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Camilo Pérez: La década que cambió para siempre al deporte olímpico paraguayo

Macarena Duarte Periodista

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En más de una década al frente del Comité Olímpico Paraguayo (COP), la gestión de Camilo Pérez convirtió un predio abandonado en el parque olímpico más grande de América y sentó las bases del deporte profesional en Paraguay.

4 Enero de 2026 07.00

A lo largo de más de una década, la gestión de Camilo Pérez al frente del Comité Olímpico Paraguayo (COP) marcó un punto de inflexión para el deporte nacional. Lo que en 2008 era un extenso predio con infraestructura mínima, límites imprecisos y escasa capacidad operativa, hoy se consolidó como el parque olímpico más grande de América y como un polo de alto rendimiento, organización de megaeventos y formación profesional de atletas.

La transformación no fue lineal ni inmediata, contó Pérez en el Podcast by Forbes, respondió a una visión de largo plazo, a una fuerte capacidad de gestión y a la construcción de confianza institucional ante el Estado y los organismos internacionales.

Pérez llegó al COP como Vicepresidente primero en 2008, acompañando la gestión de Ramón Zubizarreta. En 2011 asumió la Presidencia tras la renuncia de este último y fue electo formalmente en los comicios siguientes.

Desde entonces, su conducción se caracterizó por una lógica poco habitual en el deporte paraguayo de aquel entonces, donde la planificación, los proyectos ejecutivos, la rendición de cuentas y una apuesta decidida por la infraestructura se constituyeron como los pilares del desarrollo deportivo. En cuanto al punto de partida de toda esa gestión, partió desde un terreno con apenas dos construcciones operativas y un hotel prácticamente inactivo.

“Cuando entramos al Comité Olímpico paraguayo había un terreno enorme, pero casi vacío. No existía un parque de entrenamiento, no había instalaciones de nivel internacional y tampoco una idea clara de hacia dónde ir”, recordó Pérez, al describir el escenario inicial con el que se encontró. “Lo primero fue ordenar, entender el predio, delimitarlo correctamente y pensar qué tipo de centro necesitaba el deporte paraguayo para dar un salto real”.

La reestructuración de Pérez

El ordenamiento impulsado por el titular del COP incluyó desde un estudio de agrimensura para fijar los límites del Parque Olímpico hasta la obtención de un nuevo usufructo sobre las tierras. A partir de allí comenzó una etapa de gestión política y técnica que involucró a distintos gobiernos y actores clave.

El ingreso al Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide) fue uno de los hitos decisivos, ya que permitió financiar las primeras grandes obras: el Centro de Entrenamiento Olímpico, con más de 11.000 metros cuadrados cubiertos; el estadio de atletismo; la cancha de rugby; un polideportivo y las primeras canchas de tenis de cemento del país destinadas al alto rendimiento.

La credibilidad institucional fue otro pilar del proceso, pues la presentación sistemática de rendiciones de cuentas ante la Contraloría y los organismos correspondientes permitió al COP posicionarse como una entidad confiable, capaz de administrar recursos públicos con criterios técnicos.

Esa reputación fue clave para que el Parque Olímpico se convirtiera, incluso, en sede de la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), un evento que dejó mejoras estructurales permanentes, con climatización integral, fibra óptica, generadores, asfaltado interno, alumbrado y renovación total del hotel.

El salto en gestión deportiva

“Siempre entendimos que cada oportunidad debía dejar un legado. No se trataba solo de organizar un evento, sino de que el deporte paraguayo quedara mejor después. La Asamblea del BID nos permitió transformar instalaciones que hoy usan nuestros atletas todos los días, entrenando en condiciones que antes eran impensables”, señaló Pérez.

De este modo, el salto definitivo llegó con la decisión de postular y organizar los Juegos Suramericanos, primero en su versión juvenil y luego como Juegos Suramericanos de mayores en 2022. El camino estuvo lejos de ser sencillo, atendiendo los cambios de gobierno, presupuestos recortados y dos suspensiones del proyecto, poniendo a prueba la continuidad del plan.

Sin embargo, el respaldo legislativo y la insistencia del COP permitieron concretar uno de los mayores eventos deportivos de la historia del país, consolidando a Paraguay como organizador de competencias de escala continental y mundial.

En paralelo, la estructura interna del Comité Olímpico también cambió radicalmente. De apenas seis funcionarios en 2011, el COP pasó a contar con más de 120 colaboradores directos, además de una Comisión Nacional de Mega Eventos capaz de movilizar a miles de personas entre técnicos, voluntarios y personal operativo.

La profesionalización del staff se convirtió en una marca registrada de la gestión, con roles definidos y una clara separación entre la conducción política, ad honorem, y la administración diaria.

La actualidad deportiva nacional

“El gran cambio fue entender que el deporte no se gestiona solo con buena voluntad. Se gestiona con equipos profesionales, con planificación y con controles. El Comité Ejecutivo marca el rumbo, pero el día a día lo lleva el staff y ese fue un cambio cultural enorme, no solo para el COP, sino también como mensaje hacia las federaciones”, remarcó Pérez.

Hoy, el Parque Olímpico alberga entrenamientos de cerca de 35 disciplinas deportivas y concentra entre 28 y 30 deportes en competencias oficiales, todas con instalaciones homologadas a nivel internacional. El COP, además, articula con la Secretaría Nacional de Deportes (SND) para evitar duplicaciones, supervisando el alto rendimiento a través de su Centro de Ciencias y de equipos multidisciplinarios que acompañan a los atletas en lo técnico, médico y físico.

La exigencia también aumentó, con becas, apoyos y beneficios ligados a evaluaciones periódicas de rendimiento y compromiso, un esquema que busca sostener el crecimiento deportivo con criterios objetivos. En ese contexto, Paraguay comenzó a mostrar resultados más consistentes en Juegos Suramericanos, Panamericanos y Olímpicos, con diplomas olímpicos y finales que hasta hace pocos años parecían inalcanzables.

“Fabricar un atleta olímpico lleva tiempo, entre 12 y 14 años. Nosotros recién estamos llegando a ese punto. Los resultados empiezan a acompañar y estamos cada vez más cerca de una medalla, pero esto solo se logra respetando los procesos y manteniendo el nivel de profesionalismo”, expresó.

Más allá de lo estrictamente deportivo, la gestión de Camilo Pérez también posicionó al deporte como un actor económico relevante. Solo en 2025, el impacto del sector superó los US$ 600 millones, impulsado por eventos internacionales, turismo deportivo y servicios asociados; esto se observa como un dato que refuerza la idea de que el deporte en Paraguay dejó de ser una simple actividad para convertirse en una política de desarrollo.

De este modo, tras más de 14 años al frente del COP, Pérez deja una huella de gestión tangible, con infraestructura, capacidades organizativas y una nueva mentalidad en atletas y dirigentes. Esto representa una transformación que reconfiguró el mapa deportivo del país y que instaló al COP como una institución moderna, profesional y con proyección internacional.

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