Cuenta regresiva demográfica: la ventana se cerraría hacia 2050 y Paraguay enfrenta desafíos en educación, empleo y salud
Fabrizio Meza Periodista
Fabrizio Meza Periodista
Paraguay atraviesa actualmente una etapa favorable en lo que se trata del bono demográfico, que está caracterizada por una mayor proporción de población en edad productiva frente a la dependiente. Pero, esta ventana no será permanente.
Según explicó la Representante Nacional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Rocío Galiano, el país aún mantiene una estructura poblacional favorable, pero factores como la caída de la fecundidad, el aumento de la esperanza de vida y la migración están modificando esta composición.
La tasa de fecundidad se ubica en 1,93 hijos por mujer, mientras que la esperanza de vida alcanza los 76 años, lo que acelera el proceso de envejecimiento poblacional.
“Mientras tenemos esa ventana de oportunidad, es importante que los adolescentes y que los jóvenes tengan la mayor cantidad de oportunidades en áreas que son clave y que tiene que ver con la salud, con la educación, con el empleo, con la protección, con los cuidados”, señaló.
A esto se suma un saldo migratorio negativo anual de aproximadamente 14.700 personas, con una alta proporción de mujeres jóvenes, lo que también impacta en el crecimiento poblacional y en el potencial productivo del país.

Fotografía: Gentileza
El aprovechamiento del bono demográfico no depende únicamente de la cantidad de jóvenes, sino del desarrollo del capital humano.
En Paraguay, cerca de 900.000 jóvenes entre 15 y 29 años se encuentran fuera del sistema educativo, lo que limita sus oportunidades laborales y su contribución al crecimiento económico.
Además, Galiano explicó, que solo la mitad de los estudiantes que inicia la educación básica concluye la educación media, mientras que apenas dos de cada diez jóvenes se dedican exclusivamente a estudiar. Estos datos reflejan dificultades en la permanencia educativa y en la transición hacia empleos formales.
La situación empeora con el embarazo adolescente, que afecta las trayectorias educativas y laborales. De los aproximadamente 91.500 nacimientos anuales, alrededor de 10.100 corresponden a niñas y adolescentes, lo que reduce sus posibilidades de inserción laboral formal y desarrollo económico.
El acceso al empleo formal con seguridad social es otro componente clave para capitalizar la ventaja demográfica. La falta de oportunidades laborales de calidad y la desconexión entre formación y demanda del mercado limitan el potencial productivo del país.
La representante también destacó la importancia de los sistemas de cuidado, especialmente para las mujeres jóvenes, quienes suelen asumir tareas domésticas y de cuidado no remuneradas que dificultan su inserción laboral.

Y en este contexto dijo que la inversión en políticas de cuidado resulta fundamental para ampliar la participación económica.
“No es suficiente tener más jóvenes y personas en edad productiva si no trabajamos en el capital humano, en el desarrollo del capital humano de esas personas”, afirmó.
La especialista advirtió que, de no implementarse políticas adecuadas, Paraguay enfrentará un envejecimiento poblacional sin haber consolidado bases económicas sólidas, lo que generará mayor presión sobre los sistemas de salud, cuidado y protección social.
“Si nosotros llegamos preparados a ese momento, tendremos otras situaciones, pero para poder tener esas condiciones positivas es necesario tomar medidas en el corto y mediano plazo”, indicó.
El horizonte temporal es claro, la ventana del bono demográfico se mantendría aproximadamente hasta 2050, según estimó. Y durante este período, el país deberá fortalecer políticas en salud, educación, empleo, protección social y sistemas de cuidado para transformar la ventaja demográfica en desarrollo sostenible.