Paraguay atraviesa una profunda transformación demográfica y epidemiológica que plantea nuevos retos para el sistema de salud. La reducción sostenida de la natalidad, el aumento de la esperanza de vida, el crecimiento de las enfermedades crónicas y la baja cobertura de seguros médicos configuran un escenario que exigirá mayores inversiones y políticas públicas de largo plazo, de acuerdo con datos presentados por el Director del Instituto Nacional de Estadística (INE), Iván Ojeda.
Según las proyecciones oficiales, expuestas durante el Summit Health & Tech de Forbes Paraguay, el país alcanzó una población de 6,46 millones de habitantes en 2026 y atraviesa su "mejor momento demográfico", con una mayoría de personas en edad de trabajar.
Sin embargo, el envejecimiento poblacional avanza rápidamente, atendiendo que mientras en 1950 el 46% de la población tenía menos de 14 años, para 2050 esa proporción caerá al 17%, al tiempo que crecerá significativamente el grupo de adultos mayores.
La transición demográfica también está ligada a importantes avances sanitarios, pues la tasa global de fecundidad cayó de más de seis hijos por mujer durante el período del baby boom a 1,9 hijos en la actualidad. A esto se suma una fuerte reducción de la mortalidad infantil, que pasó de 75 fallecimientos por cada mil nacidos vivos en 1950 a apenas 10 en la actualidad.
La esperanza de vida también sigue una tendencia ascendente, al tener en cuenta que una niña nacida en 2026 tendrá una expectativa de vida de 78 años y un niño de 73 años, cifras que seguirán aumentando en las próximas décadas.
No obstante, el acceso a los servicios sanitarios continúa siendo uno de los principales desafíos, pues apenas el 31% de la población cuenta con cobertura de Instituto de Previsión Social (IPS) o un seguro médico privado, mientras que el 69% depende exclusivamente del sistema público de salud. La brecha territorial también es significativa: en áreas urbanas, el acceso a un seguro alcanza el 36%, pero en las zonas rurales desciende al 17%.
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Otro fenómeno que preocupa es el peso creciente de las enfermedades no transmisibles, atendiendo que una encuesta realizada junto con el Ministerio de Salud reveló que el 37% de la población presenta sobrepeso y el 32% obesidad. Además, el 58% declaró haber consumido alcohol durante el último mes y, aunque el consumo tradicional de tabaco disminuyó, la incorporación de los cigarrillos electrónicos elevó la prevalencia total hasta el 17%.
"El 69% de la población no tiene seguro médico y debe recurrir a la salud pública. Entre las zonas urbanas y rurales todavía existen diferencias importantes en el acceso a la cobertura", afirmó el titular del INE.
Los hábitos de vida se reflejan también en el gasto sanitario de los hogares, sobre lo cual más de 2,1 millones de paraguayos reportaron haber sufrido algún problema de salud en los últimos 90 días, siendo las enfermedades respiratorias las más frecuentes. Entre quienes se enferman, el principal gasto de bolsillo corresponde a la compra de medicamentos, una proporción que pasó del 48% al 54% en menos de una década.
"Hoy las personas enfermas destinan principalmente sus recursos a la compra de medicamentos. Son datos que muestran cómo evolucionan las necesidades sanitarias y el impacto económico de la enfermedad en los hogares", destacó Ojeda.
El informe también identifica desigualdades territoriales en indicadores sensibles como la mortalidad infantil y la mortalidad relacionada con el embarazo, con departamentos que presentan mayores niveles de riesgo y requieren intervenciones focalizadas.
Para el INE, los datos evidencian que Paraguay ha logrado importantes avances en materia de salud pública, pero enfrenta una nueva etapa marcada por el envejecimiento poblacional, la expansión de las enfermedades crónicas y la necesidad de ampliar la cobertura sanitaria. El desafío será adaptar el sistema de salud a una población que vivirá más años y demandará una atención cada vez más compleja.