OpenAI ahora se inclina por postergar su salida a Bolsa desde finales de este año hasta 2027, según informaron fuentes anónimas a The New York Times. La decisión estaría vinculada al fuerte retroceso que sufrió la acción de SpaceX tras su histórica oferta pública inicial (IPO) y al deterioro general del mercado tecnológico.
OpenAI contrató a bancos de inversión y estudios jurídicos con el objetivo de preparar una oferta pública inicial (IPO) tan pronto como durante el tercer o cuarto trimestre de este año. Según The New York Times, que cita a tres personas involucradas en las conversaciones, el CEO Sam Altman impulsó a sus asesores para estructurar una salida a Bolsa con una valuación de US$ 1 billón (trillion en inglés).
Sin embargo, durante la última semana, los asesores de la compañía advirtieron que una cotización en el mercado podría no generar el entusiasmo esperado debido a la volatilidad que atraviesa actualmente el sector tecnológico, de acuerdo con el mismo informe.
Cuando los asesores plantearon la posibilidad de esperar hasta 2027 para intentar alcanzar una valuación de US$ 1 billón o aceptar una valoración inferior a cambio de salir antes al mercado, Altman consideró que cualquier reducción respecto de esa cifra era "inaceptable" ("nonstarter"), según una persona que mantiene contacto con el ejecutivo y fue citada por The New York Times.
A principios de este mes, OpenAI confirmó que presentó de manera confidencial la documentación necesaria ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) para avanzar con una oferta pública inicial, aunque sin comprometer una fecha específica. Previamente, The Wall Street Journal había informado que la empresa apuntaba a cotizar tan pronto como en septiembre.
De acuerdo con The New York Times, dentro de OpenAI existían dudas respecto de la salida a Bolsa incluso antes de la presentación confidencial. Según había informado anteriormente The Wall Street Journal, algunos empleados, entre ellos la directora financiera Sarah Friar, manifestaron preocupación por la situación financiera de la empresa durante este año.
La gran cifra
US$ 852.000 millones. Esa es la valuación más reciente de OpenAI. La compañía reportó ingresos cercanos a US$ 13.000 millones el año pasado, aunque registró una pérdida neta de US$ 21.000 millones. Además, proyecta invertir US$ 600.000 millones en capacidad de cómputo e infraestructura de hardware hasta 2030.
En medio de las crecientes dudas sobre la capacidad de las empresas de inteligencia artificial para alcanzar la rentabilidad, OpenAI busca nuevas fuentes de ingresos. Entre ellas figuran pruebas con publicidad dentro de ChatGPT, acuerdos de comercio electrónico con Shopify y Stripe, y una reducción de inversiones en proyectos deficitarios, como su aplicación de video Sora.
Contexto
Las dudas de OpenAI llegan en un momento en que el calendario de ofertas públicas iniciales de 2026 está especialmente cargado con algunas de las empresas tecnológicas privadas más valiosas del mundo, entre ellas su principal rival, Anthropic, y SpaceX.
Anthropic presentó confidencialmente la documentación para salir a Bolsa el 1° de junio con vistas a debutar hacia fines de 2026, apenas una semana antes de que OpenAI anunciara que había iniciado el mismo proceso. A fines de mayo, Anthropic había conseguido una nueva ronda de financiación que valuó a la empresa en US$ 965.000 millones, superando por primera vez la valoración privada de OpenAI.
SpaceX fue la primera de estas compañías en llegar al mercado, debutando el 12 de junio. Su oferta pública recaudó más de US$ 85.000 millones, elevando la valuación de la empresa a US$ 2,77 billones y llevando la fortuna de Elon Musk hasta un máximo cercano a US$ 1,4 billones.
Sin embargo, desde entonces la acción cayó con fuerza. Este jueves cerró en US$ 153, después de haber superado los US$ 225 la semana pasada, lo que hizo que Musk perdiera su condición de "trillonario" en dólares.
Al mismo tiempo, el mercado tecnológico en general atraviesa un período de volatilidad. Las acciones del sector presionaron a la baja los principales índices bursátiles, mientras los inversores comienzan a cuestionar si las compañías de inteligencia artificial podrán justificar las elevadas valuaciones alcanzadas.
Más allá del segmento de IA, otras empresas tecnológicas como Strava, Discord, Kraken y el fabricante de anillos inteligentes Oura también presentaron de manera confidencial la documentación necesaria para salir a Bolsa a comienzos de este año.
Un dato adicional
La posible salida a Bolsa de SpaceX se produjo menos de un mes después de que dos de los cofundadores de OpenAI, Sam Altman y Elon Musk, trasladaran su larga disputa a los tribunales.
El 18 de mayo, un jurado federal de Oakland, California, falló en contra de Musk al considerar que había esperado demasiado tiempo para demandar a Altman y a OpenAI por supuestamente incumplir una promesa de mantener a la empresa como una organización sin fines de lucro. El jurado determinó que los reclamos habían sido presentados fuera del plazo legal de tres años establecido por la normativa.
Musk, que había iniciado la demanda en 2024, desestimó el fallo en X calificándolo como una "cuestión técnica de calendario" y prometió apelar, aunque la jueza Yvonne Gonzalez Rogers manifestó un fuerte escepticismo y adelantó que estaba dispuesta a rechazar cualquier apelación.
El veredicto despejó uno de los principales obstáculos legales que pesaban sobre la reestructuración de OpenAI justo cuando tanto Altman como Musk avanzaban con los preparativos para llevar sus respectivas compañías al mercado bursátil.