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Cédula de identidad
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26 Enero de 2026 14.33

Macarena Duarte Periodista

La historia detrás del paraguayo número 1

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Los inicios de la cedulación en el país tienen matices que, vistos hoy, parecen increíbles. Tras un siglo de historia, la evolución marcó el camino, pero aquellas primeras experiencias aún perduran como relatos dignos de ser contados.

Transcurría enero de 1924 cuando se emitió la primera cédula de identidad paraguaya. Modesto Hidalgo es el nombre que quedó para la historia. Se trata del número 1, es decir, el primer paraguayo con cédula.

El inicio, si bien fue un gran paso, trajo consigo muchas particularidades que hoy incluso podrían ser irreales. Su nombre hace presumir que se trataba de un hombre, pero para la actualidad ya no podremos tener la certeza de ello dado que, en ese entonces, no se realizaba ningún tipo de aclaración sobre el género de las personas.

Así fueron los primeros pasos de lo que hoy consideramos el documento más importante que llevamos en nuestro día a día. Antes de lo que hoy en día conocemos como Departamento de Identificaciones, se había creado, en 1921, la Sección de Identificación en las Comisarías Primera, Segunda y Tercera, para llevar la documentación de los ciudadanos y, tres años después, con papel, tinta y archivo, comenzó a emitirse oficialmente la cédula de identidad policial, muy distinta a como la conocemos actualmente.

cédula de identidad
Las  primeras  cédulas  de identidad no aclaraban el género de las personas

Las primeras 15.000 unidades coincidían numéricamente con los llamados prontuarios policiales, registros físicos que contenían los datos personales, las huellas dactilares, las firmas, las fotografías y hasta las características físicas de cada individuo. Si bien no se especificaba el sexo, sí se determinaba la profesión de cada persona y su estado civil, incluso la expresión “separado/a”, ya en desuso.

El proceso de cedulación fue reglamentado recién en 1927, cuando la responsabilidad pasó al Gabinete de Identificación. A partir de allí, el prontuario se convirtió en la herramienta principal para dejar constancia oficial de una persona en territorio nacional.

Evolución de la cédula de identidad

Con el correr de los años, la cédula de identidad fue adoptando nuevas funciones. En 1936, por ejemplo, se volvió obligatorio para los extranjeros que residían en el país.

No obstante, la forma de emitir cédulas también fue transformándose de manera total, pues anteriormente las personas debían presentar una solicitud al jefe policial para la elaboración del documento. Además, no era obligatorio presentar el certificado de nacimiento, lo cual se sumaría posteriormente a más estrategias de comprobación de veracidad de la identidad.

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Anteriormente, la cédula aclaraba la profesión de cada individuo

En cuanto a la rutina para renovar o gestionar una cédula, anteriormente se entintaban los dedos, para dejarlos sobre una hoja de registro y firmar a mano. Hoy, la experiencia permite el escaneado instantáneo de los documentos; fotografiar en el momento a la persona y firmar mediante un lápiz digital.

En el año 2008 se sumó un nuevo requisito: además del certificado de nacimiento, se exige una copia del libro de acta de inscripción del Registro Civil, para verificar su autenticidad. Además, ya se omiten informaciones personales específicas, como la profesión de cada persona. Con respecto a las emisiones de cédulas, por año se emiten unas 950.000, de las cuales un total de 180.000 son solicitadas por primera vez.

¿Cómo se identificaba el paraguayo anteriormente?

Las primeras bases de la identificación poblacional se encontraron en 1843, cuando Carlos Antonio López, Mariano Roque Alonso y Benito Martínez Varela firmaron un decreto para establecer una estructura orgánica y definir las funciones de la policía. A partir de 1870 se observó la necesidad de establecer un sistema de documentación para el control del movimiento de personas, especialmente para el desplazamiento al exterior.

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Hoy, la cédula permite el escaneado instantáneo de los documentos

Apenas tres años después, el Poder Ejecutivo firmaba un nuevo decreto: toda persona que deseara salir del país o trasladarse por el interior debía contar con un pasaporte expedido por el Departamento General de Policía. Quienes no cumplieran con este requisito, serían recluidos en prisión.

Este sistema de control fue una de las primeras medidas organizadas en torno a la documentación de identidad en Paraguay, mucho antes de que existieran cédulas o bases digitales. A partir de 1905 se crearon nuevos establecimientos en torno al proceso, contando con un protagonista estratégico: el argentino Juan Vucetich.

Se trataba del reconocido creador del sistema dactiloscópico, la identificación a través de las huellas digitales, y terminó por marcar un antes y un después en el sistema paraguayo, dado que su sistema se mantiene vigente hasta la actualidad en el país.

Posteriormente, se generó la creación inmediata del Gabinete de Identificación, que comenzó a funcionar en los primeros meses de 1906. Aunque en ese entonces aún no existía la cédula de identidad, el Gabinete ya expedía dos documentos esenciales: el pasaporte policial y el certificado de buena conducta.

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