En la última década, el sector inmobiliario paraguayo atravesó una transformación pocas veces vista. El crecimiento económico, la llegada de nuevas tecnologías y la profesionalización del rubro impulsaron un avance que, según sus protagonistas, no solo cambió la manera de construir, sino también la forma en que se piensa la ciudad.
Francisco Gómez, Presidente y Director Ejecutivo de Fortaleza, resumió esa mutación como un proceso sin precedentes, especialmente registrado en la capital del país. Manifestó así que ese punto de partida es la base para entender cómo Asunción y su área metropolitana pasaron de un mercado de proyectos tradicionales a un ecosistema diverso, consolidado y con capacidad de competir regionalmente.
"El desarrollo inmobiliario en Paraguay ha tenido un salto no grande, sino exponencial. Aparecieron nuevas técnicas, llegaron estudios de arquitectura internacionales y eso elevó la vara. La ciudad empezó a construir en otra escala, con otra visión y con otra responsabilidad hacia la calidad de vida", puntualizó.
Para Gómez, la capital logró armonizar su skyline con propuestas de calidad, mientras zonas como Molas López, Mariscal López, Villa Morra y los nuevos ejes habitacionales generaron incentivos para la inversión en altura.

En cuanto al sector residencial, el Presidente y Director Ejecutivo de Fortaleza puntualizó que se ha observado una segunda ola de importantes proyectos de lujo, sofisticándose cada vez más las ofertas para la clase media. Esto, puntualizando que incluso los desarrolladores se han vuelto cada vez más competitivos, logrando precios mucho más accesibles, al compararlo con años atrás.
Un cambio integral
La mirada coincide con la de Paul Hellmers, CEO de Signature S.R.L. y Presidente de La Ribera, quien observó que la evolución no solo fue visible, sino integral. El diseño arquitectónico adquirió un protagonismo inédito, con propuestas contemporáneas, eficientes y con una mejor integración entre naturaleza y entorno construido.
"Hoy los proyectos ya no se limitan a ofrecer vivienda: ofrecen experiencia. Se pasó de edificios básicos a desarrollos con clubes propios, rooftops, coworking, piscinas, domótica, eficiencia energética y servicios de estándar hotelero. El mercado se volvió más sofisticado y el usuario mucho más exigente", indicó.
El salto cualitativo también está asociado al ingreso de nuevas soluciones constructivas: materiales más livianos, sistemas más precisos, infraestructura subterránea estandarizada y procesos con mayor rigor técnico. Hellmers explicó que la industria pasó por una profesionalización acelerada, lo cual permitió que los proyectos ganen escala sin perder calidad y, sobre todo, seguridad.
Mientras Gómez y Hellmers destacan la evolución desde la demanda y la tecnología, Markus Amann, Director de Bosque Lago, complementa el análisis desde el enfoque urbano-regional. Para él, Asunción y Gran Asunción viven un momento clave: el de la consolidación de polos urbanos con identidad propia y potencial para atraer nuevas inversiones.

"El cambio más visible fue la altura, pero el salto más importante fue cultural, pues hoy se entiende que el diseño, la ubicación estratégica y la calidad real de materiales son determinantes. Algunos ejes ya funcionan como verdaderas centralidades y otros se están consolidando como zonas caminables, algo que Asunción reclamó durante décadas", apuntó.
Nuevas tendencias
Hellmers identificó también el auge de barrios cerrados premium, edificios verticales de alto nivel y desarrollos mixtos como los productos más demandados del momento. La fusión entre vivienda, trabajo y servicios es una tendencia que llegó para quedarse y que se replica tanto en la capital como en Nueva Asunción, la zona de mayor expansión cualitativa en los últimos años.
Gómez, por su parte, subraya que esta evolución estuvo fuertemente marcada por la demanda. La segunda ola de proyectos residenciales de lujo convive con propuestas más competitivas para la clase media, al tiempo que el mercado corporativo muestra un crecimiento sostenido. La aparición de desarrollos periféricos de tipo barrio cerrado, señaló, responde a la necesidad de las ciudades de ofrecer productos de mayor envergadura y planificación.
Ese concepto lleva nuevamente a Amann, quien destacó a dos polos que hoy lideran la transformación urbana: el corredor Mariscal-Villa Morra-Boggiani y Nueva Asunción. El primero se perfila como un núcleo cosmopolita que permite reducir la dependencia del vehículo y vivir a escala humana; el segundo, como un territorio donde naturaleza, ciudad y conectividad se combinan con una calidad residencial inédita.
Hellmers añade que esta diversificación se refleja en el auge de proyectos corporativos con certificaciones ambientales, espacios flexibles y propuestas orientadas a la eficiencia. Los edificios ya no se desarrollan solo por altura o estética: hoy deben ser sostenibles, inteligentes y acordes a necesidades laborales cambiantes.

En cuanto al Presidente de La Ribera, comentó que la variación en el tipo de desarrollos predominantes, la tendencia del mercado cambió significativamente en la última década, atendiendo que años atrás se observaba, por ejemplo, un predominio de edificios residenciales de baja y media altura. Hoy en día, dijo, el mercado está liderado por proyectos que combinan uso, diseño y experiencia, tales como barrios cerrados premium (como La Ribera).
Desafíos pendientes
La planificación urbana también aparece como un factor clave, donde Gómez sostuvo que la coordinación entre sector público y privado será determinante para el futuro. Subrayó así que el desarrollo inmobiliario, de aquí en adelante, será un baile de a dos: la ciudad debe promover e incentivar con reglas claras y el sector privado debe empujar. "Asunción tiene mucho por crecer, densificarse y ofrecer calidad de vida real a más ciudadanos", puntualizó.
Esa visión de corresponsabilidad se alinea con la mirada de Amann, quien sostiene que la próxima ola de proyectos priorizará el diseño, la ubicación y la integración al tejido urbano. Y coincide con Hellmers, para quien la sostenibilidad y la eficiencia ya no son diferenciales, sino requisitos esenciales.

"Hoy lideran barrios cerrados premium, edificios residenciales de alta gama y desarrollos mixtos. Todos con un fuerte componente de diseño, tecnología y calidad de vida, por lo cual debemos mejorarlo con fuerzas", expresó.
De esta convergencia de voces emerge un diagnóstico unánime, coincidiendo en que Paraguay superó la etapa de crecimiento aislado y entró en una fase de maduración donde prima la calidad, la experiencia del usuario y la consolidación de polos urbanos con identidad propia.
La ciudad dejó de expandirse de manera espontánea para empezar a planificarse, diseñarse y ejecutarse con ambición regional. "Lo que vemos hoy es el resultado de una industria que aprendió a construir mejor, pero también a pensar mejor. La vivienda dejó de ser solo un producto: se convirtió en territorio, en comunidad, en calidad de vida y eso marca el rumbo del futuro que debemos construir", manifestó Francisco Gómez.