Las cooperativas de producción ocupan un lugar estratégico dentro de la economía paraguaya, no solo por su peso en el sector primario, sino también por su capacidad de industrializar y generar empleo. No obstante, antes de llegar a ese posicionamiento actual, las mencionadas asociaciones atravesaron una serie de procesos donde se fue reivindicando como base constructiva el lema de "la unión hace la fuerza".
La historia se remonta a mediados de 1920, cuando los primeros colonos de origen europeo que llegaron al Chaco entendieron desde que solos no podrían sobrevivir en el rubro de la producción. Orie Toews, Gerente General de la Región Oriental de la Cooperativa Chortitzer, detalló que dichos productores extranjeros se unieron primero por necesidad, para compartir alimentos y trabajo.
Décadas después, esos colonos formalizaron su sistema cooperativo en un modelo productivo, industrial y comercial capaz de sostener a miles de familias. La formalización llegó recién en los años 60, pero la estructura cooperativa ya funcionaba desde los años 30 bajo el principio de que la supervivencia y el crecimiento solo eran posibles si se actuaba de manera colectiva.
Ese espíritu inicial se convirtió en una de las mayores fuerzas económicas del país, dando como resultado una multiplicidad de cooperativas diversificadas a lo largo y ancho del territorio paraguayo. La Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), tiene 34 cooperativas socias, que están distribuidas geográficamente en gran parte del territorio nacional: Chaco Central, San Pedro, Guairá, Itapúa, Alto Paraná, Juan Eulogio Estigarribia, Paraguarí, Misiones, Caaguazú, Canindeyú, entre otras zonas.
Con respecto a la cifra total de cooperativas a nivel país, entre aquellas de tipo A, B y C, la mencionada Fecoprod contabiliza 116 asociaciones. Las cooperativas se encuentran presentes en 15 departamentos de los 17, además de Asunción, y se distribuyen de la siguiente manera: Itapúa (22), San Pedro (18), Alto Paraná (14), Caaguazú (11), Cordillera (8), Guairá (8), Concepción (7), Boquerón (6), Central (5), Canindeyú (4), Misiones (3), Amambay (3), Presidente Hayes (3), Caazapá (2), Paraguarí (1) y Asunción (1).

Itapúa resalta como el departamento por excelencia de las cooperativas de producción y, junto con San Pedro, Alto Paraná y Caaguazú reúne más del 55% de las cooperativas a nivel país. Alfred Fast, Presidente de la Fecoprod, remarcó que, en los últimos 10 años, el sector presentó un crecimiento sostenido debido a un conjunto de factores, en los que se puede encontrar la eficiencia operativa, integración de pequeños y medianos productores, inclusión financiera, entre otros.
Caso de referencia
Dentro del esquema asociativo, la Cooperativa Colonias Unidas es solo una de las tantas asociaciones que se posiciona como uno de los ejemplos más acabados del alcance y potencial del modelo cooperativo en Paraguay.
Colonias Unidas es una cooperativa multiactiva y altamente diversificada, que evalúa la rentabilidad de alrededor de 33 rubros, abarcando actividades agrícolas y distintas Unidades Estratégicas de Negocios. A su Casa Central se suman ocho sucursales en el departamento de Itapúa, una en Alto Paraná y siete agencias de ventas distribuidas estratégicamente en todo el territorio nacional.
"Nuestra facturación anual supera los 600 millones de dólares y el principal rubro es la soja, en granos, harina y aceite, con el 40% de participación. Le siguen el programa porcino (13%), los insumos agropecuarios, semillas y combustibles (13%) y otros granos como trigo, maíz, sorgo y canola (8%)", detalló René Becker Dietze, Gerente General de la Cooperativa Colonias Unidas.
Detallando la preponderancia de las cooperativas en el rubro productivo, según el Censo Continuo de Cooperativas socias de Fecoprod, del 2014 al 2024 se obtuvieron los siguientes resultados sobre el crecimiento productivo de la venta de los principales rubros agrícolas: el valor de la producción de soja aumentó de US$ 434,9 millones a US$ 713,4 millones, variando 64% 10 años.

