Villamorra Shopping: 48 años de historia, legado familiar y una transformación que mira al futuro
El recuerdo camina por los pasillos del que fue el primer shopping de Asunción. Arrancó como un sueño, pero la visión, la mentalidad emprendedora y las ganas de crear y desarrollar lo formaron, siendo hasta hoy uno de los principales centros de encuentro de la capital.
El Villamorra Shopping nació hace 48 años de la mano de una familia de inmigrantes italianos que supo anticipar el crecimiento del barrio y su potencial para convertirse en uno de los polos de desarrollo más importantes de la ciudad.
El Dr. Gian Picollo, Director Ejecutivo del centro comercial, indicó que la idea de construir un shopping la inició su abuela, a quien describió como inquieta, extremadamente inteligente y avanzada para su época. A pesar de que consideraba que la ciudad estaba creciendo “de espaldas al río”, ya visualizaba que el desarrollo se concentraría sobre la avenida Mariscal López.
Su proyecto tomó forma cuando se involucró en la historia del barrio, que —según Picollo— estaba pensado para convertirse en una Nueva Italia con la llegada del Dr. Morra al país. “Intentó hacer la Nueva Italia y entonces dijo: es acá. Compró varios terrenos y ahí estableció el primer shopping; hoy ya cumplimos 48 años”, relató.
Comentó que su abuela, con más de 70 años, impulsó innovaciones inéditas para Paraguay: la primera plaza de comidas, el primer complejo de cines y el primer fast food drive-in. Con el tiempo, la zona se fue transformando, con el shopping como protagonista, en una historia que mezcla desarrollo comercial con nostalgia y emoción.

Picollo explicó que el shopping es una empresa 100% familiar que fue pasando de generación en generación: desde su abuela, luego su padre y su hermano, hasta llegar hoy a sus manos.
El manejo mantiene la esencia del proyecto original, con un enfoque cercano y personal. “Yo camino el centro comercial, hago por lo menos tres recorridas diarias y tengo contacto directo con todos los locatarios, y eso marca la diferencia”, afirmó.
A pesar del carácter familiar, destacó el nivel de profesionalización alcanzado: certificación ISO desde hace casi 20 años, reconocimiento como Great Place to Work y una gestión integral con sistemas SAP Business One.

Sobre el traspaso generacional, destacó que fue un proceso natural y organizado. Su abuela era, según describió, “supervisionaria de lo que iba a venir”, una persona con enorme capacidad de anticipación que incluso creó marcas gastronómicas décadas antes de que el concepto se popularizara.
Tanto él como su hermano pasaron muchos años trabajando fuera del negocio familiar antes de regresar. Esa experiencia externa aportó una mirada distinta y facilitó la transición. “Fue fácil porque la transición fue muy ordenada, con visiones claras en conjunto y una relación familiar excelente”, afirmó.
También impulsó una cultura interna joven y participativa: la media de edad de la empresa ronda los 30 a 32 años, con espacios donde todos pueden opinar y defender ideas.

Picollo reconoció que el mercado cambió profundamente. Durante casi dos décadas, el shopping no tuvo competencia, pero luego aparecieron nuevos centros comerciales, mayor acceso a la información y consumidores más exigentes.
“El cliente se volvió muchísimo más exigente y el paraguayo comenzó a exigir calidad y servicio desde hace bastante tiempo. La profesionalización es necesaria y tenés que acompañar ese cambio sí o sí”, sostuvo.
Uno de los diferenciales del shopping es la fuerte presencia de marcas nacionales. Muchas comenzaron como pequeños emprendimientos —incluso online— y crecieron dentro del propio centro comercial. Además, trabajan en iniciativas vinculadas a sostenibilidad y propuestas amigables con el ecosistema.

Entre los hitos que permitieron sostenerse en el mercado durante casi cinco décadas, el Director destacó la capacidad de adaptación constante. A pesar de la aparición de competidores con mayor infraestructura, el shopping mantiene niveles de ocupación superiores al 95% y un público mayoritariamente joven y femenino.
“Escuchar y cambiar en función de las exigencias es clave. Esto es absolutamente dinámico”, resumió.
Para Picollo, el valor simbólico del shopping trasciende lo comercial. El eslogan “toda tu historia en un solo lugar” refleja experiencias personales de generaciones de visitantes: primeras salidas, encuentros, parejas que se conocieron allí e incluso familias que se formaron.
“Hay muchísima gente que se ha conocido y ha formado familia acá. También empresas que comenzaron en el shopping y hoy son compañías enormes. Fuimos parte del desarrollo de la ciudad”, afirmó.

