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Más allá de los negocios: ¿Puede la IA superar la intuición humana?

Carmen Militza Buinizkiy CEO de Courage Strategies Consulting

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Si hablamos de entender el contexto situacional y afectivo en el que se tiene que tomar una decisión, la intuición humana aún juega un papel fundamental frente a la precisión de la IA.

26 Junio de 2024 09.17

Finalizando 2023, se le preguntó a Ray Kurzweil, autor de "La singularidad está aún más cerca" y futurista reconocido, si creía que hay algo en nuestros cerebros que no pueda ser emulado por la computación y la matemática y su respuesta fue no. Esto justifica el debate sobre los límites de la IA y su capacidad para superar a los humanos en aspectos esenciales. Entonces me surge la pregunta: ¿Podrá la IA en algún momento ser más eficaz que los humanos para tomar decisiones?

En este punto la IA puede procesar millones de datos, encontrar patrones ocultos en ellos y traer rápidamente información digerida a la mesa. Los modelos de lenguaje natural, como Chat-GPT en todas sus versiones, pueden responder a una pregunta con un ensayo de ideas ensambladas y bien escrito en cuestión de segundos. Ningún humano tiene ese nivel de desempeño; pero si hablamos de entender el contexto situacional y afectivo en el que se tiene que tomar una decisión, la intuición humana aún juega un papel fundamental frente a la precisión de la IA, y es que, en el mundo de los humanos, muchas veces la decisión racionalmente óptima no es necesariamente la correcta. Especialmente en condiciones complejas.
 

Más allá de la razón y la lógica

En su libro La inteligencia de la intuición, Gerd Gigerenzer, quien además es director Emérito del Instituto Max Planck para el desarrollo humano, cuenta cómo a través de los años le preguntó a cientos de ejecutivos de media docena de empresas internacionales con cuánta frecuencia tomaban una decisión profesional importante en base a su intuición, considerando que la data disponible no ofreciera conclusiones claras. La respuesta promedio es que confiaban en su intuición el 50% del tiempo, aunque estos ejecutivos jamás lo admitirían en público para no parecer irracionales o de criterio débil. Y es que muchas veces -especialmente en condiciones de incertidumbre- las personas tendemos a seguir nuestras “corazonadas” con la convicción de que seguimos el camino correcto sin poder explicar por qué de entrada. 

Gigerenzer define la intuición como la capacidad de saber más de lo que podemos explicar, emerge de la experiencia y está basada en heurísticas que se adaptan al contexto social. Aunque usualmente es vista como irracional, en realidad es una forma de inteligencia inconsciente. Por ejemplo, un ajedrecista experto suele intuir la próxima mejor jugada sin ser consciente del proceso mental que hace que esta se le revele. También postula que la intuición es más efectiva en expertos que en personas sin experiencia en el tema sobre el que se requiere decidir.

Sobre la importancia de la intuición en la toma de decisiones, la investigadora ampliamente citada Jean E. Pretz concluyó en su paper Intuición versus análisis: estrategia y experiencia en la resolución de problemas cotidianos complejos (2008) que incluso para expertos, los problemas complejos no siempre se resuelven mejor con el pensamiento racional, ya que puede sesgarse hacia ideas recurrentes. En estos casos, la intuición holística suele ser más efectiva en la solución de problemas. 

La Inteligencia Artificial como aliada para la toma de decisiones

La capacidad de la inteligencia artificial para emular la inteligencia humana y abordar tareas complejas puede transformar estrategias empresariales y mejorar la toma de decisiones, gracias a su habilidad para procesar y proporcionar información útil rápidamente. Sin embargo, como la IA es entrenada por personas, puede heredar sus sesgos, prejuicios y estereotipos. Por ejemplo, cuando se le pide a una IA crear imágenes con hombres y mujeres por igual, en algunos casos solo genera imágenes de hombres, algo que he experimentado en primera persona. Por ello, es esencial desarrollar marcos éticos para garantizar la adopción responsable de la IA, siempre con humanos al volante enfocados en reducir sus sesgos y mejorar la calidad de sus decisiones.
 

Intuición Artificial, ¿la última frontera?

En la industria de la Inteligencia Artificial muchos científicos consideran a la intución artifical como un “game changer” de la experiencia humana en marcos de decisión. 

Un paper de 2022 titulado “Un nuevo modelo para la intuición artificial”, postuló que se puede entrenar redes neuronales para encontrar soluciones “fuera de la caja” imitando el proceso intuitivo humano. El estudio concluyó que “A pesar de que la intuición artificial ha atraído una atención considerable, ha habido esfuerzos limitados en la definición e investigación de sus conceptos y propiedades matemáticas. Sin embargo, los resultados experimentales preliminares son prometedores”.

Otro estudio en este campo publicado en 2023 y titulado Intuición Artificial para la automatización de la toma de decisiones concluyó que esta enfrenta varios desafíos debido a la novedad y la naturaleza multidisciplinaria del área.

La intuición artificial busca ser capaz de ofrecer vías de acción en situaciones de incertidumbre donde los datos son incompletos, evaluando problemas en su contexto para tomar decisiones de manera automática. 

Uno de los desafíos más grandes de esta línea de investigación es ético, ya que, aunque la IA procese datos y entienda el contexto que afecta las decisiones, no puede replicar la dimensión afectiva y emocional de la experiencia humana al decidir. Un ejemplo de ello es el caso de Stanislav Petrov. El 26 de septiembre de 1983 sonaron todas las alarmas en la estación que supervisaba. Los sistemas informaban que Estados Unidos había lanzado un ataque nuclear contra Rusia. Su trabajo era verificar que todos los sistemas funcionaban y luego hacer una llamada, pero algo le hizo desconfiar de estos, aunque todo lucía bien. Así que esperó a comprobar varias veces los sistemas en medio de una tensión insoportable. Al final se trató de una falsa alarma. 

Si esa noche Petrov hubiera confiado en la lógica y en la precisión de los datos probablemente un error hubiese desatado una guerra con consecuencias inimaginables, pero hoy podemos decir que hace 40 años, en cuestión de pocos minutos, la intuición humana salvó al mundo de un desastre monumental y sus misterios por ahora no son tan fáciles de replicar.


 

*La columna fue escrita por Carmen Militza Buinizkiy, CEO de Courage Strategies Consulting, especialista en cambio organizacional y transformación digital. // [email protected]
 

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