Deuda pública y seguridad jurídica: advierten sobre un riesgo estructural
La preocupación por el incumplimiento de los contratos del Estado formó parte de un debate técnico y un llamado de alerta sobre el rumbo de la economía paraguaya, durante el conversatorio “Deuda del Estado, economía y seguridad jurídica”, organizado por la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco).
El encuentro, a cargo del exministro de Hacienda César Barreto, puso sobre la mesa una realidad incómoda, al hablar de un desfase creciente entre los compromisos asumidos por el Estado y su capacidad efectiva de pago. Lejos de tratarse de un riesgo a futuro, enfatizó que la falta de desembolsos ya está afectando a proveedores, contratistas y a toda la cadena económica vinculada a la obra pública y a otros sectores estratégicos.

Barreto fue contundente al señalar que los números fiscales “no cierran”, debido a que el nivel de pagos no guarda relación con las obligaciones ya devengadas. Recordó, además, que el endeudamiento utilizado anteriormente para cubrir pasivos con la construcción y el sector farmacéutico resultó insuficiente, ya que la deuda volvió a acumularse con rapidez por el ritmo de ejecución del gasto.
Uno de los factores que profundizó el desorden fiscal, según explicó el exministro, fue la implementación abrupta de programas sociales permanentes, como Hambre Cero y la universalización de la pensión para adultos mayores, sin un esquema gradual ni respaldo financiero sostenible.
Si bien nadie cuestiona su importancia social, advirtió que la incorporación repentina de gastos estructurales termina desplazando recursos destinados al pago de proveedores y contratistas, presionando cada vez más al presupuesto público.

El titular de la Capaco, José Luis Heisecke, también participó del debate, puntualizando que el incumplimiento de contratos no es un asunto administrativo menor, sino una amenaza directa a la seguridad jurídica. Cuando el Estado deja de honrar su palabra, continuó el especialista, se resiente la confianza, se encarece el financiamiento y se pone en riesgo el Grado de Inversión del país.
El impacto es particularmente sensible en la construcción, un sector con fuerte efecto multiplicador sobre el empleo, la industria y los servicios. Cada obra paralizada implica proveedores sin cobrar, puestos de trabajo en riesgo y menor dinamismo económico.
Por su parte, Barreto advirió que de no corregirse el rumbo, el escenario fiscal para 2025 y 2026 será especialmente complejo. Por ello, para el exministro de Hacienda se necesita un sinceramiento de las cuentas públicas, un cronograma de pagos transparente y un plan financiero creíble; el costo de no hacerlo hoy, remarcó, será mucho mayor mañana.