De cara al futuro, el foco está en acompañar las nuevas necesidades del consumidor. En los últimos años incorporaron espacios de wellness y fitness, con 2.000 metros cuadrados destinados a gimnasios, y próximamente abrirán un local de comida 100% saludable.
La estrategia apunta a leer tendencias y ofrecer experiencias alineadas al estilo de vida de la zona, aprovechando además el crecimiento inmobiliario y hotelero del entorno.
No obstante, Picollo también mencionó desafíos urbanos como infraestructura, drenaje, cableado y abastecimiento eléctrico, aspectos donde considera clave una mayor articulación público-privada.

A la mirada estratégica de la gerencia se suma la visión comercial, donde el foco está puesto en entender cómo evolucionó el consumidor que visita el centro comercial. En ese sentido, Laura Amarilla, Gerente Comercial y Marketing de Villamorra Shopping, explicó que en casi cinco décadas el shopping logró algo poco común: construir una relación intergeneracional con su público.
“Tenemos varias generaciones que pasaron por el shopping. El abuelo venía a comprar, después vino la hija y hoy vienen los nietos. Es como que no pasa de moda”, señaló Laura Amarilla, al destacar que el vínculo emocional con los visitantes sigue siendo uno de los principales activos del centro comercial.
Según detalló, el cambio más importante en los últimos años no estuvo solamente en las marcas o en la infraestructura, sino en el concepto de experiencia. Hoy el visitante ya no llega únicamente con una intención de compra, sino con la búsqueda de un espacio de encuentro, entretenimiento y bienestar. La incorporación de propuestas como el gimnasio, la ampliación gastronómica y los espacios comunes responden justamente a esa transformación del consumo.

“El cliente hoy viene a pasarla bien, a encontrarse con amigos, a vivir una experiencia. Después, en el recorrido, se dan las compras. Nosotros analizamos mucho los horarios, los días y los perfiles de público para adaptar la propuesta a cada momento”, explicó.
La cercanía también aparece como un diferencial competitivo frente a otros centros comerciales de mayor escala. Amarilla destacó que el tamaño del shopping permite un vínculo más directo tanto con los locatarios como con los clientes finales, generando una dinámica casi familiar que, según afirmó, es valorada por las marcas y por los consumidores.
“Nuestros locatarios son nuestros clientes también. Hay una relación muy cercana y eso se siente. Mucha gente elige el shopping porque es rápido, accesible, estacionás y ya estás dentro. Esa facilidad hoy pesa mucho”, comentó.
En términos de posicionamiento, la estrategia actual apunta a humanizar la comunicación y fortalecer el componente emocional que históricamente caracterizó al shopping. Las campañas priorizan la participación del público, las experiencias y las acciones sociales por sobre el mensaje comercial directo.
“No buscamos solamente vender. Invitamos a la gente a venir, a quedarse, a disfrutar. Sabemos que después el consumo llega naturalmente”, afirmó.
De cara al futuro, la planificación combina renovación de espacios, mejoras estéticas y nuevas propuestas comerciales. Para 2026 ya existe una agenda definida de acciones y remodelaciones, mientras que para 2027 el objetivo principal es incorporar una tienda multimarca de gran escala que concentre varias propuestas en una zona central del shopping.
En paralelo, continuarán fortaleciendo la incorporación de tecnología, promociones con premios experienciales —como viajes y paquetes vacacionales— y actividades que extiendan el tiempo de permanencia de los visitantes dentro del centro comercial.

El aniversario número 48 refleja justamente esa filosofía. Más que un evento puntual, el festejo se convirtió en un calendario de actividades durante un mes completo, con promociones, ferias, conciertos, intervenciones artísticas y experiencias para el público.
Entre la memoria de quienes crecieron recorriendo sus pasillos y la transformación urbana que avanza a su alrededor, el shopping mantiene un equilibrio entre tradición y adaptación. La esencia familiar, la cercanía con los clientes y la capacidad de reinventarse aparecen como los factores que explican su vigencia después de casi medio siglo.
Porque, como resume su propio eslogan, más que un centro comercial, el Villamorra terminó convirtiéndose en un espacio donde —para miles de personas— la vida cotidiana dejó huellas. Y esa historia, lejos de cerrarse, sigue escribiéndose.
La gerente mencionó además que digitalizar la mecánica promocional no es solo una cuestión operativa sino una respuesta directa al comportamiento del consumidor actual, que espera inmediatez, simplicidad y eficiencia.
“Villamorra Shopping en la actualidad funciona como un ecosistema de experiencias, donde la compra es solo una parte del recorrido del cliente. Después de 48 años, sigue vigente porque evolucionó junto con el consumidor. Entender cómo cambian las personas es la única forma de mantener viva una marca en el tiempo”, acotó.