Lourdes Espínola: el diálogo entre la herencia literaria y el horizonte internacional
Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
La trayectoria de Lourdes Espínola no se mide solo en el tiempo, sino en la profundidad de un lenguaje que comenzó a germinar en la infancia. Desde su natal Asunción, construye 3una obra que dialoga con diversas latitudes, consolidando una voz que se define por la precisión lírica y una curiosidad intelectual que trasciende las fronteras geográficas y temporales actuales.
Aunque su presencia es habitual en los círculos de la gestión cultural y la academia, Espínola se reconoce ante todo como poeta. Esta vocación, manifestada a la temprana edad de doce años, es el eje que atraviesa todas sus facetas personales. Para ella, la palabra no es un accesorio, sino la herramienta fundamental para habitar la realidad y descifrar sus misterios.
Su formación estuvo marcada por una biblioteca diversa y el estímulo constante de su entorno familiar íntimo. Su abuelo materno, de nacionalidad sueca, desempeñó un papel crucial al proveerle de lecturas fundamentales. Clásicos de la literatura juvenil y autores galardonados con el Nobel fueron sus primeros compañeros de ruta, moldeando una sensibilidad capaz de apreciar la universalidad del verso humano.
En el centro de este universo creativo se encuentra la figura de Elsa Wiezell. La influencia de su madre fue determinante, no solo por el vínculo filial, sino por el ejemplo de rigor y devoción hacia las letras. Crecer en un hogar donde la creación era parte del cotidiano permitió que Lourdes integrara la poesía como una función vital, casi instintiva.
Esa herencia se complementa con una perspectiva cosmopolita. Espínola transita por universidades europeas y americanas, sumergiéndose en tradiciones literarias distintas a la propia. Esta apertura le permite leer y escribir en múltiples lenguas, encontrando en el inglés, el francés o el italiano matices que enriquecen su propia producción en español, otorgándole una sonoridad y una estructura sumamente particulares siempre.

Existe en ella una dualidad fascinante: la necesidad de una soledad introspectiva frente al dinamismo de la vida pública. Esa herencia nórdica le otorga el silencio necesario para la creación, mientras que su naturaleza social la impulsa hacia el contacto humano y el reconocimiento internacional. Ambos mundos coexisten en equilibrio, alimentando una carrera que se destaca por su solidez constante.
Su obra ha sido objeto de estudio y traducción por figuras prominentes de las letras internacionales contemporáneas. Nombres como Claude Couffon o Naomi Lindstrom han vertido sus versos a otros idiomas, permitiendo que su mensaje resuene en contextos diversos. Sin embargo, ella mantiene una atención rigurosa sobre la musicalidad y el espíritu lírico que deben sobrevivir en cada versión.
El reconocimiento no es un fin en sí mismo, sino una consecuencia de su persistencia profesional. Haber sido condecorada con la Orden de las Artes y las Letras en Francia es un hito que refleja su capacidad para conectar culturas. Su poesía, lejos de ser un ejercicio estático, se renueva en cada libro, explorando temas como la identidad propia.
Actualmente, su camino la conduce hacia Buenos Aires, un escenario fundamental para las letras del continente sudamericano. Su participación en la Feria Internacional del Libro representa un nuevo capítulo en su trayectoria. Allí, su presencia no solo reafirma su vigencia creativa, sino también su compromiso con la difusión de la literatura paraguaya en espacios de gran visibilidad y relevancia.
La misión en esta edición porteña tiene un matiz profundamente significativo para ella. Al cumplirse el centenario del nacimiento de Elsa Wiezell, Lourdes asume la responsabilidad de analizar y homenajear el legado de su madre desde una perspectiva académica. Es un encuentro donde la historia personal y la historia literaria del Paraguay se entrelazan en una sola voz evocadora.
Más allá de los eventos y las distinciones, lo que define a Lourdes Espínola es su clima interior, ese territorio sagrado donde nace el poema. Para ella, el quehacer literario es un acto de amor y una devoción auténtica. En un mundo saturado de ruidos, su palabra sigue buscando la transparencia y la conexión profunda que solo la lírica ofrece hoy.