El mismo comportamiento se observó en el trigo, que creció de US$ 52 millones a US$ 198,3 millones, presentando una variación de 281%. El maíz, con una variación del 47%, se expandió de US$ 51 millones en el 2014 a US$ 75,1 millones en el 2024. El sector cárnico también incrementó en sus valores de producción, ascendiendo de US$ 375 millones a US$ 598,3 millones y el sector lácteo creció de US$ 654 millones a US$ 758 millones.
Una cooperativización a escala
En materia de mercados, Becker Dietze señaló que el destino de la producción varía según el rubro. En el caso de la soja, el 75% se destina a la exportación, principalmente en grano, mientras que el 25% queda en el mercado local, sobre todo como harina y aceite. Una estructura similar se replica en el trigo, con un 75% exportado y 25% comercializado internamente.
La yerba mate, en cambio, tiene un perfil eminentemente nacional, con 99% de la producción destinada al mercado interno. De manera ocasional, también se exportan maíz, sorgo y canola, mientras que el resto de los rubros se comercializan mayoritariamente dentro del país.
"El aporte de las Cooperativas de la Producción a la economía nacional es fundamental, pues poseen, por ejemplo, el mayor volumen de leche procesada del país, así como alta relevancia en la producción de soja, trigo, harina de trigo, balanceados, carne vacuna y carne porcina; y otros rubros. Es indudable su participación en el producto interno bruto (PIB)", expresó.
Por su parte, el titular de la Fecoprod remarcó que, en los últimos tres años se ha observado un aumento sostenido de la participación de las cooperativas de producción, con sus principales rubros, tanto en el mercado interno como en el externo. En soja, para el consumo nacional, las asociaciones participan en un 38%, mientras que los envíos han pasado del 15% en 2022 al 23% en 2024.

En cuanto al trigo, la participación en el mercado interno se redujo del 42% al 38%, pero en cuanto al externo se aumentó de 40% a 45%. En el caso del maíz, la presencia de las cooperativas en el para el consumo interno pasó del 19% al 20%, mientras que para los envíos se observó un ligero aumento del 6% al 8%; la carne, por su lado, mostró un crecimiento considerable para la demanda local, pasando de un 22% al 31%, y para los envíos, el peso de las producciones de las cooperativas pasó de 25% a 32%.
"Al realizar la comparación de la participación de las cooperativas socias de Fecoprod en los distintos rubros mencionados anteriormente, se manifiesta que no solo sustentan una parte importante del mercado nacional, sino que también deja entrever que el protagonismo en el mercado exterior está en alza constante", indicó Fast.
Más allá de los alimentos
El titular de la Fecoprod puntualizó que, aparte de los productos alimenticios, las cooperativas fueron fundamentales con su aporte en otros segmentos estratégicos. Así, mencionó la contribución en la educación cooperativa, capacitación y profesionalización de las actividades productivas, sin mencionar el manejo responsable de los recursos naturales.
Para Fast, de ese modo quedó demostrado que después de 97 años de colonización del Chaco Central la naturaleza está intacta, los ecosistemas conservados y la fauna silvestre en crecimiento. Además, la implementación de la agricultura de conservación y la siembra directa fueron muy respaldadas por las cooperativas de todo el país.
Entre las innovaciones se puede mencionar el manejo eficiente de los recursos hídricos con los sistemas de cosecha y recolección de agua de lluvias, las plantas fotovoltaicas que generan alternativas para los picos de consumo de energía eléctrica durante el día y también de abastecimiento de agua para el ganado en lugares donde la energía eléctrica no llega.

Desafíos pendientes
A decir del Gerente General de la Cooperativa Colonias Unidas, el sector cooperativo no está exento de desafíos. Al estar estrechamente vinculado al sector primario y agroindustrial, el cooperativismo enfrenta una alta dependencia de los factores climáticos, además de operar muchas veces como tomador de precios en mercados de commodities condicionados por políticas comerciales externas.
Con respecto a Fast, la innovación, la eficiencia, la diversificación de la producción y la adopción de nuevas tecnologías para lograr un mayor valor añadido de los productos primarios será un desafío constante para que las cooperativas ganen mayor competencia en un mundo globalizado, manteniendo siempre la unidad como asociados.
Las cooperativas de producción ya demostraron que son mucho más que una forma de organizar el trabajo rural, posicionándose como estructuras capaces de generar desarrollo sostenido, agregar valor, distribuir ingresos y fortalecer territorios. En un contexto global cada vez más exigente, la consolidación y modernización de las mencionadas asociaciones paraguayas aparecen no solo como una opción, sino como una necesidad estratégica para el país.