El gran desafío de la IA en Paraguay no es la tecnología, sino el talento
El último Informe de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) habla sobre las percepciones ciudadanas en torno a la inteligencia artificial, con el foco en cómo esta tecnología se vincula con los distintos niveles de desarrollo humano.
El análisis mostró una paradoja y es que mientras los países con menor desarrollo muestran mayor expectativa y confianza en la IA, aquellos con índices muy altos tienden a ser más escépticos.
“La inteligencia artificial tiene una promesa enorme en términos de productividad, pero esas promesas no se están realizando de manera equitativa”, explicó Cristhian Parra, Jefe de Experimentación del PNUD Paraguay.
A nivel global dijo que el uso actual de herramientas de IA oscila entre el 14% y el 23% de la población, con diferencias relativamente pequeñas entre países de bajo, medio y alto desarrollo humano.
Pero también dijo que la expectativa de uso futuro es mayor en las economías menos desarrolladas, donde la tecnología es vista como una oportunidad de progreso.

Aunque Paraguay no fue incluido directamente en la encuesta global que abarcó 21 países, el PNUD considera que su situación es representativa de los países con desarrollo humano medio.
En este grupo se observó una mayor confianza tanto en el impacto social de la IA como en su uso por parte de los gobiernos.
“Paraguay está entre los del medio del Índice de Desarrollo Humano”, señaló Parra, al ubicar al país dentro de un bloque donde predominan las expectativas positivas frente a la tecnología. Aunque también esta percepción convive con una realidad marcada por fuertes brechas de acceso.
Ya que mientras cerca del 90% de los hogares de ingresos altos cuenta con internet de alta calidad, en los hogares de menores ingresos esa cifra apenas alcanza entre el 10% y el 20%, lo que limita seriamente las posibilidades de adopción productiva de la IA.

Uno de los principales temores asociados a la IA es su impacto en el empleo. Pero estudios citados por el PNUD, realizados por el Banco Mundial y la Organización Internacional del Trabajo, muestran que en América Latina solo entre el 1% y el 6% de los empleos estaría altamente expuesto a la automatización.
En contraste, entre el 15% y el 16% de los trabajos tendría un alto potencial de ser “aumentado” por la IA, es decir, de mejorar su productividad y eficiencia sin reemplazar al trabajador.
Aun así, cerca de un tercio de los empleos analizados permanece en una zona de incertidumbre, donde todavía no es posible prever con claridad el impacto final de la tecnología.

En paralelo al informe global, el PNUD llevó adelante en Paraguay el AI Landscape Assessment (AILA), un estudio que evaluó el nivel de preparación del país para adoptar inteligencia artificial. El resultado ubica a Paraguay en una etapa intermedia de madurez, entre los niveles “oportunista” y “sistemático”.
“Paraguay posee algunas condiciones propicias y avances iniciales, pero todavía requiere trabajo específico, sobre todo en talento”, resumió Parra.
El estudio analizó tres pilares que fueron, el ecosistema, capacidades del gobierno y regulación ética.
Mientras los dos primeros muestran avances moderados como infraestructura digital básica y experiencias piloto en el sector público, el área de ética y regulación presenta una demora, con ausencia de un marco normativo específico para la IA.
Al proyectar el futuro, Parra definió a Paraguay como un país “joven” en términos de adopción tecnológica: con energía, condiciones iniciales y oportunidades claras, pero todavía en pleno proceso de aprendizaje.
Mencionó también que la inteligencia artificial aparece así no como un fin en sí mismo, sino como parte de un desafío más amplio de transformación digital, donde cerrar brechas, desarrollar talento y construir confianza serán las piedras angulares para que la tecnología se traduzca en desarrollo real.

A partir del proceso participativo del AILA, que tuvo a unas 80 personas de la academia, sector público, empresas y sociedad civil, surgieron propuestas concretas para acelerar la adopción responsable de la IA.
Y entre ellas están la creación de una estrategia nacional de alfabetización digital con énfasis en inteligencia artificial, el desarrollo de una política nacional de datos y la conformación de un comité interinstitucional que coordine acciones en la materia.
“Hay una oportunidad clara de brindarle herramientas a la gente para que pueda aprender y prepararse”, sostuvo, al subrayar que la falta de capacidades es hoy uno de los principales cuellos de botella.
El diagnóstico se repite en el sector empresarial y dijo que estudios realizados junto al Banco Interamericano de Desarrollo y el Ministerio de Industria y Comercio muestran que más del 70% de las mipymes paraguayas se encuentra en un nivel inicial de madurez digital.
La tecnología se utiliza principalmente para comunicación y marketing, mientras que el uso de datos para la toma de decisiones estratégicas sigue siendo marginal.
Pero, finalmente explicó que experiencias piloto de acompañamiento y capacitación demostraron que, con inversiones relativamente pequeñas, muchas empresas pueden avanzar de nivel en menos de seis meses reforzando la idea de que el problema no es de potencial, sino de acceso a herramientas y conocimiento.