La contrabajista que se enamoró del jazz y hoy es una de sus principales representantes en Paraguay
La bajista y contrabajista asuncena Paula Rodríguez entiende las cuerdas como puentes que unen la comunidad. Con una trayectoria sólida que transita fluidamente entre el rock, el folclore y el jazz, consolidó su nombre en una escena local que apuesta por tejer lazos humanos entre lo contemporáneo y lo tradicional.

Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay

Los domingos en la casa de su familia tenían banda sonora propia. El padre de Paula Rodríguez ponía folclore mientras descansaba, género que se fue grabando en la memoria de la joven. Más tarde llegó su hermano a contagiarla con su fanatismo por el grunge y el rock de los noventa.

Paula Rodríguez, bajista y contrabajista. FOTO: GENTILEZA

Así, a los 11 años comenzó clases particulares de bajo con Richard Albospino, referente del rock paraguayo de los 80. Luego ingresó al Conservatorio Nacional, donde estudió con Tato Zilli, actualmente bajista de Néstor Lo y Los Caminantes. Fue allí, en las clases de ensamble del profesor Emiliano Aiub, donde las opciones musicales se ampliaron de golpe: Beatles, Alejandro Lerner, temas paraguayos, jazz, funk, blues, bossa nova. En sus propias palabras, “era una mezcolanza”.

“Componer y ejecutar música son formas de hacer comunidad. Uno deja de lado los intereses individuales, sin darse cuenta, para unirse en el sonido.”

Actualmente, Paula forma parte de Joaju Cuarteto, una conocida agrupación de jazz nacional que comparte con Víctor S. Morel, Bruno Muñoz y Giovanni Primerano. También forma parte de otros conjuntos netamente femeninos como Band'Elaschica, un grupo instrumental de jazz y otros géneros contemporáneos que integra con Magalí Benítez (actualmente en Berkley Global Jazz Institute), Julieta Moree, Yeruti Rojas, Norma Lara, Mar Pérez, Fátima Abramo, Diana Quiñonez, Lara Barreto, Lucero Nuñez y Tatiana Barreto. 

Paula Rodríguez, bajista y contrabajista. FOTO: GENTILEZA

Hubo un tiempo en que Paula Rodríguez también fue periodista y comunicadora. Estudió la carrera en una conocida universidad del país y se dedicó un par de años a eso, pero su lado artístico fue más fuerte. "La música me absorbió más y ya empecé a dedicarme 100% a eso", menciona. 

Paula Rodríguez, bajista y contrabajista. FOTO: GENTILEZA

Puentes musicales

Hacer música, para Paula, es también hacer comunidad. Lo dice con la convicción de quien lo aprendió desde adentro: en un ambiente donde el ego puede ser tan grande como la sensibilidad, tocar en grupo obliga a ceder, a escuchar, a convivir. Esa lógica la llevó a militar en el feminismo musical, a buscar músicas mujeres con quienes tocar, a construir lo que a ella le hubiera gustado encontrar.

Paula Rodríguez, bajista y contrabajista. FOTO: GENTILEZA

De esa búsqueda nació Evas, su primer proyecto artístico colectivo, y luego, en 2019, fue cofundadora del Festival Sorora Música, un espacio creado para dar visibilidad a las mujeres de la escena local de todos los géneros musicales. Ninguno de los dos llegó con un manifiesto bajo el brazo, sino con algo más orgánico: la certeza de que juntarse y tocar juntas era en sí mismo un acto político y musical a la vez.

“Tomé como que una responsabilidad la idea de juntar chicas y ejecutar instrumentos en el escenario con ellas.” 

La historia del jazz en Asunción tiene, para Paula, la forma de una curva. Aunque hace unos años existía un período de abundancia con varios festivales en el género y espacios musicales dedicados netamente a él, actualmente el jazz nacional atraviesa una racha compleja y sobrevive firmemente gracias a la autogestión. Paula mantiene intacto el optimismo hacia la audiencia y asegura con convicción que “la gente quiere escuchar jazz y responde a él con fidelidad".

Paula Rodríguez, bajista y contrabajista. FOTO: GENTILEZA