Para Samantha Machuca Ojeda, diseñadora gráfica paraguaya, estudiar en el exterior fue un sueño que comenzó a tomar forma durante sus años de formación universitaria.
Egresada de la carrera de Diseño Gráfico de la Universidad Columbia del Paraguay, encontró en la comunicación visual un espacio que respondía a una inquietud que la acompañó desde sus primeros pasos académicos: entender cómo las personas se relacionan con su espacio y con los demás a través de una comunicación silenciosa que se da mediante las formas y los materiales.
La oportunidad de continuar su formación llegó de la mano del Programa Nacional de Becas Carlos Antonio López (Becal), que le permitió cursar una Maestría en Intervenciones Sociales y Educativas en la Universidad de Barcelona, una experiencia que considera determinante tanto en el plano profesional como personal.
Machuca recordó que Barcelona estuvo presente en su vida incluso antes de viajar a España, cuando comenzó a descubrir la ciudad a través de los textos y referencias que encontraba durante sus estudios universitarios.
“De manera casi poética puedo decir que Barcelona llegó a mí con el diseño. Al cursar la carrera descubrí en textos esta ciudad hermosa que me atrapó. Tengo que confesar que siempre tuve el deseo de estudiar en el exterior y, dado que el costo de la formación en nuestro país fue y es muy costoso, fueron las becas de estudio, las que me permitieron, en primer lugar tener una carrera profesional, y más tarde alcanzar este sueño que para mí sigue latente y en proceso”, comentó.
Más allá de la formación académica, la experiencia de vivir en otro país le dejó aprendizajes relacionados con el crecimiento personal. Según explicó, uno de los aspectos menos visibles de este tipo de procesos es la necesidad de fortalecer la autoestima y desarrollar una mirada compasiva y resiliente hacia uno mismo.

La diseñadora sostuvo que comprender que todo forma parte de un proceso evolutivo y formativo resulta fundamental para quienes deciden migrar, ya que son precisamente esas habilidades las que permiten construir redes de apoyo capaces de sostener a las personas en momentos de incertidumbre o desgaste.
Al reflexionar sobre el impacto de la experiencia en su manera de ver el mundo, afirmó que sigue descubriendo nuevos aprendizajes cada día. Entre ellos, destacó especialmente la perspectiva intercultural e interseccional adquirida durante su paso por Barcelona.
Asimismo, señaló que la experiencia reafirmó una convicción que ya tenía antes de viajar: que la educación sigue siendo la herramienta más sólida para impulsar transformaciones profundas y sostenibles en las comunidades.
“Confirmo que la perspectiva intercultural e interseccional ha sido uno de los aprendizajes más significativos de esta experiencia. También me permitió reafirmar que, a pesar de las limitaciones y precariedades, la educación continúa siendo el camino más sólido para impulsar transformaciones profundas, sostenibles y con impacto real en las comunidades”, aseguró.
En esa línea, destacó el trabajo de cientos de educadores que diariamente continúan construyendo conocimiento y compartiendo experiencias, aun en contextos marcados por necesidades urgentes y desafíos estructurales.

Otro de los aprendizajes más valiosos que se llevó de su paso por el exterior fue la importancia de las redes de apoyo. Machuca valoró especialmente la solidaridad que encontró entre los becarios y compatriotas residentes fuera del país.
Según relató, esas redes se construyen a partir de gestos concretos, como abrir las puertas de una casa, compartir una mesa o brindar palabras de aliento a quienes atraviesan procesos similares lejos de su entorno habitual.
El regreso a tierra guaraní
Su regreso a Paraguay estuvo motivado tanto por los compromisos asumidos con el programa Becal como por una decisión personal de aplicar en el país los conocimientos adquiridos durante su formación.
“El programa de Becal que me permitió vivir esta experiencia condiciona el retorno para el acceso a la beca y, además, para mí era importante retornar para aplicar los nuevos conocimientos adquiridos y llevarlos a territorio. Aún estoy en búsqueda de poder aplicar de lleno en proyectos de intervenciones socioeducativas”, sostuvo.
El reencuentro con la realidad paraguaya también estuvo acompañado de reflexiones sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta el país. Según explicó, encontró un escenario donde todavía queda mucho por hacer, pero también un momento propicio para impulsar cambios sociales significativos.
Machuca consideró que Paraguay debe aprovechar no solo el crecimiento vinculado a la tecnología, las inversiones, la maquila o los desarrollos inmobiliarios, sino también fortalecer áreas que impactan directamente en la calidad de vida de las personas.
En particular, mencionó la necesidad de mejorar las escuelas, los servicios públicos y revisar aspectos relacionados con los derechos, beneficios y responsabilidades de los trabajadores, especialmente dentro del ámbito educativo.
“Hay mucho por hacer y estamos en el momento exacto de que los cambios sociales sucedan. Es el momento de apostar por el crecimiento de la infraestructura país en aspectos que beneficien a las personas de a pie, mejorar las escuelas, el servicio público y abogar por una revisión de los derechos, beneficios y responsabilidades que impactan en los trabajadores, especialmente en el campo de la docencia”, afirmó.
Actualmente, parte de ese compromiso se materializa en su trabajo académico y en proyectos de investigación impulsados desde la Universidad del Pacífico. Allí acompaña procesos que, según indicó, ya están generando resultados concretos a través del diseño gráfico como herramienta de construcción participativa.

También manifestó su interés en involucrarse en iniciativas relacionadas con la cultura de pueblos originarios y sus prácticas, aunque reconoció que existen obstáculos estructurales que dificultan el acceso a esos espacios de participación.
Misión personal en Paraguay
Al definir la misión personal que la impulsa en esta etapa de su vida, eligió una expresión que resume gran parte de su visión.
“Utópico, pero posible. Creo en las personas apasionadas y soñadoras, en la humanidad como motor de transformación social. Hoy estoy de vuelta en las aulas compartiendo mucho de lo que aprendí y me siento esperanzada porque encuentro también con mis docentes de toda la vida la posibilidad de construir juntos”, expresó.
Para los jóvenes paraguayos que sueñan con estudiar en el exterior y generar cambios en sus comunidades, su principal recomendación es animarse a dar el paso, incluso cuando existan dudas o temores.
Según sostuvo, el cambio social no se produce únicamente a través de grandes acciones, sino también mediante pequeños gestos cotidianos que fortalecen los vínculos y construyen comunidad.
“Hablarlo, buscar oportunidades, hacerlo, incluso hacerlo con miedo. Y respecto al cambio, entender que las pequeñas acciones importan y suman, que el cambio es un proceso y que comunidad también es familia, es barrio, son amigos, son compañeros de trabajo. Uno es un agente de transformación social a partir de los pequeños gestos. Un mba'eichapa, un apretón de mano firme o un abrazo lo cambia todo”, concluyó.