A un segundo de la gran hazaña: qué le falta a Joshua Dürksen para ser piloto en la F1
Fabrizio Meza Periodista
Fabrizio Meza Periodista
La historia de Joshua Dürksen no comenzó en Europa ni en un paddock de Fórmula 1. Empezó mucho más cerca de casa, en el kartódromo ubicado detrás del Parque Ñu Guazú.
Allí, con apenas 11 años, se subió por primera vez a un karting y ese primer giro marcó el inicio de un sueño y, sobre todo, el descubrimiento de una pasión que hoy lo tiene cada vez más cerca del “Gran Circo”.
Años después de aquel debut, Dürksen atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera. En 2026 será piloto de Invicta Racing en la FIA Fórmula 2 y, al mismo tiempo, piloto de desarrollo de Mercedes-AMG Petronas, una de las escuderías más emblemáticas de la Fórmula 1.
Su llegada a las llamadas “flechas plateadas” representa un paso firme en su camino hacia la máxima categoría del automovilismo mundial.
La pregunta surge de manera automática: ¿qué le falta a Joshua Dürksen para ocupar una butaca como piloto titular en la Fórmula 1? La respuesta no es simple ni única y es que no se trata solo de talento o resultados, sino de una combinación de factores deportivos, reglamentarios y estructurales.

El punto central es la Superlicencia de la FIA, el documento indispensable para poder competir oficialmente en la Fórmula 1.
Para tener esta licencia un piloto tiene que reunir un mínimo de 40 puntos, calculados a partir de sus resultados en campeonatos reconocidos por la Federación Internacional del Automóvil durante un período de hasta tres años.
La FIA evalúa los tres años anteriores a la solicitud o los dos anteriores más el año en curso, tomando siempre el escenario más favorable para el piloto.

Pero los puntos no son el único requisito, ya que el aspirante debe contar con una licencia internacional FIA Grado A, tener al menos 18 años aunque existen excepciones desde los 17 para talentos considerados extraordinarios y aprobar una evaluación sobre el Código Deportivo Internacional y el reglamento deportivo de la F1.
Además en su primera solicitud debe haber completado al menos el 80 % de dos temporadas completas en campeonatos de monoplazas avalados por la FIA.
Para poder competir oficialmente, el piloto debe completar un mínimo de 300 kilómetros en un Fórmula 1 representativo, a ritmo de carrera, en un máximo de dos días y dentro de los 180 días previos a la solicitud de la Superlicencia. A esto se suma el trabajo obligatorio en simuladores certificados y la participación en pruebas con autos de temporadas anteriores.

Mientras no alcance los 40 puntos, la participación de Dürksen en la Fórmula 1 es limitada. Puede realizar tests privados y participar en entrenamientos libres 1 (FP1), pero no puede clasificar ni correr un Gran Premio.
Pero aun así, estas instancias son clave para sumar experiencia real y cumplir con los requisitos reglamentarios.
Existe además un factor que por más obvio que sea puede pasar desapercibido y es que tiene que haber una butaca libre. Incluso con la Superlicencia en mano, sin un asiento disponible en un equipo de F1, el debut no es posible.
Su rol como piloto de desarrollo tiene un valor importante, Dürksen trabajará de manera directa con el equipo de simulación de Mercedes-AMG Petronas, pasando largas jornadas probando mejoras, configuraciones y puestas a punto que luego pueden trasladarse al auto real.
También participará en pruebas privadas con un Fórmula 1 para entender el comportamiento del monoplaza y aportar feedback técnico que ayude al desarrollo del auto que compite cada fin de semana.

Antes de llegar a Invicta Racing, Joshua compitió durante dos temporadas en Fórmula 2 con AIX Racing.
Pero, incluso antes participó en la Formula Regional Europea by Alpine y en la Formula Regional de Medio Oriente.
Un camino que comenzó en karting, siguió por las categorías formativas y hoy lo encuentra dentro de la estructura de uno de los equipos más grandes de la Fórmula 1.