A veces, detrás de los grandes proyectos arquitectónicos hay una historia que inspira tanto como la obra en sí. Ese es el caso de Luca Meza Sorrentino, un joven arquitecto que logró abrirse paso en la École des Ponts ParisTech, la escuela de ingeniería civil más antigua del mundo y la más prestigiosa de Francia, para llevar en alto la bandera paraguaya donde estudiaron figuras como Gustave Eiffel.
"Cursé el Mastère Spécialisé en Digital Building Design, un programa orientado al diseño computacional avanzado, geometría paramétrica, robótica y fabricación digital para la industria de la construcción. Mi experiencia en el exterior ha sido uno de los procesos más transformadores de mi vida", manifestó el joven.
Su experiencia en el exterior encontró una primera etapa en Reino Unido, trabajando en Taunton para un estudio llamado Architectural Thread, que se especializa en la restauración de monumentos históricos para el National Trust UK, la mayor organización de conservación patrimonial de Europa. A partir de allí, Meza Sorrentino diseñaría un destino sobresaliente.
Actualmente forma parte del equipo de diseño en Wilmotte & Associés Architectes, una firma internacional con sede principal en París y oficinas en ciudades como Londres, Milán, Venecia, Seúl y Dakar.

Su rol dentro del estudio está enfocado al diseño arquitectónico en etapas conceptuales y de desarrollo, colaborando en proyectos ubicados en distintos continentes. Así, además de su trabajo en Francia, también lleva adelante proyectos particulares en Paraguay y Estados Unidos, vinculados al desarrollo inmobiliario, vivienda y espacios de uso público.
Un futuro brillante
Desde los primeros años de su carrera, a Luca le interesó comprender cómo las tecnologías emergentes podrían redefinir la forma en que se conciben y construyen los espacios. Esa inquietud lo llevó a cruzar fronteras. "La arquitectura contemporánea necesita un diálogo constante entre tradición, tecnología y contexto", afirmó.
Esa lógica lo llevó a formar parte de proyectos a gran escala. Uno de los trabajos más emblemáticos en los que participó fue el diseño del nuevo campus del Paris Saint-Germain (PSG), una obra que articula arquitectura deportiva de vanguardia, tecnología e identidad institucional, a decir de Luca.
Así también, colaboró en la renovación del Museo Nacional de Arte de Yereván, en Armenia, un desafío en el que la arquitectura debía actuar como mediadora entre la memoria cultural y la innovación, explicó. Además, está involucrado en desarrollos confidenciales para familias reales, experiencias que suman a su ya amplia perspectiva global.
"En cuanto a Paraguay, uno de los proyectos que más me emocionó fue nuestra participación en el concurso para la renovación del Estadio Defensores del Chaco y la propuesta para un nuevo estadio nacional. Fue un trabajo conjunto entre Wilmotte, A+ y SBP (Schlaich Bergermann Partner), y representó para mí una oportunidad única de imaginar una arquitectura deportiva de primer nivel para mi país", detalló.

Mirada local
La experiencia acumulada en el exterior no ha debilitado su vínculo con Paraguay, todo lo contrario. Luca tiene una visión clara sobre el valor del intercambio académico y cultural pues, para él, cada paraguayo que estudia o trabaja fuera del país es un nodo de conexión, una puerta abierta a nuevas industrias, proyectos colaborativos e incluso inversiones.
Con ese espíritu, proyecta a futuro la apertura de un estudio de arquitectura y diseño en el país, con enfoque paramétrico y multidisciplinario. La meta no es solo desarrollar proyectos de alto nivel, sino también contribuir activamente al debate sobre el crecimiento urbano, las tecnologías aplicadas a la construcción y la sostenibilidad.
"Estamos atravesando una nueva revolución industrial en Paraguay, la de la inteligencia artificial, la automatización, los algoritmos de diseño y la robótica; esto va a impactar más rápido de lo que imaginamos. A las autoridades, les diría que el capital más importante que puede tener un país no está solo en sus recursos naturales, sino en su gente. Las grandes potencias lo entendieron hace tiempo y Paraguay debe seguir ese camino", sostiene.
En ese mensaje hay una convicción profunda, basada en su propia experiencia: la de un joven que se animó a ir más allá, que se formó en instituciones de excelencia y que hoy aplica ese conocimiento a escala global, sin perder de vista sus raíces.
A otros jóvenes que están iniciando ese camino, les deja una reflexión sincera: que se animen. "El mundo es más grande de lo que imaginamos, y salir a conocerlo no solo te forma: te transforma. No hace falta tener todo resuelto, ni el idioma perfecto ni todos los contactos. Hace falta determinación, pasión y una visión", expresó.
La historia de Luca Meza Sorrentino no es solo la de un arquitecto paraguayo exitoso en Europa. Es la historia de una apuesta personal por la excelencia, el conocimiento y la conexión global. Y también es un recordatorio de lo que es posible cuando el talento se cruza con la oportunidad, como un ejemplo de cómo hoy, desde París, sigue trazando puentes con Paraguay.