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Desarrollo humano | Fotografía: Archivo
Liderazgo
Desarrollo humano | Fotografía: Archivo
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Paraguay en desarrollo humano alto, pero la brecha de ingresos amenaza el salto

Fabrizio Meza Periodista

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Paraguay se mantiene en la categoría de desarrollo humano alto, pero la desigualdad y la informalidad laboral siguen limitando que ese avance se traduzca en mayores ingresos.

12 Febrero de 2026 09.28

Paraguay logró avances relevantes en su Índice de Desarrollo Humano (IDH) en las últimas décadas, impulsado principalmente por mejoras en salud y educación. Pero, ese progreso todavía no se refleja con la misma fuerza en el nivel de ingresos de la población.

Según explicó Ofelia Valdez, Especialista en Desarrollo Inclusivo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el IDH se mide a partir de tres dimensiones: salud, educación e ingresos. Mientras las dos primeras mostraron una evolución positiva desde 1990, la dimensión de ingresos continúa siendo el componente más rezagado.

“El ingreso promedio del país no representa la realidad de muchas personas. Es un dato general que esconde fuertes desigualdades territoriales y sociales”, señaló.

El peso de la informalidad laboral

Uno de los factores centrales que explican esta brecha es la alta informalidad de la economía paraguaya. Cerca del 60% de los trabajadores se desempeñan fuera del mercado formal, lo que limita el acceso a salarios estables, protección social y oportunidades de desarrollo.

Desde la mirada del PNUD, la calidad del empleo es determinante para cerrar la distancia entre desarrollo humano y bienestar económico. El trabajo formal no solo garantiza ingresos más previsibles, sino también acceso a salud, jubilación y condiciones que permiten planificar el futuro.

“El trabajo decente es fundamental porque le da a la persona estabilidad, libertad para tomar decisiones y la posibilidad real de mejorar su calidad de vida”, afirmó Valdez.

Ofelia Valdez, especialista en Desarrollo Inclusivo del Programa de la PNUD | Fotografía: Gentileza de la entrevistada
Ofelia Valdez, Especialista en Desarrollo Inclusivo del Programa del PNUD 
| Fotografía: Gentileza de la entrevistada

Capacidades, productividad e ingresos

El vínculo entre capacitación, productividad e ingresos aparece como otro eje clave. A mayor formación y habilidades, mayor capacidad de insertarse en empleos de calidad o de emprender con valor agregado.

Desde el PNUD trabajan junto al Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Industria y Comercio en proyectos orientados a jóvenes y mujeres, con foco en identificar las barreras de acceso y permanencia en el mercado laboral. El objetivo es fortalecer capacidades y reducir brechas que hoy limitan el crecimiento de los ingresos.

“En la medida en que las personas aumentan sus capacidades y su estabilidad laboral, mejora la productividad y eso impacta tanto en los salarios como en la economía del país”, explicó.

Sectores con potencial y nuevos empleos

El desarrollo inclusivo también requiere diversificar la matriz productiva. Si bien el sector agroganadero sigue siendo relevante, hoy surgen nuevas oportunidades en industrias creativas, economía naranja, sector audiovisual, industria forestal, maquila, autopartes y empleos verdes.

Áreas como la economía circular, el transporte sostenible y la agricultura sustentable muestran un fuerte potencial de generación de empleo, siempre que esos puestos sean formales y con condiciones adecuadas.

“Cada sector abre un mundo de oportunidades, pero exige competencias nuevas. El desafío es acompañar ese crecimiento para que los empleos que se generen sean empleos decentes”, subrayó Valdez.

Desarrollo humano | Fotografía: Archivo
Desarrollo humano | Fotografía: Archivo

Desigualdad: el gran freno al desarrollo humano

Uno de los datos más sensibles surge al analizar el Índice de Desarrollo Humano ajustado por desigualdad. Al incorporar este factor, Paraguay desciende desde la categoría de desarrollo humano alto hacia niveles intermedios.

La mayor pérdida se concentra en la dimensión de ingresos, donde la desigualdad supera ampliamente a la observada en salud y educación. Este dato confirma que el crecimiento económico, por sí solo, no alcanza si no es inclusivo.

“La desigualdad en ingresos es la principal oportunidad de mejora. Reducirla implica formalizar el empleo, mejorar la productividad y garantizar que más personas accedan a los beneficios del crecimiento”, indicó.

Un desafío integral y de largo plazo

Desde el PNUD remarcan que no existe una solución única. El desarrollo humano requiere políticas públicas sostenidas, un sector privado comprometido, una academia activa en la generación de conocimiento y cooperación internacional que aporte datos, análisis y experiencias.

Paraguay se ubica hoy en la mitad de la tabla regional y mundial en desarrollo humano. Mantener esa posición y avanzar dependerá de su capacidad para transformar los avances sociales en mejores ingresos y menor desigualdad.

“Estar en desarrollo humano alto no es garantía de permanencia. Hay que cuidar lo logrado y avanzar sobre lo que todavía se puede mejorar”, concluyó Valdez.

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