Hace cuatro años, Atlas parecía al borde del colapso, pero hoy los multimillonarios del sector tecnológico hacen fila para pagar US$ 1.000 al año por su tarjeta.
El sector fintech está viviendo una división entre compañías que alcanzan valoraciones récord y otras que luchan por generar beneficios sólidos. Con ejemplos como Stripe y Ramp, la tecnología financiera se enfrenta a una especulación impulsada por la inteligencia artificial.
Amparada en la política desregultoria de Donald Trump, la mayor entidad financiera de Estados Unidos anunció el cobro de comisiones que recortarán los márgenes de tecnológicas financieras y encarcerían el acceso de los usuarios a servicios digitales en esas plataformas.
Con sus acciones un 80% por debajo de su máximo pandémico y su cuota de pagos online en caída libre, el pionero de las fintech y su nuevo CEO Alex Chriss necesitan una victoria.