Con una mirada enfocada en la ejecución y la cultura organizacional, el vicepresidente del Club de Ejecutivos del Paraguay, Gustavo Koo, reflexiona sobre los desafíos del liderazgo empresarial, la competitividad y la necesidad de construir instituciones más sólidas en Paraguay.
Desde tu rol, ¿cómo complementás la visión de la presidencia en la conducción estratégica del Club?
Mi rol es aportar una mirada empresarial muy enfocada en ejecución y cultura organizacional. Con Laura Ramos compartimos una visión clara: un Club moderno, centrado en el socio, influyente y relevante para el país. Yo complemento desde la experiencia de gestión en una empresa con más de 50 años de trayectoria, donde aprendí que la estrategia no es solo discurso, sino coherencia sostenida en el tiempo. Creo en el liderazgo colaborativo y en construir instituciones que trasciendan personas.
¿Qué oportunidades ves hoy para que el empresariado paraguayo gane mayor competitividad regional?
Paraguay tiene una oportunidad histórica. Pero la competitividad del futuro no se basa solo en costos o energía competitiva, sino en capital humano, institucionalidad y reputación. El salto que necesitamos dar es en profesionalización, innovación y estándares de gobernanza. Debemos animarnos a pensar en marcas paraguayas que compitan regional y globalmente con identidad y calidad.
¿Qué significa hoy liderar equipos en un entorno donde las nuevas generaciones tienen otras prioridades y expectativas?
Significa liderar con propósito. Las nuevas generaciones buscan coherencia, impacto y flexibilidad. Ya no alcanza con ofrecer un status; necesitan sentido. El desafío es construir culturas donde convivan distintas generaciones, con respeto y aprendizaje mutuo. El liderazgo hoy exige más escucha y más autenticidad.
¿El empresariado paraguayo está preparado para asumir un rol más activo en el debate público?
Creo que sí, pero todavía estamos en proceso de madurez.
Durante mucho tiempo, el empresariado fue más reactivo que propositivo. Hoy el contexto exige mayor participación. No desde la confrontación política, sino desde la responsabilidad institucional.
Las empresas generan empleo, inversión y desarrollo. Tenemos no solo el derecho, sino el deber de aportar al debate sobre educación, formalización, competitividad y sostenibilidad.
¿Qué aprendizaje personal te dejó tu trayectoria empresarial que hoy aplicás en la gestión institucional?
Mi trayectoria empresarial me enseñó que la cultura es el verdadero activo estratégico de cualquier organización. Los planes pueden ajustarse según el contexto, pero los valores son los que sostienen las decisiones en el tiempo. En una empresa con décadas de historia entendí que perdurar exige coherencia.
También aprendí que la sostenibilidad —económica, social y ambiental— no es un concepto aspiracional, sino una condición para construir instituciones fuertes y confiables. Esa misma lógica la aplico hoy en el Club: pensar más allá del corto plazo, fortalecer la institucionalidad y generar impacto real en el ecosistema empresarial.
Y, quizás lo más importante, comprendí que el liderazgo implica tomar decisiones pensando en la organización y en su trascendencia, no en la comodidad personal ni en el reconocimiento individual. Esa mirada es la que creo que debe guiar también la gestión institucional.
¿Cuál creés que es el mayor desafío institucional hacia adelante y cómo planean enfrentarlo?
El mayor desafío es gestionar una comunidad diversa de más de 700 socios, con expectativas distintas. Algunos buscan networking, otros formación, otros incidencia pública. Nuestra tarea es escuchar activamente e integrar esa diversidad en la planificación estratégica. El Club debe construirse con el socio, no para el socio.
El Paraguay está en un momento bisagra. Si logramos fortalecer nuestras instituciones empresariales, elevar nuestros estándares y asumir un rol más propositivo en la agenda país, el sector privado puede ser un verdadero motor de desarrollo.
El desafío no es solo crecer. Es crecer con visión, con responsabilidad y con sentido de trascendencia. Y ahí el Club de Ejecutivos del Paraguay tiene un rol clave.