Forbes Paraguay
27 Mayo de 2026 08.02

Paul Fernández Editor de Contenidos

Paraguay está dejando de ser un país de materias primas para convertirse en una plataforma industrial

industrias
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El presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, aseguró que el país atraviesa un cambio de percepción internacional impulsado por la estabilidad macroeconómica, energía competitiva y nuevas inversiones industriales. Advierte, sin embargo, que el desafío ahora es transformar esa confianza en empleo, proveedores locales y desarrollo de talento.

Paraguay empezó a jugar en las grandes ligas en los últimos años debido a su gran crecimiento económico, su Grado de Inversión y sus ventajas impositivas. Durante años, el país construyó una reputación vinculada principalmente a la producción primaria, la estabilidad macroeconómica y la energía barata. 

Pero para Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), el escenario está cambiando y el interés internacional comienza a reflejar una nueva etapa para la economía paraguaya.

El titular del gremio industrial sostuvo que la llegada de marcas internacionales para producir localmente representa mucho más que una inversión puntual. A su criterio, implica una validación internacional sobre la capacidad del país para convertirse en una plataforma industrial y de transformación productiva.

Duarte aseguró que cuando una empresa global decide instalarse en Paraguay no solo incorpora capital, sino también tecnología, estándares internacionales, empleo formal y oportunidades para desarrollar proveedores locales. En ese sentido, indicó que uno de los ejemplos más representativos es el proyecto de procesamiento de langostinos anunciado recientemente en el país.

“El ejemplo del langostino es muy ilustrativo: Paraguay no tiene mar, pero puede importar materia prima, procesarla con eficiencia y exportar con valor agregado”, afirmó. Según explicó, esto demuestra que el país no necesariamente debe limitarse a explotar sus recursos naturales, sino que puede posicionarse como un centro regional de transformación industrial.

Comentó que actualmente el mundo observa en Paraguay una combinación poco frecuente en la región: estabilidad macroeconómica, baja carga tributaria, energía competitiva, ubicación estratégica y apertura económica. A eso, añadió, se suma el impacto positivo que generó la obtención del Grado de Inversión en 2024, mejorando la percepción internacional sobre el país.

Enrique Duarte
Enrique Duarte, Presidente de la UIP. FOTO: RALPHIE ZOTTI PARA FORBES

Duarte indicó además que existe una señal concreta del creciente interés empresarial extranjero. Citó datos de Rediex que muestran que durante 2025 unas 2.354 empresas de 41 países manifestaron interés en invertir en Paraguay, prácticamente duplicando registros anteriores.

“El país tiene ventajas claras, pero la principal es que todavía tiene mucho espacio para crecer”, sostuvo. A su criterio, existen sectores enteros que aún no fueron desarrollados a escala industrial, lo que genera oportunidades para empresas que quieran posicionarse temprano en el proceso de transformación productiva.

El presidente de la UIP explicó que una de las claves estará en no quedarse únicamente con la llegada de grandes inversiones aisladas, sino en desarrollar cadenas de valor completas alrededor de esas industrias. 

Según afirmó, una planta industrial no solo genera empleo directo, sino también demanda logística, mantenimiento, transporte, construcción, servicios y proveedores industriales.

Integración local

Duarte remarcó que el verdadero impacto económico aparece cuando las empresas paraguayas logran integrarse a esas cadenas internacionales. Señaló que la llegada de compañías extranjeras obliga a elevar estándares de calidad, trazabilidad, eficiencia y formalización, impulsando así una mejora estructural en el ecosistema empresarial local.

“El salto ocurre cuando los proveedores paraguayos dejan de vender solamente al mercado interno y pasan a integrarse a cadenas regionales o globales”, aseguró.

En cuanto a los sectores con mayor potencial, mencionó a la agroindustria avanzada, incluyendo carne, alimentos procesados, soja industrializada, sésamo, arroz, lácteos, porcinos y aves. También destacó oportunidades en manufacturas con valor agregado como autopartes, farmacéutica, plástico, metalmecánica y envases.

Asimismo, Duarte sostuvo que Paraguay tiene condiciones para atraer industrias intensivas en energía, como aluminio, fertilizantes, data centers y química industrial. A esto sumó el potencial logístico vinculado a la hidrovía y la futura consolidación de la ruta bioceánica.

IA Industrias UIP

El titular de la UIP mencionó además el caso de la multinacional JBS como una señal importante para el sector avícola paraguayo. Indicó que la inversión proyectada, orientada a ampliar la capacidad de procesamiento y generación de empleo, representa otro ejemplo del interés creciente que despierta el país en industrias con perfil exportador.

Desafíos en el camino

Sin embargo, Duarte advirtió que Paraguay todavía enfrenta desafíos importantes para consolidarse como un verdadero hub industrial regional. Entre ellos mencionó infraestructura, transmisión eléctrica, logística, seguridad jurídica, velocidad de permisos, formación técnica y acceso a financiamiento de largo plazo.

“La energía barata fue la base de nuestra ventaja; garantizar energía abundante será la base de nuestro desarrollo futuro”, afirmó. Según explicó, el país necesita acelerar inversiones en generación energética y preservar la estabilidad macroeconómica para sostener la confianza de largo plazo que requieren las industrias.

Duarte también aseguró que Paraguay comienza a ser visto internacionalmente como una plataforma de producción regional y no simplemente como un mercado pequeño. En ese contexto, consideró que el acuerdo Mercosur–Unión Europea puede convertirse en una oportunidad estratégica para atraer empresas interesadas en producir desde el Mercosur con estándares internacionales.

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Finalmente, sostuvo que cada inversión relevante tiene un fuerte efecto demostrativo para el país. A su criterio, cuando una empresa logra operar exitosamente en Paraguay, disminuye automáticamente la percepción de riesgo para otros inversores que analizan desembarcar en la región.

“La ventaja competitiva del futuro no será solamente la energía; será la combinación entre energía y talento”, concluyó Duarte, al advertir que la industrialización también exigirá una profunda transformación en la formación de capital humano y capacidades técnicas.

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