Con contrato hasta 2030 en Atlético de Madrid, el atacante cordobés quedó en medio de una negociación que suma presión, expectativa de los culés y la mirada atenta del PSG.
El desembarco del fondo Apollo Sports Capital marcó el fin de tres décadas de control familiar y reconfiguró el mapa de poder en el club colchonero, con una inversión récord que promete impacto deportivo, financiero y urbano.