El ñanduti dialoga con la realidad aumentada en la obra ganadora del Premio Matisse
Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
Al inicio de cada año, el circuito de las artes visuales en Paraguay se mantiene expectante a la entrega de los Premios Henri Matisse, organizados por la Embajada de Francia, la Asociación para las Artes Visuales en Paraguay / Gente de Arte y la Alianza Francesa de Asunción, con apoyo de la Secretaría Nacional de Cultura y el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes, junto a un selecto jurado que involucra especialistas locales e internacionales.
Este año, el primer lugar fue otorgado a la artista Paz Moreno Re, “por la potencia con la que articula la memoria histórica, desarrollando un lenguaje escultórico y recursos tecnológicos para visibilizar un episodio silenciado de la historia paraguaya”. La ganadora tendrá la oportunidad de realizar una residencia de 10 a 12 semanas en la Cité Internationale des Arts, la fundación de apoyo a las artes visuales más grande del mundo, ubicada en París, Francia.

La artista galardonada es reconocida por utilizar el ñanduti como un lenguaje flexible, que permite expandirse hacia distintos conceptos, siempre relacionados a las vivencias femeninas y a reflexiones en torno al género. Más allá del sentido metafórico, Paz Moreno Re también utiliza esta técnica para explorar otros materiales además del hilo, como el alambre, las piedras y los textiles rellenos.
“En mi práctica artística siempre debe haber mujeres, ya sea personajes históricos, gente de mi entorno o mi propia experiencia femenina”, relata. En este sentido, sus esculturas presentan formas abstractas, colores simbólicos y texturas suaves que, muchas veces, pretenden ser terreno fértil para la imaginación e invitan al espectador a interactuar con la obra.

De este deseo de acortar el espacio existente entre el arte y quien lo observa, Paz decidió incluir la realidad aumentada en este diálogo. De esta manera, Trescientas, la pieza ganadora, da apertura a la exhibición de los Premios Henri Matisse que se encontrará disponible en el Centro Cultural de la Ciudad Manzana de la Rivera hasta el 11 de abril..
Al ingresar a la primera sala de la Manzana de la Rivera, la obra de Moreno se encuentra frente a uno de los ventanales del espacio cultural. Allí, los visitantes pueden escanear un código QR para leer sobre la obra y, además, descargar una aplicación para observar cómo la ilustración de un par de mujeres paraguayas entra en escena.
La artista relata que, durante la pandemia, se enteró a través de un programa de televisión sobre la historia de 300 mujeres que fueron torturadas en las plazas Asuncenas, durante la ocupación brasileña al final de la Guerra contra la Triple Alianza en nuestro país.

“Lo que más me llamó la atención es que no encontré escritos de cronistas nacionales de la época que cuentan este suceso, solo de extranjeros, por cuyos relatos nos enteramos de las condiciones en que estas mujeres fueron encontradas”, narra la artista.
La constante reflexión sobre este evento histórico la llevó a ahondar en las páginas del histórico periódico Cabichuí, donde encontró una ilustración de estas mujeres peleando con un yaguareté. Paz tomó esta imagen como un signo de resiliencia ante la adversidad de la guerra y lo vinculó con su escultura textil.
Con ayuda de los conocimientos técnicos del desarrollador Alejandro Encina, Paz cocreó una aplicación que permite a los espectadores traer personajes del pasado a la Asunción del siglo XXI. Al apuntar la cámara de los celulares a través de esta aplicación, aparece esta ilustración, pero multiplicada, representando a las cientos de mujeres que sobrevivieron a las torturas de la ocupación y las pérdidas de la Guerra Grande. “Me hace reflexionar sobre que, a pesar de lo que sufrieron, reconstruyeron el país. No tuvieron tiempo ni de cuidarse a sí mismas y sanar sus traumas”, señala la creadora.
Sobre la decisión de instalar la escultura frente al ventanal, Paz resalta que no fue al azar. “Decidimos ubicarla en este espacio porque da a la calle Benjamín Constant y simbólicamente es un camino directo hacia el casco histórico y la zona donde se encuentran las plazas en que fueron torturadas estas mujeres. Es una oportunidad de reconocer su camino de resistencia”, agrega Paz.

Desde 1999, los Premios Henri Matisse buscan incentivar la producción de creadores contemporáneos y ampliar sus horizontes con una residencia artística en París. En esta edición, el panel de expertos fue conformado por Laura Gérard en representación de la Cité Internationale des Arts, Lucie Brechette por el Institut Français de Paris. Fredi Casco y Arnaldo Cristaldo fueron los representantes nacionales del jurado, y como observadores, Christophe Chavagneux, por la Embajada de Francia y María Eugenia Ruiz Llano, miembro de Gente de Arte.
En esta edición, tres mujeres completaron el podio. Camila Ocampos recibió el segundo premio por la manera en que utiliza los materiales para abordar tensiones entre el cuerpo, y la dualidad entre intimidad y exposición. Con el galardón, Camila también recibe la oportunidad de asistir en calidad de observadora a una bienal sudamericana a elección de la artista.
Finalmente, mención especial fue concedida a la artista Lucía Adise, quien trabaja la tierra como material expresivo y vehículo para abordar cuestiones sobre huella y territorio.