El barril saltaba en torno al 8% luego de un fin de semana donde fracasaron las negociaciones de paz en Paquistán y Estados Unidos volvió a escalar las tensiones.
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La medida, tras el fracaso de las negociaciones en Pakistán, la Casa Blanca escala el conflicto y profundiza la crisis energética global y amenaza con disparar aún más los precios del petróleo y la gasolina.
La decisión de Trump de frenar, por ahora, los ataques a la infraestructura energética iraní derrumbó el petróleo y calmó a Wall Street. Pero detrás del rebote relámpago se juega algo mucho más profundo: quién controla realmente el precio de la energía global.
La interrupción del suministro en Medio Oriente y la suba del gas abren una oportunidad para los dueños de Venture Global, que manejan grandes volúmenes sin contrato y pueden vender cargamentos en el mercado spot con márgenes extraordinarios.
El organismo energético anunció una intervención sin precedentes para calmar la tensión en los mercados tras ataques en el estrecho de Ormuz. Analistas advierten que el efecto podría ser transitorio frente a la magnitud del conflicto.
Barclays alerta que el Brent podría probar rápidamente los U$S 100 por barril tras los ataques de EE.UU. e Israel a Irán, en un mercado con stocks bajos, menor capacidad ociosa de la OPEP+ y máxima dependencia del Estrecho de Ormuz, donde cualquier tensión se traduce en prima de riesgo inmediata.
El acuerdo incluye dos centrales en construcción con capacidad para abastecer a millones de hogares y marca un nuevo capítulo en la sociedad entre Enrique Razón Jr. y Federico López, dos pesos pesados de los negocios en Filipinas.
Más allá de los discursos triunfalistas y de las críticas reduccionistas, el oro negro de Venezuela lejos está de ser la gran oportunidad que describen desde la superficialidad de la política. Reactivar la maquinaria de producción de petróleo de Venezuela, requiere de la unión de voluntades financieras y políticas que por el momento no se pudo ver en la gestión de Donald Trump.
La captura de Nicolás Maduro expone hasta U$S 19.000 millones en préstamos atados al crudo venezolano, tensiona la logística del pesado Merey 16 y obliga a Pekín a recalcular riesgos financieros, operativos y estratégicos en su abastecimiento energético.
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses reabre la pelea por la mayor reserva probada de crudo del planeta, pero el mercado ve un evento manejable: abundancia de oferta, precios en torno a U$S 60 y promesas de “miles de millones de dólares” de inversión de petroleras norteamericanas.
Washington y Canberra sellaron una inversión millonaria para impulsar proyectos conjuntos de extracción y refinado, con foco en minerales estratégicos fundamentales para la industria tecnológica y militar. La jugada apunta a debilitar el dominio asiático en un insumo vital para las potencias.
Una política pública que hasta hace poco parecía marginal hoy redefine las reglas del juego. Con una inversión inicial modesta, el país logró atraer financiamiento internacional, modificar su regulación y empezar a cerrar la brecha eléctrica más grande del planeta.
El nuevo desarrollo, llamado Hammerhead, se suma a una cadena de perforaciones en el bloque Stabroek, que convirtió al país sudamericano en un jugador clave del negocio energético.
La minera australiana cerró el ejercicio con una ganancia 41% menor, afectada por el retroceso en las cotizaciones del mineral de hierro. La reducción del ingreso también impactó en los pagos a inversores.
El hallazgo de Daenerys abre un nuevo capítulo para Talos Energy en el Golfo de México, con un potencial que podría sacudir el tablero energético estadounidense tras años de calma exploratoria.
La compañía de transporte colectivo completará el año con 25% de su flota eléctrica. Su presidente habla del proyecto para reformar el transporte metropolitano que estudia el gobierno, las nuevas unidades de negocio tecnológicas y su transición al retiro. "Nunca me sentí poderoso", dice.
British Petroleum superó las previsiones del mercado y lanzó un ambicioso plan de recorte de costos y recompra de acciones. El nuevo rumbo bajo el mando de Murray Auchincloss deja atrás la era de las renovables y vuelve a poner el foco en los hidrocarburos.