La Dra. Carolina Fernández, Directora Médica del Instituto Médico Sophia presentó en el marco del Health & Tech de Forbes una ambiciosa propuesta para desarrollar en Paraguay terapias celulares avanzadas, medicina regenerativa y tratamientos basados en ingeniería genética, un campo que ya está transformando el abordaje de enfermedades oncológicas, autoinmunes, hematológicas y neurodegenerativas en distintos países del mundo.
La especialista sostuvo que el país cuenta con las condiciones necesarias para incorporarse a esta nueva etapa de la medicina, pero advirtió que todavía existen barreras regulatorias, legales y de infraestructura que deben ser superadas para convertir esa posibilidad en una realidad.
Fernández explicó que las terapias celulares representan una de las áreas de mayor crecimiento dentro de la medicina moderna. Entre ellas se destacan los tratamientos con células madre mesenquimales, capaces de ejercer funciones antiinflamatorias, inmunomoduladoras y de protección genética, así como las terapias CAR-T, utilizadas actualmente para combatir determinados tipos de leucemias y linfomas mediante la modificación genética de células del propio paciente.
Según detalló, Paraguay podría desarrollar gran parte de estas tecnologías aprovechando recursos biológicos que actualmente no son utilizados, como los cordones umbilicales y las placentas obtenidas tras los nacimientos.
“En Paraguay no existe una ley de donación voluntaria de cordón umbilical y esa es una oportunidad enorme. Con apenas 20 centímetros de gelatina de Wharton podemos obtener alrededor de 200 dosis de células madre mesenquimales. Son herramientas con potencial antiinflamatorio, inmunoprotector e inmunorregulador para múltiples enfermedades”, expuso
El avance inminente
La especialista destacó que numerosos estudios científicos ya respaldan la utilización de estas terapias en distintas patologías y señaló que su aplicación podría reducir la dependencia de tratamientos prolongados y costosos para enfermedades crónicas.
En esa línea, enfatizó la necesidad de crear un marco normativo específico para terapias celulares en Paraguay. Fernández reveló que durante los últimos años trabajó en la elaboración de un proyecto legislativo basado en regulaciones internacionales y en la experiencia de países que ya avanzaron en esta materia.
“Me llevó dos años preparar este proyecto. Son más de 460 páginas de legislación comparada de distintos países. Hoy Paraguay no tiene una ley específica para terapias celulares ni guías regulatorias para habilitar laboratorios especializados, pero ya existe una base técnica sobre la cual podemos comenzar a construir”, afirmó.
La médica también resaltó el potencial económico de estas tecnologías para el sistema sanitario nacional. Explicó que muchas enfermedades autoinmunes requieren medicamentos biológicos de alto costo que deben administrarse durante años, mientras que las nuevas terapias celulares podrían ofrecer respuestas más duraderas e incluso curativas en determinados casos.
Alianzas estratégicas
Otro de los aspectos destacados por la Dra. Fernández fue la necesidad de fortalecer la cooperación entre instituciones públicas, universidades, centros de investigación y profesionales de la salud. Para la especialista, el avance de estas tecnologías requiere una visión compartida y una estrategia de largo plazo que permita al país incorporarse a las redes internacionales de innovación biomédica.
La médica señaló así que Brasil se ha convertido en uno de los referentes regionales en terapias CAR-T y medicina genética, mientras que centros de investigación en Europa y Estados Unidos avanzan en tratamientos basados en edición genética y células reprogramadas. A su criterio, Paraguay no debería limitarse a observar esos avances desde afuera, sino prepararse para participar activamente en ellos.
La Dra. Fernández hizo un llamado a transformar el conocimiento científico en políticas concretas, argumentando que el país tiene la oportunidad de construir capacidades propias en un área que marcará el futuro de la medicina durante las próximas décadas.