Forbes Paraguay
31 Marzo de 2026 10.37

Paul Fernández Editor de Contenidos

Paraguay 2X: la estrategia con la que buscan duplicar el tamaño de la economía en 10 años

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El Gobierno lleva adelante un plan, denominado Paraguay 2X, mediante el cual buscan duplicar la economía en los próximos 7 a 10 años. El enfoque se centra en aumentar la productividad en los productos que ya forman parte de la cartera exportadora, además de impulsar la industrialización en otros con alto potencial de crecimiento.

El Gobierno Nacional lleva adelante un plan para poder duplicar la economía del país en 7 a 10 años mediante un proyecto denominado Paraguay 2X. La iniciativa busca generar mayor productividad en la economía y apunta a agregar valor a la producción mediante la apuesta a nuevos productos. 

Esto nace con el objetivo de formular una estrategia de crecimiento económico en un horizonte de tiempo de 2030 a 2035 donde, específicamente, buscan lograr acelerar el crecimiento del producto interno bruto (PIB) a 7 y 10% anual para duplicar el tamaño de la economía en los próximos 7 a 10 años, además de generar 500 mil empleos en los próximos 5 a 10 años. 

Esto se lograría, según el proyecto, tras balancear las oportunidades entre aumentar la productividad en áreas existentes, diversificar a productos más sofisticados y apuntar a nuevas industrias donde el país tiene una ventaja competitiva, siendo éstos los motores del crecimiento económico del país. 

Mencionan que para los productos ya existentes, utilizarán 3 filtros de priorización de sectores, donde tendrán en cuenta el tamaño de la oportunidad, la brecha de productividad y factibilidad. En cuanto a la cuantificación del valor del capturable para cada producto existente dado un aumento de la productividad podría estar en torno a los US$ 1.429 millones, con un impacto de US$ 1.529 millones sobre el PIB. 

Respecto a los productos, mencionan que las habas de soja puede generar exportaciones adicionales por valor de US$ 642 millones, la carne bovina congelada y fresca US$ 237 millones; el aceite, la harina y pellets de soja US$ 206 millones; el arroz US$ 120 millones y el maíz US$ 113 millones. 

Para los productos adyacentes utilizarán 3 filtros de priorización de sectores donde el centro está en la cercanía, la atractividad y la factibilidad. En este segmento se identificaron 13 productos de potencial alto y medio alto con potencial de exportación nueva a 2035. 

En este segmento, con alto potencial, encontramos carnes porcinas, productos de hierro y acero a base de chatarra, muebles de madera y textiles que podrían generar exportaciones por US$ 3.312 millones, con impacto adicional al PIB de US$ 3.188 y 293 mil nuevos empleos. 

Con potencial medio alto, se encuentran las carnes conservadas, avícolas, alimentos de cereales, cables, productos de panadería, pasta, productos de aluminio, embutidos y textiles que podrían generar exportaciones nuevas por valor de US$ 5.226 millones, un adicional del PIB por valor de US$ 2.361 millones y 458.000 nuevos empleos. 

La priorización de productos se podría agrupar en cuatro verticales industriales que dan narrativa a la estrategia. En primer lugar se cita los alimentos que moverían US$ 5.583 millones, metales US$ 1.666 millones, maderas US$ 775 millones y textiles US$ 513 millones. 

Recursos naturales y su fuerza para la economía

Este proyecto también incluye el análisis de la abundancia de recursos naturales y la fuerza que representa para la economía del país. Allí realizaron una preselección de 9 grandes apuestas que podrían revolucionar la economía y generar un aporte importante para llegar al objetivo de duplicar la economía. 

En energía, la generación eléctrica podría generar un impacto de U$$ 1.300 millones y crear 125.000 nuevos empleos, mientras que las Data IA Centers y el Power-to-X podrían agregar 3.000 millones, con 50.000 nuevos empleos. 

En Biomasa, encontraron que la celulosa y sus derivados podrían generar US$ 7.500 millones en el PIB con 300.000 nuevos empleos; los productos de madera estructural 1.000 millones con 30.000 nuevos empleos; los pellets, biochar, CO2 biogénico traería un impacto en la economía de US$ 1.000 millones con 10.000 nuevos empleos; mientras que los biocombustibles (etanol, biodiesel, HEFA, ATJ) generarían efecto de US$2.000 millones con 60.000 nuevos empleos. 

Impacto adicional en otros sectores

El despliegue de nuevas oportunidades económicas en Paraguay no solo apunta a aumentar la producción, sino también a generar un impacto estructural en sectores clave que todavía no ha sido completamente cuantificado. Desde infraestructura hasta mercados emergentes como el carbono, el país enfrenta un escenario de transformación con efectos directos sobre el crecimiento y la competitividad.

Uno de los pilares será la construcción donde el desarrollo de proyectos industriales demandará inversiones que superarían los US$ 10.000 millones en fábricas, edificios y otras instalaciones, lo que podría traducirse en un impacto anual cercano a US$ 1.500 millones en el Producto Interno Bruto (PIB), además de la generación de alrededor de 100.000 empleos.

A esto se suma el desafío logístico y, en materia de carreteras, mejorar la infraestructura terrestre será clave para acompañar el crecimiento productivo, considerando que el país deberá movilizar al menos 3,3 millones de toneladas adicionales de carga, lo que implicará aumentar en un 70% la capacidad actual.

En paralelo, la logística fluvial también requerirá ajustes teniendo en cuneta la necesidad de transportar unas 4,5 millones de toneladas adicionales obligará a expandir la capacidad en torno al 40%, consolidando el rol estratégico de los ríos en el comercio exterior paraguayo.

Otro eje con fuerte potencial es el mercado de carbono, en el cual la forestación a gran escala, sumada a estándares internacionales y certificaciones, podría posicionar a Paraguay como un actor relevante en este segmento a nivel global, en línea con la creciente demanda de soluciones de mitigación climática.

En el ámbito de los recursos naturales, el país también observa oportunidades en minería e hidrocarburos. La disponibilidad de minerales como silicio, titanio y uranio abre la puerta al desarrollo de nuevas industrias, mientras que la eventual exportación de gas natural podría aportar más de US$ 2.000 millones al PIB, aunque su concreción dependerá del desarrollo de condiciones adecuadas.

Finalmente, el crecimiento de estos sectores arrastrará una mayor demanda de servicios adyacentes y formación técnica. El desarrollo de nuevas industrias no solo requerirá capital, sino también conocimiento especializado, lo que podría dinamizar la capacitación de mano de obra y la creación de nuevas cadenas de valor.

En conjunto, estos factores configuran un escenario en el que Paraguay no solo expande su capacidad productiva, sino que comienza a construir las bases de una economía más diversificada, integrada y con mayor valor agregado.

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