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El dilema de la energía: Paraguay deberá producir más electricidad para no apagar el desarrollo

Energía eléctrica
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El sector eléctrico paraguayo se encuentra con un dilema muy importante, el aumento de la demanda, la necesidad de diversificar la matriz de generación y sincerar la tarifa. Incluir nuevas energías y establecer un mercado energético claro es fundamental para no apagar el desarrollo económico.

5 Febrero de 2026 15.49

Eduardo Viedma, Presidente de la Asociación Paraguaya de Energías Renovables (APER), participó del Podcast by Forbes, y abordó el dilema que hoy enfrenta el sector energético nacional ante una demanda que sigue creciendo y lo imperativo de agregar nuevas fuentes de generación y, por otro lado, la necesidad de sincerar la tarifa. 

Para entender lo que pasa dentro del sector, Viedma consideró necesario conocer las fuentes de generación de electricidad con la que cuenta hoy el país y que, básicamente se reduce a 3 hidroeléctricas: Itaipú con 14.000 megavatios de potencia (con Brasil), Yacyretá con 3.100 megavatios (con Argentina) y Acaray 210 megas (100% paraguaya). 

Todas estas fuentes son las que generan la energía que consume el país, es decir, no existe otras que ya son ejemplos en otras partes del mundo. En ese sentido, dijo que la industria de la energía se divide en cuatro etapas: la generación, la transmisión, la distribución y la comercialización. 

“Son cuatro etapas que la industria energética, es decir, eléctrica tiene, de las cuales tres están monopolizadas por la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) en nuestro país”, comentó. 

Sobre la comercialización de la energía, que realiza la ANDE, mencionó que la trasmisión y distribución, son costos que adsorbe la estatal y se traduce en la tarifa. No obstante, mencionó que no está totalmente desglosado, dado que la población sólo está pagando por la energía que consumo y no por todo el proceso que se realiza para que llegue a cada hogar. 

A causa de eso, aseguró, que la ANDE está hundida en un profundo déficit financiero, dado que absorbe todos los costos logísticos, lo que significa que los consumidores están pagando incluso por debajo del costo de compra de la energía. 

Eduardo Viedma
Eduardo Viedma, Presidente de la Asociación Paraguaya de Energías Renovables (APER). Foto: Gentileza

Esto evidencia, según el experto, que la entidad está perdiendo dinero desde hace mucho tiempo, lo que lo llevó a la crisis que enfrenta actualmente. Esto se da, por otra parte, por la tarifa política que existe en el país y que difiere totalmente con la que debe ser la tarifa técnica real. 

“Mientras nosotros mantenemos una tarifa política, porque no se atreve ningún político a modificar por decisiones técnicas, la ANDE va a seguir perdiendo. Y por eso es que la inversión en esos tres factores, que es transmisión, distribución y comercialización, son muy pocas con respecto al consumo del Paraguay”, dijo también. 

Aclaró que la falta de inversiones en estas etapas de la energía eléctrica, generan los cortes y baja tensión que existe dentro del sistema. Sobre el punto, mencionó que no existe ninguna solución mágica, y más bien “el que consume más, debe pagar más”.

Para eso, indicó que es importante entrar en una etapa de generación distribuida, hecho que están trabajando desde la Asociación. “La generación con paneles solares solamente es lógico y válido, cuando la tarifa corresponde a la realidad técnica de todo ese proceso de generación, transmisión y distribución de energía”, acotó. 

Específicamente, lo que plantean es la instalación de paneles solares y reemplazar una parte del consumo de energía hidroeléctrica que provee la ANDE. 

Electricidad
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Ley de Fomento de Energías Renovables

Viedma aseguró que desde el gremio están trabajando para impulsar la Ley de Fomento de Energías Renovables, donde no solamente buscan instalar nuevas fuentes de generación de energía, sino también lo que buscan es que las personas y empresas, con excedente de energía generada, también puedan comercializarlo a la ANDE. 

