El upgrade que exige más: Paraguay debe convertir su Grado de Inversión en reformas transformadoras
Ante la atenta mirada de los mercados internacionales, Paraguay recibió su segundo Grado de Inversión, el 17 de diciembre pasado. La calificadora Standard & Poor’s otorgó al país el upgrade que necesitaba para pasar de BB+ a BBB-, consolidando su posición de país investment grade.
Para el economista, Wildo González, esta mejora, si bien estuvo anticipado parcialmente por los mercados—reflejado en la compresión de spreads del EMBI que convergieron hacia niveles de Perú desde 2023—, sorprendió en su tiempo y en las condiciones bajo las cuales se materializó dado que, consideró, que la velocidad de la decisión contrasta marcadamente con la postura históricamente conservadora de S&P, que durante más de una década mantuvo la calificación de Paraguay sin cambios significativos.
Según el análisis que realizó, S&P fundamenta su decisión en tres pilares: la efectividad de reformas estructurales implementadas desde agosto de 2023, incluyendo la creación del Ministerio de Economía, la DNIT y la Superintendencia de Pensiones; la resiliencia económica evidenciada por un crecimiento sostenido del 6% proyectado para 2024, siguiendo tasas superiores al 4.7% desde 2022; y la disciplina fiscal manifestada en el compromiso con el plan de convergencia hacia el techo de -1,5% del PIB establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal.
Para él, las métricas cuantitativas tradicionales—ratio deuda/PIB, reservas internacionales, desarrollo del mercado de capitales—muestran mejoras graduales pero no extraordinarias, sugiriendo que el factor decisivo fue un cambio más sutil: la percepción de predictibilidad y credibilidad institucional, validada adicionalmente por el cumplimiento satisfactorio del programa del FMI.
Según el experto, el Grado de Inversión no es un fin en sí mismo, sino más bien un reconocimiento de un estado actual que se debe sostener e, idealmente, mejorado. “S&P fue claro al establecer una perspectiva 'estable', lo que implica que la calificación se mantendrá solo si Paraguay continúa por el camino actual”, sostuvo.

Es por eso que menciona que los desafíos pendientes son significativos y deben ser atendidos por el Gobierno para mantener esta condición de Grado de Inversión. En ese sentido, mencionó la necesidad de una reforma previsional integral donde el sistema requiere de reformas estructurales más profundas más allá de la Superintendencia de Pensiones.
Indicó que la demografía de Paraguay está cambiando, y la ventana para reformar el sistema antes de que se convierta en una carga fiscal insostenible es limitada.
Por otro lado, indicó que es importante la reforma tributaria estructural dado que si bien la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) es un avance importante en la administración tributaria, sostuvo que Paraguay aún tiene una de las cargas tributarias más bajas de la región.
“Para financiar inversiones críticas en infraestructura y capital humano sin comprometer la sostenibilidad fiscal, eventualmente se requerirá una reforma tributaria que amplíe la base impositiva”, acotó González.
Para él, la reforma educativa también es una deuda pendiente, y lo posiciona incluso como el desafío más importante y el menos abordado. Afirmó que la calidad del capital humano es fundamental para la productividad de largo plazo, por lo cual, sin una reforma educativa que mejore significativamente los resultados en pruebas estandarizadas y reduzca la brecha entre la educación pública y privada, el crecimiento potencial de Paraguay quedará limitado.
Por último, sostuvo que es importante avanzar hacia la profundización del Mercado de Capitales. Aclaró que el desarrollo del mercado de capitales local, que aunque ha avanzado bastante, aún no es suficiente y no es solo una curiosidad técnica, sino un impedimento real para el financiamiento eficiente de proyectos de largo plazo y la diversificación del riesgo económico.
“El upgrade no debe interpretarse como una validación definitiva ni como un punto de llegada. La perspectiva 'estable' de S&P es una advertencia implícita: la calificación es condicional a la continuidad del camino actual. Paraguay enfrenta ahora el desafío de convertir el grado de inversión en una plataforma para reformas transformadoras”, dijo también.