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La tendencia de pasar de un hogar familiar a monoambientes: el 15% de los paraguayos prefiere vivir solo

Macarena Duarte Periodista

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Cada vez más personas están optando por vivir solas, lo cual se expone en el último censo nacional de población y vivienda, realizado en el 2022. Las motivaciones hacia esta tendencia varían entre aspectos personales, factores económicos, e incluso cuestiones sociales.

23 Febrero de 2025 08.00

Datos del último censo realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas del Paraguay (INE), exponen que vivir solo es una tendencia cada vez más creciente a nivel poblacional. Los hogares unipersonales, como se denomina la tendencia, llegan a un 15,5% y hace 10 años representaba solo el 11,8%, de acuerdo a las explicaciones del director del INE, Iván Ojeda.

"Esta es una tendencia mundial, Paraguay se suma al resto del mundo, pero en el país se desarrolla también una dinámica distinta por la migración de los pobladores de las zonas rurales a las urbanas, afectando así los hábitos y costumbres de las personas; hoy, en el país, el 69% de la población vive en zonas urbanas y el 39% en zonas rurales", detalló.

Ojeda indicó que actualmente existen 1.749.000 hogares particulares ocupados en el país y eso no solo hace que el mercado inmobiliario se amplíe, sino también que la gente, en especial los jóvenes, busquen independizarse. Esto sin mencionar los tipos de proyectos priorizados, afirmando que hoy en día se observan más edificios con monoambientes, ajustándose así a la tendencia actual.

En cuanto a los hogares nucleares completos, compuestos por ambos padres y los hijos, se habla de un 44,5%, cuando hace 10 años era el 50%. Los hogares incompletos, donde faltan uno de los padres, representa el 11,2% y hace 10 años esto representaba el 9,4%.

Enrique Arce, Caprivi
Enrique Arrúa, directivo de la Caprivi

Cambios
Con respecto a los desarrollos inmobiliarios, Enrique Arrúa, directivo de la Cámara Paraguaya de la Primera Vivienda (Caprivi) indicó que la tendencia de hogares unipersonales también ha cambiado la búsqueda de vivienda de las personas. Anteriormente se compraba un lote en una zona medianamente urbanizada y ahora se consiguen ofertas de casas ya terminadas, por G. 2.000.000 o G. 3.000.000.

"No obstante, el inconveniente sigue siendo la accesibilidad a un crédito. El 95% de las carpetas que se presentan no están sujetas a crédito; por otra parte, en nuestro país se debe calcular, como mínimo, 300.000 primeras viviendas por la cantidad de demanda, y por año no se supera la construcción y venta de 4.000 viviendas", expresó.

En cuanto al territorio donde más se desarrollan los proyectos inmobiliarios o donde más se busca vivir, Arrúa señaló que la zona Metropolitana sigue liderando la preferencia de las personas, con Luque, Capiatá, Limpio, Ñemby y San Antonio como opciones principales. Con respecto a la población en hogares unipersonales, por grupos de edad, los adultos mayores lideran la tendencia.

Un total de 25.331 personas entre 60 a 64 años se encuentra viviendo sola; seguido por 24.724 personas entre 65 a 69 años; y 23.760 entre 55 a 59 años. Las personas entre 25 a 29 años se encuentran en cuarto lugar, totalizando 22.626; seguidas por 22.375 personas entre 50 a 54 años; y 21.555 individuos entre 30 a 34 años.

Agustín Barúa
Agustín Barúa, antropólogo

Factor antropológico
Para el psiquiatra comunitario y antropólogo social, Agustín Barúa Caffarena, la tendencia hacia hogares unipersonales se relaciona también con una marca de individualismo. Es decir, ya no se observan tantos proyectos familiaristas, multiplicándose más las proyecciones singulares y particulares; añadió otro análisis, como la desconfianza social, como una posible motivación.

"De alguna manera nos vamos distanciando en términos de confianza, de confidencia y probablemente también de convivencia. Esto también repercute en nuestra idea de lo colectivo y nuestro pensamiento en comunidad; es decir, lo colectivo y lo ambiental o lo político, entre otras cuestiones", puntualizó.

Para el especialista, cada vez más las personas se vinculan desde una lógica de enemistad, donde el otro es visto como una amenaza, lo que lleva a un distanciamiento y, consecuentemente, a optar por planes individuales como vivir solo. Señaló que esto incluso se acentúa en contextos urbanos como Asunción, donde la lógica de aislamiento se vuelve un factor común.

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