Paraguay alcanzará el nivel más alto de crecimiento económico en la región durante este 2025 y el 2026, según el último reporte realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El informe publicado refleja que la economía paraguaya tendrá una expansión del 5,5% al cierre de este año, siendo éste el más alto de la región. A nuestro país le siguen Argentina, que tendrá un crecimiento del 4,3%, además de Ecuador y Perú que crecerán 3,2%.
Para el 2026, la dinámica sería básicamente la misma, en términos de liderazgo, dado que nuestro país seguirá siendo uno de los países con el mayor nivel de crecimiento. Paraguay, según CEPAL, crecerá 4,5% en el 2026, seguido de Argentina con el 3,8% y 3% de Perú.
Es importante mencionar que las estimaciones locales, expuestas por el Banco Central del Paraguay (BCP), apuntan a que el país crecerá 6% durante el 2025, lo que le ubica también por encima del promedio regional del 2,4%. Este valor demuestra el gran potencial de crecimiento de Paraguay en medio de una incertidumbre global.
En ese sentido, el Presidente del BCP, Carlos Carvallo Spalding, señaló que la revisión al alza del PIB para 2025 confirma la solidez y resiliencia de la economía paraguaya frente a la incertidumbre global, destacando el aporte de todos los sectores de la economía.
En tanto, Para el 2026 Paraguay volvería a posicionarse entre las economías de mayor crecimiento de la región, impulsado por el firme desempeño de los servicios, la manufactura y la construcción, así como por una demanda interna más dinámica y diversificada.
Una región con un crecimiento estancado
América Latina y el Caribe sigue enfrentando una trampa de baja capacidad para crecer. Las proyecciones de la CEPAL indican que la región crecerá alrededor del 2,3% en 2026, cifra levemente menor al 2,4% de 2025, definiéndose así una secuencia de cuatro años con tasas de crecimiento de alrededor del 2,3%.
La presente edición 2025 del Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe muestra que este desempeño se da en un entorno mundial incierto y con limitaciones internas que restringen un mayor crecimiento de la inversión, la productividad y la capacidad de generar empleo formal.
El panorama económico de la región muestra señales mixtas, según los analistas, dado que si bien la inflación continúa descendiendo y facilita posturas monetarias más acomodaticias, el crecimiento del consumo privado disminuye.
Por el lado de la inversión, indicaron que aunque se recupera, se mantiene contenida y las brechas laborales de género persisten. Mientras tanto, las cuentas externas muestran déficits moderados pero persistentes, con vulnerabilidades vinculadas a la dependencia de exportaciones primarias y crecientes pagos de intereses.
“Salir de la trampa de baja capacidad para crecer exige políticas más coordinadas e instituciones sólidas para gestionarlas y darles continuidad. Se requiere combinar sostenibilidad fiscal con mayor inversión, políticas monetarias orientadas a la estabilidad y escalar las políticas de desarrollo productivo para impulsar la innovación y el empleo de calidad”, añade el informe.
Aseguraron que solo mediante este enfoque integral la región podrá fortalecer su resiliencia y avanzar hacia un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible.