Una de cada dos compras digitales en Paraguay se hacen en comercios nacionales
Hace pocos años, el 93% de las compras online realizadas por paraguayos terminaban en plataformas internacionales. "Era un gran desafío revertir esa brecha", recuerda Pablo Díaz Guerrín, Vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Comercio Electrónico (CAPACE), señalando que el ecosistema local prácticamente no participaba del negocio digital. Solo el 7% de las transacciones ocurría en tiendas del país.
La foto de 2024 revela un escenario completamente distinto. Actualmente, el 54% de las compras se realizan en comercios locales y el 46% en el extranjero. Según Díaz Guerrín, este vuelco habla de un cambio profundo en el comportamiento del comprador, que ahora "compran en local y extranjero", una señal de madurez que alcanza al 92% de los consumidores.
La pandemia aceleró la adopción digital, las empresas invirtieron en tecnología y los usuarios priorizaron la conveniencia, la rapidez y la entrega local. El resultado fue un mercado más equilibrado, donde las plataformas paraguayas ganaron espacio en una competencia que antes parecía perdida de antemano.
El salto en compras locales no ocurrió por casualidad. Detrás hubo un cambio profundo en el comportamiento del consumidor, que empezó a privilegiar la inmediatez, la confiabilidad y la resolución rápida de problemas. La posibilidad de recibir un producto en 24 a 48 horas, acceder a políticas de devolución claras y comunicarse con una empresa que opera en el país generó una familiaridad que antes no existía.
Como subraya Díaz Guerrín, "el consumidor paraguayo ya no compra sólo por precio: compra por experiencia". Y esa experiencia —más cercana, más ágil y más humana— se convirtió en un diferencial decisivo frente a las plataformas internacionales. Las marcas locales entendieron que competir no era igualar catálogos, sino construir confianza. Por eso invirtieron en logística, atención al cliente y sistemas de seguimiento que hoy permiten sostener ese nuevo hábito de consumo.
El e-commerce paraguayo cerrará el año con un crecimiento cercano al 23%, consolidando una racha de crecimientos de doble dígito durante al menos cinco años consecutivos. Según datos de CAPACE, el sector ya mueve cientos de millones de dólares anuales, impulsado por una base de consumidores cada vez más activa: 8 de cada 10 compradores online realizaron al menos una compra en los últimos doce meses, y la recurrencia mensual sigue en ascenso.
La diversificación también es evidente. Las categorías que más crecieron incluyen electrónica, moda, hogar, cosmética, alimentos y productos para mascotas, mientras que los servicios —como delivery, entretenimiento y educación— consolidaron su participación. Más del 70% de los retailers medianos y grandes ya integran su e-commerce en la operación física, desde stock unificado hasta logística híbrida y puntos de retiro.
Sin embargo, el crecimiento llega con un entorno de competencia más complejo. La irrupción de plataformas globales como Temu introduce un nuevo nivel de presión sobre los precios y los tiempos de entrega. Díaz Guerrín advierte que su llegada "indudablemente va a revertir otra vez esa torta", en referencia al histórico avance del mercado local, ya que plataformas con escala mundial pueden ofrecer precios "difíciles de comparar y de equiparar" para los comercios locales.
Pese a ello, Díaz Guerrín contiende que la competencia debe ser abierta, pero con condiciones que permitan competir. "Es necesario encontrar incentivos para las pequeñas y medianas empresas" —señala—, ya que serán ellas las más expuestas a la llegada de gigantes globales con costos operativos y logísticos imposibles de replicar en el mercado paraguayo.

Más allá del comercio estructurado, Paraguay mantiene una economía digital informal enorme, con miles de emprendedores que venden exclusivamente a través de redes sociales. Cifras de CAPACE estiman que este circuito mueve alrededor de US$ 100 millones anuales. Se trata de negocios que funcionan sin sitio web, sin métodos de pago formalizados y sin obligaciones tributarias.
Díaz Guerrín explica que este segmento es crucial, porque son emprendedores que hoy operan "con una cuenta de Facebook, una cuenta de Instagram y un canal de WhatsApp", pero que podrían generar empleo formal si lograran incorporarse al ecosistema. La formalización no solo ampliaría la base productiva sino que elevaría los estándares del comercio digital en todo el país.
Los próximos años definirán la profundidad del cambio que viene atravesando el comercio electrónico en Paraguay. El sector enfrenta una agenda clara para 2026-2028: sostener el crecimiento de doble dígito que caracteriza al ecosistema desde la pandemia, impulsar con mayor fuerza el e-commerce B2B —que ya representa cerca del 20% de las ventas digitales— y acelerar la adopción de nuevas tecnologías, con la inteligencia artificial como aliada central en la mejora de procesos, personalización y eficiencia.
Otra prioridad será expandir la digitalización hacia el interior del país, especialmente en polos comerciales como Ciudad del Este y Encarnación, donde ya existe un movimiento emprendedor dinámico que busca incorporarse plenamente al ecosistema digital. En paralelo, la integración y formalización de miles de emprendedores que hoy operan únicamente desde redes sociales será decisiva para ampliar la base productiva y fortalecer la competencia dentro del mercado local.
El e-commerce paraguayo ya no es un experimento, sino un sector consolidado que supo ganar terreno en tiempo récord. La pregunta ahora es cómo capitalizar ese avance en un contexto más competitivo y tecnológico, sin perder la tracción lograda en los últimos años. La transformación, como muestra la curva de datos, está en marcha; lo que viene es determinar su escala.