Finalmente, su visita a Argentina consolida un puente cultural que cultivó con esmero durante décadas. La receptividad de su obra en editoriales europeas y americanas encuentra ahora un nuevo eco en la capital del Plata. Es la confirmación de que la poesía, cuando es genuina, no conoce distancias y se convierte en el lenguaje universal de la emoción humana.

¿En qué momento de tu infancia o juventud descubriste que la palabra poética era tu lenguaje natural para habitar el mundo?
Yo puedo decir que la poesía está en mi ADN, ya que mi madre Elsa Wiezell era una gran poeta, muy prolífica, entonces la creación poética fue parte de mi cotidiano vivencial desde mi infancia. Realmente la palabra poética es para mí un lenguaje natural y fluido al igual que la prosa. De niña fui, y hasta hoy sigo siendo, una voraz lectora. Mi abuelo, el padre de mi madre era de nacionalidad sueca y vivía en casa un tiempo. Era un gran lector, fue él quien me regalaba libros constantemente. Leí los autores clásicos de la literatura juvenil ya de niña y los premios Nobel como iban saliendo. Yo leo poesía en otros idiomas, en inglés, en italiano, en francés en portugués y esa lectura también son muy fundamentales para en mi lenguaje poético
¿Cómo lograste equilibrar la soledad introspectiva que exige la escritura con la exposición pública y el dinamismo de tu carrera diplomática?
La poesía exige una Soledad introspectiva. Yo tengo un "componente genético" que viene de Suecia y ese elemento hace fácil ese aspecto. Por otra parte, tengo una naturaleza social, que hace que me guste la gente el contacto humano, lo cual se potencia en la carrera diplomática y en el reconocimiento internacional asociado a mi producción literaria
¿Qué representa para vos, a nivel personal, el hecho de ser traducida: es una forma de desnudarse ante el otro o de multiplicarse en otras identidades?
Diría que no es desnudarse ante otro o multiplicarse en otras identidades, sino potenciarse más plenamente para abarcar otros lectores, en otros territorios, en otras culturas, y en otras lenguas. Me parece una oportunidad maravillosa de la que estoy siempre muy agradecida a la vida, ya que soy la poeta paraguaya viva con más libros traducidos a otras lenguas.
Al escuchar tus propios poemas en otras lenguas, ¿sentís que son el mismo o es como si escucharas un poema por primera vez?
Siento una cercanía, pero también una distancia y sobre todo estoy muy atenta si se reprodujo la musicalidad de mi poema original , ya que debe ser una poesía con el espíritu lírico en otra lengua.
¿Cómo dialoga tu poesía con la tradición literaria paraguaya y con las voces de las mujeres que te precedieron en las letras nacionales?
No puedo negar la importancia que ha tenido mi madre como escritora en el desarrollo de mi vocación. Mi poesía es muy diferente al tipo de poesía vanguardista que desarrollo Elsa Wiezell, pero al ver el respeto y la dedicación prioritaria que ella tenía por la literatura y por la creación, es y fue un ejemplo diario en mi vida. El ser la hija de quien es la decana de las letras paraguayas (con 40 libros publicados) me ha dado como fruto ese vínculo irrompible.
¿Cuáles son tus expectativas sobre tu participación en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires?
Participé muchas veces en la Feria del libro de Buenos Aires como disertante. Esta vez voy como parte de la delegación oficial Paraguaya, invitada por la Secretaría nacional de Cultura, para una dar una conferencia de homenaje al centenario del nacimiento de Elsa Wiezell, mi madre. Hablaré de su literatura y de su legado, no como su hija, sino como Doctora en Letras de la universidad complutense de Madrid, quien ha hecho su tesis sobre la obra de Elsa Wiezell.
Además, en el stand de la ciudad de Buenos Aires, invitada por el centro PEN Club Argentino y la Sociedad de Escritores de Argentina daré una charla juntamente con excelente poeta María Eugenia Ayala y otras autoras chilenas sobre el panorama literario de la producción femenina. en Paraguay y Chile.
El momento más memorable de la Feria del libro de Buenos Aires para mí ha sido en el 2024, cuando el prestigioso Alejandro Vaccaro, presidente de la Feria internacional del Libro de Buenos Aires y presidente de la Sociedad Argentina de Escritores SADE, dio una disertación sobre mi obra y en especial mis libros de poesía aparecidos en editoriales europeas.