBA por sus colores y que costó una multa de US$5.000 por partido que Nike pagó como una inversión más.
El 1 de abril de 1985, la marca lanzó las "Air Jordan" con la expectativa de vender 100.000 zapatillas en un año. En las primeras seis semanas, Nike vendió 1.500.000 de pares a 64.99 dólares cada una. "Se podría decir que la cultura sneakerhead nació con Michael Jordan porque fue el primer calzado deportivo de básquetbol que usó en la calle y no solo para hacer deporte", apuntó Christian Medina, el primer latino en diseñar una silueta para Nike: "Día de muertos Dunk SB" y fundador de Numberoneproject.ltd.

El fanatismo por el básquetbol, el ascenso en la carrera de Michael Jordan y el hip-hop aportaron al surgimiento de la tendencia "streetwear", que se basaba en usar ropa deportiva en la calle, sumado al auge de las zapatillas de Nike que eran cada vez más demandadas, difíciles de conseguir y que generaban ciertos status entre los que lo usaban.
El apogeo por los calzados se convirtió en una tendencia tan grande que se trasladó a la gran pantalla, como en la película "Do the Right Thing" o la serie "The Fresh Prince of Bel-Air" protagonizada por Will Smith. "Todo eso empezó a generar un fanatismo en la mente de la gente, y se creía que si tenías puesto determinado modelo de zapatilla eras 'el mejor'", comentó Christian Medina.
Facundo Lozano, periodista argentino especializado en cultura musical y tendencias urbanas, habló sobre tres factores que nutrieron a la cultura sneakerhead y que, a su vez, están interconectadas entre sí.
"Por un lado, están los fans del básquet y todo lo que representa ese deporte, ese nicho está conectado directamente al mundo de la música porque muchos artistas de Estados Unidos y otras partes del mundo gustan del 'streetwear' y lo implementan en su estilo de vida; y por último, el mundo del skateboarding que también está relacionado con la música", afirmó Lozano.

Las marcas no estuvieron ajenas a todo este movimiento que se desarrolló durante la década del 1990 y principios del 2000, y decidieron aprovecharlo. Nike lanza una nueva línea de zapatillas enfocadas en el skateboarding, pero esta vez innovando en crear una división para colaborar con artistas.
"Nike crea la línea de skate, que es básicamente Nike SB, y es ahí donde empiezan a colaborar con artistas. El primero, en el 2005, fue Jeff Staple, un visionario creativo que se inspiró en la Ciudad de Nueva York para crear las Nike SB Dunk 'Pigeon' y su lanzamiento fue una locura, se generó un descontrol tan grande el día de la venta que la noticia llegó hasta los medios de comunicación. Fue la primera vez que la gente acampó para comprar este par y se creó la reventa afuera de los locales", agregó Medina.

El diseñador mexicano comentó que Nike siempre se mantuvo a la vanguardia sobre estas tendencias y aprovechó cada reacción del público para establecer una nueva estrategia de marketing. "Tiempo después sacó un par para latinos, las Nike SB Dunk Low 'Cinco de Mayo', con los colores de la bandera de México. Otras marcas que trabajaron más en innovar en sus diseños fueron Adidas y Reebok. Cada quien elegía su marca preferida", explicó Christian.
Medina rememora que, si bien había continuidad en coleccionar zapatillas y la reventa en la calle se empezó a implementar, el siguiente modelo de calzado que generó una reacción fuerte en el mercado fue la silueta que él creó, ya que fue el primero en ser firmado por un diseñador latinoamericano.
"Se volvieron locos nuevamente en el 2006, cuando salió mi par: 'Día de muertos Dunk SB'. Fueron las primeras zapatillas diseñadas por un mexicano que era artista ajeno a la marca. Ellos me dieron el crédito en la página web y en todo el mundo. El par tuvo la particularidad de que solo se crearon 1.000 unidades y se vendieron en México y Canadá, muchos coleccionistas de Estados Unidos viajaron a México o Canadá para conseguirlos", recordó Medina y agregó que las siluetas que él diseñó se vendieron a US$100 cada una y actualmente su valor ronda los US$20.000.

La comunidad del arte, la moda, el cine y la calle se alinearon para consolidar la cultura sneakerhead en Estados Unidos y otros países del mundo; los fanáticos de las marcas coleccionaban y atesoraban zapatillas, acampaban para conseguir nuevos pares exclusivos y se implementó la reventa. ¿Qué pasaba en Latinoamérica?
"Tuvimos que esperar hasta el 2017 para vivir el verdadero fenómeno que, para mí, estuvo totalmente pegado al crecimiento del trap en Latinoamérica, tanto en Puerto Rico, en Colombia, Argentina y otros países. Artistas como Bad Bunny, J Balvin, Bizarrap, Duki, entre otros, comenzaron a visibilizar el streetwear y las zapatillas, ahí se aplicó la reventa y se abrieron tiendas que traían ropa y calzado del exterior que no llegaban al país", recordó Facundo Lozano.
Para posicionarse, las marcas empezaron a enviarle indumentaria y calzados a los artistas; al mismo tiempo, se empezó a desarrollar en redes sociales la corriente del "Hype", donde los creadores de contenido subían fotos y videos mostrando sus outfits exclusivos, de prendas vintage únicas y siluetas muy costosas, según explicó el periodista argentino.
Las redes sociales impulsaron la expansión mundial de la cultura streetwear y sneakerhead gracias a los creadores de contenidos y las marcas renovaron las colaboraciones apostando, esta vez, por los artistas del momento.
Adidas y el rapero estadounidense Kanye West crearon la línea "Yeezy", el reconocido diseñador y ex-director creativo de Louis Vuitton, Virgil Abloh, creó "Off-White"; Bad Bunny colaboró con Adidas en la línea "Forum Low", la marca de la artista Rihanna, Fenty, se unió a Puma, entre otras alianzas que se dieron no solo para calzados, sino también para ropa y accesorios.

"Hubo un momento en Argentina muy épico, del 2016 al 2018, que era como 'la ciudad mágica', lo poco que llegaba lo conseguías. Si querías revender, podías comprar para revender, si querías intercambiar se podía, todo era armonía en la comunidad y era muy feliz", rememora Christian Medina.
Más allá del fanatismo por el deporte, el arte, el fashion o la ambición de tener cierto estatus dentro de la comunidad, la cultura sneakerhead está alimentada por el coleccionismo y el sentido de pertenencia, según explicó Medina.
Federico Javier González, psicoanalista y escritor, relaciona esta cultura con el deseo de generar comunidad. "Hay una cuestión que tiene que ver con la atención al detalle, la búsqueda de una colección como búsqueda de identidad, un conocimiento general de la historia y la moda", detalló.
Y afirmó que esto es lo opuesto a lo que se da en las adicciones, "porque tiene que ver con la ruptura de esa gratificación inmediata, con la paciencia, con la perseverancia en la búsqueda de modelos específicos o pares particulares que de alguna manera tienen algún valor identitario y eso también de alguna forma genera comunidad", argumentó González.