Juventud y defensa: los nuevos activos más rentables del mercado de transferencias
Durante años, el mercado de fichajes giró alrededor de los delanteros. Los grandes goleadores eran las estrellas, los jugadores que encabezaban las portadas y también los que concentraban las mayores inversiones. Pero el fútbol moderno comenzó a cambiar. Y con él, también cambió el valor de las distintas posiciones dentro del negocio.
Un informe del Observatorio de Fútbol del CIES revela que los futbolistas cuya valorización más creció en la última década no fueron los atacantes, sino los defensores centrales y laterales. Entre las temporadas 2013/14 y 2022/23, los centrales registraron una inflación anual promedio del 12,5%, mientras que los laterales alcanzaron el 11,1%, superando ampliamente a los delanteros y mediocampistas.
El dato refleja una transformación profunda en la lógica del fútbol global. Hoy, los clubes ya no buscan únicamente jugadores capaces de marcar goles; también priorizan futbolistas que puedan sostener sistemas tácticos complejos, iniciar jugadas desde el fondo y adaptarse a un juego cada vez más físico y dinámico.
La evolución de los defensores es probablemente el mejor ejemplo. Antes, gran parte del trabajo defensivo se asociaba a marca, fortaleza física y juego aéreo. Ahora, los centrales deben tener salida limpia, precisión en los pases, velocidad para jugar en campo abierto y capacidad para participar en la construcción ofensiva.
La escasez de futbolistas con todas esas características disparó su valor.
Algo similar ocurrió con los laterales. En el fútbol moderno dejaron de ser jugadores exclusivamente defensivos para convertirse en piezas fundamentales del ataque. Deben recorrer toda la banda, generar amplitud, asistir, presionar y sostener intensidad durante los 90 minutos. Encontrar perfiles completos en esa posición se volvió cada vez más difícil y eso elevó su cotización.
Aunque los delanteros siguen siendo los jugadores que concentran la mayor parte de las inversiones globales, su peso relativo comenzó a disminuir. Según el informe, hace una década representaban el 56,5% del dinero invertido en transferencias. En las últimas cinco temporadas, esa participación bajó al 49,5%.
El mercado, en definitiva, empezó a distribuir valor de manera más equilibrada entre las distintas posiciones.
Otro de los grandes cambios se produjo en la edad de los futbolistas más demandados. Los jugadores de 21 años o menos fueron el segmento con mayor crecimiento de valor en toda la industria, con una inflación anual promedio del 12,8%.
La tendencia confirma cómo los clubes modificaron su estrategia de construcción deportiva. Hoy ya no solo se busca rendimiento inmediato; también se prioriza potencial de desarrollo.
El futbolista joven se convirtió en uno de los activos más atractivos del negocio porque combina tres elementos clave: margen de crecimiento, proyección deportiva y posibilidad de reventa futura.
El resultado es un mercado cada vez más enfocado en descubrir futbolistas antes que el resto.
La edad también influye en cómo se distribuye el capital dentro del fútbol. Mientras los jugadores menores de 21 años lideraron el crecimiento de valor, los futbolistas mayores de 30 registraron la inflación más baja del mercado.
La lógica empresarial detrás de esta tendencia es clara: en un contexto donde las transferencias funcionan cada vez más como inversiones estratégicas, los clubes priorizan activos con mayor vida útil y posibilidad de valorización futura.
La Premier League fue uno de los motores principales de este cambio. La liga inglesa aceleró la demanda de jugadores jóvenes y perfiles tácticamente versátiles, impulsando una nueva referencia global sobre qué tipo de futbolista tiene más valor.
El impacto se expandió rápidamente al resto del mercado. Hoy, los clubes más competitivos buscan defensores que puedan iniciar ataques, laterales con capacidad ofensiva y jóvenes con potencial de crecimiento internacional.
La consecuencia es que el mapa económico del fútbol cambió. El negocio ya no gira únicamente alrededor de los goleadores. Ahora, el valor también está en quienes construyen juego desde atrás, sostienen sistemas tácticos modernos y representan apuestas de largo plazo.