Tana Schémbori: La mirada que redefinió el éxito en el cine nacional
Su trayectoria en dirección de cine, teatro y televisión la preceden. Tana Schémbori es una de las grandes arquitectas de la industria audiovisual en Paraguay. Su nombre está ligado al renacimiento de un cine que, durante décadas, fue apenas un susurro. Como pionera, ha tenido que desmalezar un camino que no existía, enfrentando la incertidumbre de un rubro que hoy ya tiene cimientos sólidos gracias a su visión y empuje constante.
El objetivo fue uno solo desde el inicio de su carrera: “Necesitábamos tener una película que nos identifique”. Así nació 7 cajas, su primer largometraje, de la mano de su compañero creativo Juan Carlos Maneglia. Tras la masiva popularidad de su ópera prima —que se convertiría en la película paraguaya más taquillera— Tana comprendió lo que significa el verdadero triunfo para ella.
“Los reconocimientos son buenos, nos gustan, pero el verdadero éxito se construye en las cosas pequeñas. Para mí, está en el día a día, en llegar a casa y decir ‘Hoy logré algo nuevo’, en ver que mis alumnos hoy pueden un poquito más que ayer y, definitivamente, en vivir de lo que amo”, afirma. Tana cuenta que, hoy por hoy, su prioridad es vivir de lo que ama y tener la libertad de elegir sus proyectos. Ese poder de decisión es, a sus ojos, la forma más elevada y honesta de éxito.
La directora insiste en que el arte debe nacer de un lugar de honestidad absoluta. No se trata de cumplir expectativas, sino de escuchar la voz interior. “Volver a uno, volver a la esencia y recordar por qué lo hago", reflexiona. Para Tana, ver que un alumno logra superar sus límites es una recompensa invaluable. De hecho, cada vez que se presenta, hace énfasis en que se siente una “formadora de actores”.
Precisamente, esa confianza por el talento de los actores paraguayos es lo que potenció su carrera como directora. Schémbori recuerda con claridad que, cuando iba a filmar la novela González vs. Bonetti. “Primero nos dijeron que no había actores, pero yo que venía de la tradición del teatro sabía que no era cierto. Entonces, tuvimos que demostrar que se puede”, señala.
La identidad es el eje central de sus relatos. Para la directora, el cine fue la herramienta vital que permitió a los paraguayos verse a sí mismos. Al vernos reflejados, no solo reconocemos nuestra estética, sino que validamos nuestra cultura frente a un mundo que suele ignorar lo que no conoce.
Para la Tana, vernos en pantalla es un acto de soberanía. En este punto, ella cita la famosa premisa: 'Habla a tu aldea y serás universal'. Por ello, la cineasta cree fervientemente que, al narrar historias locales y profundamente nuestras, se logra tocar la fibra de la identidad colectiva. Esa autenticidad es lo que permite que una historia nacida en un mercado asunceno resuene con fuerza en festivales internacionales, conectando con seres humanos de cualquier latitud geográfica.
Tiene en el tintero historias que aún le gustaría contar, principalmente de nuestra historia patria, como por ejemplo la Guerra del 70. Tana sigue transformando la vivencia cotidiana en oportunidad y el silencio en narrativa, demostrando que su mayor éxito es haber sido fiel a sí misma.