Con esto, a su criterio, se genera un verdadero mercado de la energía, que ya funciona en varios países de la región. “Es una situación en la cual el mercado abre la posibilidad a dos cuestiones muy importantes, que en esta época son fundamentales, la eficiencia energética y la generación distribuida, para poder disminuir lo que se llama punta de carga”, añadió. 

Explicó que el punto de carga es cuando existe un alto consumo en un mismo periodo de tiempo, lo que genera que toda la red de cables se tensione y, en el peor del caso, colapse totalmente dado que no tienen la capacidad para realizar ese volumen de distribución. 

“Son cuestiones técnicas complejas, pero con este tipo de ley, que es la de Fomento de Energía Renovable, se baja más esa tensión sobre el sistema, y se hace que la eficiencia energética sea importante para el consumidor, lo cual para nosotros es importante”, afirmó también. 

El titular del gremio mencionó que hasta el año anterior, el consumo de energía se distribuye en un 60% para el consumo residencial y comercial, mientras que el 40% restante es de consumo industrial. No obstante, aseguró que no cuentan con los datos del año anterior, por lo que podría haber cambios. 

En ese contexto, Viedma también puso sobre la mesa un tema que empieza a ganar peso en la discusión energética: el crecimiento acelerado del consumo por parte de industrias electrointensivas como los centros de datos, la inteligencia artificial y la criptominería. 

paneles solares

Recordó que, hasta 2024, cerca del 60% de la energía distribuida se destinaba al consumo residencial y comercial, y el 40% a la industria, pero advirtió que esa relación “probablemente ya esté cambiando” por la irrupción de estos nuevos actores que demandan energía de forma constante, las 24 horas del día.

Lejos de ver esto solo como una amenaza, el titular de APER sostuvo que Paraguay debe decidir si quiere subirse a esa nueva ola tecnológica. 

“Son las industrias del siglo XXI, queramos o no. Lo importante es que el país se actualice con reglas claras para que esa demanda deje capacidades instaladas, conocimiento y beneficios reales para la economía local”, afirmó. A su criterio, el desafío no es frenar su llegada, sino diseñar un marco que asegure que el valor generado no se fugue completamente al exterior.

Al hablar del futuro de las energías alternativas, Viedma fue tajante: la energía solar dejará de ser marginal. “En cinco años va a ser una industria muy fuerte en Paraguay”, aseguró, comparando su evolución con la telefonía móvil en sus inicios: cara, cuestionada y luego masiva.

Destacó que su principal fortaleza es la flexibilidad: puede instalarse en ciudades, en el Chaco o en emprendimientos aislados, otorgando independencia energética parcial a hogares, comercios e industrias.

Sin embargo, insistió en que el despegue definitivo depende de una señal económica clara. “Lo único que falta es que la ANDE defina el precio al que va a reconocer la energía que los usuarios inyecten a la red”, explicó. 

Sin ese dato, dijo, muchos proyectos no cierran financieramente, desde edificios hasta parques industriales. Con una tarifa técnica más realista y un esquema de compensación definido, la generación distribuida podría aliviar la presión sobre la red y reducir los picos de demanda.

El trasfondo de toda la discusión, remarcó, es que la energía barata y abundante que históricamente caracterizó a Paraguay está dejando de serlo. “Estamos subsidiando una tarifa que no cubre los costos reales, y eso se paga igual, pero vía impuestos”, advirtió.

Electricidad

 Para el especialista, el país se acerca a un punto de inflexión donde deberá optar entre seguir postergando ajustes o asumir que la energía es un bien estratégico que requiere inversión constante.

“Si no incorporamos nuevas fuentes de generación, el invierno energético es inminente”, concluyó. Frente a ese escenario, las alternativas son claras: impulsar proyectos de generación —públicos, privados o bajo esquemas de alianza— o recurrir a la importación de energía, que sería “mucho más cara que producir localmente con solar u otras fuentes”. 

En otras palabras, el dilema ya no es si cambiar, sino cuándo y con qué costo para el desarrollo del país. 

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