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Laura Ramos y el liderazgo que marca una nueva etapa en el sector empresarial

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Para Laura Ramos, el liderazgo empresarial en Paraguay está dejando atrás viejos moldes y enfocándose en la preparación, la experiencia y los resultados. La dirigente plantea un modelo de conducción basado en mérito, formación continua y visión de largo plazo.

Laura Ramos sostiene que el liderazgo empresarial en Paraguay está atravesando una transformación profunda, en la que pesan cada vez más las capacidades profesionales y la trayectoria por encima de etiquetas o esquemas tradicionales. Desde su visión, hoy las organizaciones valoran la competencia técnica, la experiencia acumulada, la mirada estratégica y la capacidad de convertir planes en resultados concretos.

En ese contexto, afirma que la posibilidad de que una mujer aspire —y eventualmente acceda— a la presidencia del Club de Ejecutivos del Paraguay, una institución con 26 años de historia, no debe interpretarse como un hecho simbólico aislado. Para Ramos, se trata de la consecuencia natural de un proceso de madurez del ecosistema empresarial, donde el liderazgo se construye desde la idoneidad, el compromiso y la preparación para asumir responsabilidades cada vez más complejas.

¿Cómo está evolucionando hoy el liderazgo empresarial en Paraguay?

El liderazgo empresarial en Paraguay está evolucionando hacia un modelo cada vez más centrado en las capacidades, la preparación y los resultados, más que en atributos tradicionales o etiquetas. Hoy las organizaciones y los espacios institucionales valoran, por encima de todo, la competencia profesional, la experiencia, la visión estratégica y la capacidad de ejecución.

Este cambio es una señal de madurez del ecosistema empresarial. Implica que las posiciones de liderazgo se ganan por mérito, trayectoria y aporte real, independientemente del género. Cuando una institución elige a sus líderes en función de sus capacidades, no solo se fortalece internamente, sino que también envía un mensaje potente hacia afuera.

En ese sentido, que una mujer pueda aspirar —y eventualmente acceder— a la presidencia de una institución empresarial como el Club de Ejecutivos del Paraguay con 26 años de historia no debe leerse como un hecho simbólico aislado, sino como la consecuencia natural de esta evolución del liderazgo. Un liderazgo que pone en primer lugar la idoneidad y el compromiso, y que abre camino para que las futuras generaciones entiendan que los espacios de decisión están disponibles para quienes estén preparados para asumirlos.

Ese es el liderazgo que construye referentes reales y que contribuye a un ecosistema empresarial más sólido, profesional y orientado al largo plazo.

¿Qué habilidades son imprescindibles para un ejecutivo en el contexto actual de negocios?

Hoy hay tres habilidades absolutamente imprescindibles.

La primera es la capacidad de adaptación. Vivimos en entornos altamente cambiantes, donde la tecnología, los mercados y las regulaciones evolucionan con rapidez. Un ejecutivo que no aprende de manera continua queda rápidamente desactualizado.

La segunda es la inteligencia relacional: la capacidad de liderar personas, construir confianza, generar consensos y trabajar con equipos diversos. El liderazgo actual no se ejerce desde la imposición, sino desde la influencia y la credibilidad.

Y la tercera es la capacidad de ejecución con visión estratégica. No alcanza con tener buenas ideas; es fundamental transformarlas en resultados concretos, sostenibles y medibles, alineados con una visión de largo plazo.

Usted propone priorizar la formación profesional, ¿qué tipo de capacitación cree que hoy hace más falta?

Hoy hace falta una formación mucho más integral del ejecutivo. Por un lado, una formación técnica sólida y actualizada, especialmente en temas como gobierno corporativo, finanzas estratégicas, gestión de riesgos, compliance y transformación digital.

Pero al mismo tiempo, es clave fortalecer habilidades que antes se subestimaban y hoy son centrales: liderazgo de equipos, ética empresarial, toma de decisiones en contextos de incertidumbre y manejo de crisis.

Desde los gremios y espacios como el Club de Ejecutivos del Paraguay, tenemos la responsabilidad de ser plataformas activas de formación continua, intercambio de experiencias y desarrollo de líderes. La capacitación ya no puede ser esporádica; debe ser permanente y alineada a los desafíos reales del entorno empresarial.

¿Cuáles son los secretos del éxito empresarial para usted?

No creo en recetas mágicas, pero sí en principios que se repiten en las organizaciones exitosas.

El primero es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Las empresas que logran alinear estrategia, cultura y ejecución generan confianza, tanto hacia adentro como hacia afuera.

El segundo es la profesionalización: institucionalizar procesos, definir claramente roles, rodearse de equipos competentes y animarse a delegar. Muchas empresas se estancan cuando todo depende de una sola persona.

Y el tercero es la mirada de largo plazo. El éxito sostenible no se construye con decisiones cortoplacistas, sino con una visión clara de creación de valor económico, social e institucional en el tiempo.

¿Cómo evalúa el clima empresarial actual y qué necesitan las empresas para crecer?

Paraguay tiene un clima empresarial desafiante, pero con enormes oportunidades. Contamos con estabilidad macroeconómica, ventajas competitivas claras y un sector privado resiliente y emprendedor.

Para que las empresas puedan crecer y escalar, es fundamental contar con reglas claras, previsibilidad y fortalecimiento institucional. La inversión y el desarrollo se dan cuando existe confianza en el marco en el que se opera.

Además, es clave profundizar la articulación público-privada y fortalecer el rol de los gremios como interlocutores técnicos y propositivos, capaces de traducir las necesidades del sector productivo en políticas que impulsen el desarrollo del país.

¿Qué diferencia a las compañías que logran escalar de aquellas que se estancan?

La diferencia principal está en la mentalidad y en la gestión. Las empresas que escalan son aquellas que se animan a revisar sus propios modelos, incorporar talento, profesionalizar su estructura y medir su desempeño con criterios claros.

Las que se estancan suelen quedar atrapadas en estructuras rígidas, decisiones excesivamente centralizadas o resistencia al cambio. Escalar implica asumir riesgos, pero riesgos inteligentes, bien analizados y gestionados.

¿Qué rol deben tener los gremios empresariales en la agenda económica del país?

Los gremios deben cumplir un rol institucional clave. No solo representar intereses sectoriales, sino actuar como verdaderos espacios de pensamiento estratégico del sector privado.

Desde mi experiencia en distintos directorios gremiales —y actualmente en Feprinco, la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Paraguay, el Centro de Importadores del Paraguay y el Club de Ejecutivos— veo la enorme oportunidad de elevar la conversación económica del país.

Los gremios deben formar líderes, generar propuestas técnicas, promover buenas prácticas empresariales y ser puentes efectivos entre el sector privado y el Estado. Ese es el rol que fortalece tanto al empresariado como a las instituciones.

¿Qué consejo le daría a los jóvenes profesionales que aspiran a posiciones de liderazgo?

Les diría, en primer lugar, que inviertan en su formación y que nunca dejen de aprender. El conocimiento sigue siendo el activo más valioso en cualquier etapa de la carrera.

En segundo lugar, que busquen experiencias diversas, se involucren en espacios gremiales, asuman responsabilidades y entiendan el valor del trabajo colectivo.

Y finalmente, que comprendan que el liderazgo no es un destino rápido, sino un proceso. Se construye con coherencia, esfuerzo y compromiso, y siempre con la conciencia de que liderar es, ante todo, una forma de contribuir al desarrollo de las organizaciones y del país.

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