Piscicultura en Paraguay, potencial bajo el agua frenado por costos y falta de apoyo
La piscicultura paraguaya sigue siendo una actividad con enorme potencial, pero todavía lejos de consolidarse como un sector competitivo a escala regional.
Así lo sostuvo Benny Hildebrand, Titular de Menno Pez S.A., una de las empresas pioneras en producción de pescado de estanque en el país, que desde hace casi dos décadas apuesta por el desarrollo del rubro.
Según explicó, el crecimiento fue lento y con múltiples obstáculos, tanto culturales como productivos.
“La aceptación del mercado fue muy lenta porque la cultura paraguaya siempre fue consumir pescado de río”, señaló, recordando que recién en los últimos dos o tres años comenzó a observarse una mayor apertura hacia el pescado de cultivo.
Uno de los principales problemas históricos del sector fue la falta de acompañamiento técnico e institucional. En ese contexto, los productores debieron capacitarse por cuenta propia e incorporar tecnología del exterior para poder avanzar.
“Todos nosotros tuvimos que aprender solos y traer tecnología de otros países para poder producir”, afirmó Hildebrand.
Actualmente, dijo que su producción se compone en un 60% de tilapia y un 40% de pacú, dos especies que se adaptan bien al sistema de estanques y al mercado local.

Hildebrand fue categórico al señalar que la piscicultura no es un negocio viable a pequeña escala. “Hoy, para producir pescado y ser rentable, el productor tiene que tener mínimo cinco hectáreas de agua”, sostuvo. Con menos superficie, explicó, los costos operativos se disparan y los números no cierran.
Y advirtió que existe una percepción errónea sobre la facilidad del negocio. “No es como tener otro animal que se ve. El pescado está bajo el agua, no se ve, y muchas veces el productor cree que produjo más de lo que realmente obtuvo”, explicó.
El consumo de pescado comenzó a incrementarse en los últimos años, impulsado en parte por el aumento del precio de la carne vacuna.
Por otra parte Hildebrand cuestionó las cifras oficiales que circulan sobre la producción nacional. “Se habla de que Paraguay produce 20.000 toneladas por año y no es así. Paraguay hoy produce como máximo entre 1.000 y 3.000 toneladas anuales”, aseguró.
Pese a ello, afirmó que la producción actual alcanza para abastecer al mercado interno y que no existe escasez de pescado nacional.

Uno de los factores que más afecta al sector es el ingreso de pescado importado y el contrabando. A esto se suma una diferencia regulatoria que, según el productor, perjudica al producto nacional.
Mientras el pescado paraguayo cuenta con una habilitación sanitaria de seis meses, el pescado importado, principalmente de China, puede ingresar con hasta dos años de validez.
Esta situación dijo que genera una competencia desigual en góndola, donde el consumidor percibe un precio más bajo sin considerar la pérdida real de peso y la diferencia de calidad.
De cara al 2026, Hildebrand estima que el mercado se mantendrá estable, aunque insiste en que el crecimiento dependerá del acceso a financiamiento, la incorporación de tecnología y un mayor acompañamiento institucional.
“No es fácil empezar de chiquito. Los primeros años no hay retorno y sin financiamiento es muy difícil que el rubro crezca”, concluyó, subrayando que la piscicultura puede convertirse en una actividad estratégica para el país, siempre que se hagan “las cosas bien” y con una visión realista de largo plazo.