Flor de Jamaica: de la investigación a convertirse en una alternativa real para el productor paraguayo
El desarrollo de la flor de Jamaica en el departamento de Misiones avanza a partir de un trabajo articulado entre productores locales y la Universidad Nacional de Asunción, a través de su equipo de investigación.
El productor e investigador Óscar Vega Alvarenga explicó que actualmente se están evaluando distintas variedades provenientes de otros países, con el objetivo de identificar cuáles se adaptan mejor a las condiciones agroclimáticas de la zona, especialmente frente a las heladas de invierno, que afectan seriamente a algunos materiales.
Según detalló, el número de productores todavía es reducido, aunque el interés viene en aumento.
“Alrededor de 15 productores, que están produciendo flores de Jamaica acá en Misiones y si hay interés de muchos productores que constantemente nos están llamando en otros departamentos y la idea es este año colectar semillas y poder compartir con los otros productores para aumentar la cantidad de plantación”, explicó.
Las variedades que hoy se encuentran bajo estudio no cuentan todavía con un nombre comercial. El equipo trabaja con semillas obtenidas a través de redes de investigadores de otros países y realiza evaluaciones técnicas para definir su comportamiento productivo.

Una vez que se identifiquen las variedades con potencial comercial, será necesario iniciar el proceso de inscripción ante el El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE), además de buscar financiamiento privado para la producción de semillas a escala comercial, ya que la universidad solo puede producir materiales con fines de investigación.
En paralelo, siguen utilizándose las denominadas “variedades criollas”, que son las que tradicionalmente se cultivan en huertas familiares en distintas zonas del país. Estas presentan diferencias en tamaño de fruto y color, y no requieren procesos formales de inscripción para su utilización productiva.
Desde la experiencia productiva, señaló que la flor de Jamaica comienza a consolidarse como una alternativa real para el agricultor, impulsada por la incorporación del insumo en nuevos productos industriales.
“En este último año las empresas privadas que son los que comercializan yerba mate, producen infusión y eso, incorporaron a su gama de productos la flor de Jamaica y también vimos que algunas marcas de lácteos también incorporaron en su yogur”, comentó.
Este cambio marca un quiebre respecto al esquema tradicional de comercialización, que estaba centrado casi exclusivamente en la venta a granel para consumo directo.
Hoy, además del mercado interno, algunas empresas ya exportan productos que incluyen flor de Jamaica.

Tanto desde la investigación como desde la producción, el 2026 aparece como un punto de inflexión para Vega.
El objetivo es contar con resultados concluyentes sobre el comportamiento de las variedades importadas y de las criollas en distintas zonas del país, para poder recomendar materiales específicos según las condiciones de cada región.
“Poder decir con certeza esta variedad se puede utilizar para tal zona” es uno de los principales desafíos del equipo técnico para el próximo ciclo productivo.

En su unidad productiva, mencionó que cuenta actualmente con unas 3.000 plantas de flor de Jamaica y explicó que el cultivo permite una primera cosecha a los cuatro meses cuando el destino es infusión, jugos o mermeladas, mientras que para la producción de semillas se debe esperar entre seis y siete meses.
“Una vez que empieza la cosecha se va cosechando semanalmente y alrededor de 2 a 3 kilos por planta, es el rendimiento promedio entre las variedades criollas que tenemos en Paraguay”, dijo.
El avance de la investigación, la articulación institucional y el interés creciente de la industria posicionan a la flor de Jamaica, según Vega, como uno de los cultivos alternativos con mayor proyección para pequeños y medianos productores del sur del Paraguay.