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7 Mayo de 2026 15.09

En el siglo XXI, las mujeres siguen peleando por la igualdad de condiciones, que aunque en la teoría es una realidad, en la práctica no tanto. Se habla de inclusión, pero en un mundo tan diverso, ¿no hay espacio para todos? La población global está compuesta por 50,5% hombres y 49,5% mujeres, aunque cuando nos referimos a compras, las mujeres tienen un papel preponderante. No es solo una suposición, según la Boston Consulting Group (BCG), está comprobado que 8 de cada 10 compras son influenciadas por mujeres. Por lo tanto, el foco de las marcas debe estar en lograr una conexión real con cada una de ellas.

8 de cada 10 compras son influenciadas por mujeres.

Las mujeres son quienes deciden qué comprar para sí mismas y para los suyos. Ellas guían y protegen, por lo que asumen el rol de explorar las opciones disponibles. Las mismas suelen analizar pros y contras, evaluar diferencias y elegir productos que ofrezcan soluciones a precios competitivos y alineados con sus valores.

Las diferencias en la manera de pensar, sentir y reaccionar entre los hombres y las mujeres están marcadas y, cuando trasladamos esto al mundo digital, las estadísticas confirman que las mujeres son más activas en las redes sociales que los hombres porque comparten contenidos, sugieren y recomiendan productos de su preferencia. Cuando las marcas logran conectar con el segmento femenino, se nota y se siente que ellas proponen ciertos productos o servicios.

Las mujeres son más activas en las redes sociales

En Dana Research, comprobamos que las mujeres se sienten atraídas por los aspectos lúdicos, la emoción y la experiencia. Ellas aman la diversión, aunque por su rol de administradoras del presupuesto del hogar, priorizan acciones para optimizar la utilización de dinero o que impliquen ahorro. Las mujeres se decepcionan con promociones falsas, con publicidad engañosa o con marcas que no son transparentes. 

Según un estudio publicado en El Mundo España, las mujeres compran 5 veces más que los hombres y se ha podido verificar que el consumo femenino es más consciente, más reflexivo y multicanal. Las mujeres están a cargo de las compras para ellas mismas y su familia, ellas deciden qué productos que cumplen con sus espectativas, satisfacen las necesidades de cada miembro y solucionan los problemas cotidianos.

MsC Lic. Claudia Cabrera, Directora Ejecutiva Dana Research
MsC Lic. Claudia Cabrera, Directora Ejecutiva Dana Research

Teniendo en cuenta esta información, las marcas deberíamos priorizar a las mujeres:

  1. Escucharlas: conocer la situación que atraviesan a diario, cuáles son las necesidades insatisfechas, verificar las opciones disponibles y las dificultades identificadas en cada rol que les toca asumir. Sondear acerca de sus principales metas, aspiraciones, objetivos, miedos e incertidumbres es clave. Las mujeres, a diferencia de los hombres, nos hablan acerca de lo que esperan, de lo que buscan y anhelan. Depende de nosotros prestar atención a las señales que se presentan.
  2. Entenderlas: de nada serviría conocer el panorama, si no nos ponemos en su lugar y no proponemos soluciones concretas. Comprender cada acción y cada reacción es parte del proceso. Descifrar la verdad oculta detrás de cada comportamiento es un arte que pocos conocen y solo algunos se animan a explorar. Solo cuando indaguemos en las profundidades, podemos sentir con la misma intensidad el mundo femenino y hacer algo al respecto.
  3. Establecer vínculos reales: conectar es indispensable; atravesar lo superficial para ahondar en vínculos duraderos. Lo efímero está cada vez más presente. Nos toca sobrepasar las barreras, crear puentes que nos acerquen y conecten con lo esencial. Lo que finalmente importa es aunar esfuerzos para priorizar lo que corresponde.

De acuerdo a lo expresado por Gemma Cernuda —experta en branding y comunicación en femenino— en su Decálogo+1, si queremos que las mujeres nos escuchen debemos ser transparentes, humanizar el mensaje, ser empáticos, ser cómplices, ser resolutivos, etcétera. Las mujeres son más emocionales, más conscientes, capaces de ponerse en el lugar de los otros y cumplir varias funciones al mismo tiempo. No las subestimemos ni las encasillemos, démosles el lugar que les pertenece.

Las marcas deberían tomar conciencia del papel trascendental que tienen las mujeres, especialmente cuando hablamos de decisiones de compras porque ellas deciden. Cada vez que busquen acercarse y conectar con ellas, deben apelar a la sensibilidad y el razonamiento. Las mujeres son conscientes y cuidan detalles como la experiencia brindada por la marca y el tono de comunicación utilizado. Apostemos al pink power.

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