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Paraguay puede dar un salto histórico en el agro con tecnología y eficiencia, según Hernán Passini, CEO de Bayer Paraguay

Hernán Passini
Hernán Passini

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Hernán Passini, Presidente y CEO de Bayer para Paraguay y Bolivia, señaló que Paraguay tiene un potencial muy grande en el campo que podría alcanzarse con la aplicación de tecnología. Añadió que muchos productores ya evidenciaron que la eficiencia está llegando.

Una de las estrellas económicas del país es la producción de soja. Paraguay se posiciona cada año entre los mayores productores y exportadores de la oleaginosa a nivel mundial, sin embargo, existe una amplia posibilidad de que su estatus de gran productor se consolide teniendo en cuenta el potencial que tiene. 

De acuerdo con las declaraciones de Hernán Passini, Presidente y CEO de Bayer para Paraguay y Bolivia, en el marco de su participación en la Feria Innovar, mencionó que con las tecnologías disponibles en la actualidad, es posible poder alcanzar el potencial de producción en el país que se ubica por encima de las 15 millones de toneladas, cuando se habla de soja. 

Explicó que este año es un ejemplo de eso, teniendo en cuenta que en muchas parcelas, los productores pudieron alcanzar una productividad importante, por encima del promedio, con variables como el acompañamiento del clima y la aplicación de tecnología de punta. 

“Hay variables como el clima que tienen que acompañar, pero la realidad es que uno pensaba que era un sueño los incrementos de productividad que se pueden dar en Paraguay. Este año demostró que es posible ver rendimientos de 6.000 kilos”, dijo. 

Explicó que existen planes del Gobierno de incrementar el producto interno bruto (PIB) del país donde juegan un rol fundamental la producción de soja y maíz, sin embargo, explicó que para lograr eso se debe apostar a aumentar el nivel de rindes, es decir, darle mayor eficiencia al campo. 

En ese sentido, insistió en que existe una oportunidad enorme de aumentar la productividad dado que existen parcelas que lo están logrando superando los 5.000 kilos por hectárea, mientras que otro incluso lo superan oscilando los 6.000, casi 50% por encima de la media que podría estar, en esta campaña, en 3.200 kilos por hectárea. 

Soja | Fotografía: Freepik

El aporte de las tecnologías

Passini mencionó que si bien las tecnologías vienen marcando principales diferenciales, apuntó a que no hay una tecnología que se posicione como la variante principal. Explicó que, para él, todo está relacionado al sistema utilizado por el productor que incluye distintos tipos de tecnologías. 

Comentó que desde el sistema de siembra directa que se aplicó hace varios años, la incorporación de genética desarrollada para los desafíos del sector productivo y hasta la biotecnología y productos que se utilizan para proteger los cultivos con la tecnología más avanzada del mundo, permiten hoy tener esa eficiencia en el campo. 

“Obviamente hay algunas tecnologías que cuando vienen permiten saltos muy importantes. Uno viene creciendo a un nivel, pero de repente aparece una tecnología que hace que se dé un salto, que pasemos a otro nivel de productividad”, agregó. 

A su criterio, la biotecnología es la protagonista de la productividad en los últimos años y señaló que Bayer tuvo una gran participación en esto con su Intacta 2 Xtend, que es la última que tienen en el país. Explicó que en los ensayos que realizan los productores se observó un aumento en los rendimientos de hasta el 15% versus la tecnología anterior. 

“Por lo general uno cuando logra algo que genera un aumento del 0,5% está feliz. Saltos de 15% son para realmente promover, para que todos lo incorporen, porque obviamente ahí está la realidad de también de que cada productor decide incorporar en su sistema las tecnologías en diferentes momentos”, sostuvo. 

biotecnologia

Explicó que una vez que el productor empiece a ser parte del cambio tecnológico en el campo se podrá ver en mayor medida el cambio, encaminándonos al anhelo que tienen los actores del sector de poder alcanzar las 15 millones de toneladas. 

Passini indicó que ya está demostrado que la genética y la aplicación de tecnología pueden conducir al campo paraguayo a superar los techos que hoy existen en términos de producción. 

El maíz como nuevo protagonista

En ese escenario, Passini también puso el foco en el maíz, un cultivo que viene ganando cada vez más protagonismo dentro del sistema productivo paraguayo. Si bien históricamente la soja lideró el negocio agrícola, explicó que el maíz cumple un rol clave no solo desde lo comercial, sino también desde la sustentabilidad del sistema.

“Súper interesante lo que decís, porque siempre hablamos de la soja, realmente es el cultivo principal del país, el cultivo que más aporta al país. Pero la soja también necesita del maíz. No solamente analizar los negocios por separado, sino la sustentabilidad de los sistemas productivos”, señaló.

En ese sentido, remarcó que el desarrollo del maíz está directamente vinculado a conceptos como la agricultura regenerativa y la rotación de cultivos, factores cada vez más relevantes para sostener la productividad en el tiempo. Según explicó, los resultados recientes acompañan este proceso, con niveles históricos de rendimiento.

“El año pasado fue el año de mayor productividad de maíz zafriña de Paraguay de la historia. Entonces eso genera muchas ganas de realmente seguir en esa línea y capitalizar esos resultados”, afirmó.

Campo De Maíz

Desde la mirada de la compañía, el crecimiento del cultivo también está apalancado en la adopción tecnológica por parte de los productores, tanto en genética como en biotecnología, aspectos que inciden directamente en la estabilidad y sanidad de los cultivos.

“La adopción por parte del productor de la genética de Bayer es muy buena. Principalmente por dos cuestiones: la estabilidad y la sanidad de nuestros materiales, y la biotecnología, que en maíz juega un rol importante”, explicó.

Pero más allá de la productividad, el ejecutivo destacó un cambio estructural en el negocio del maíz, impulsado por nuevas oportunidades de mercado. En particular, mencionó el avance de inversiones vinculadas a biocombustibles, que podrían modificar el destino de la producción.

“Hay una inversión muy grande para producir etanol y otras que se están desarrollando. Ellos van a requerir maíz como materia prima. Es una gran oportunidad en todas las líneas para el productor”, sostuvo.

Este escenario, agregó, abre la posibilidad de que Paraguay no solo exporte granos, sino que avance hacia un modelo de mayor valor agregado a través de la industrialización local.

“Esto va muy en línea con lo que Paraguay está planteando como desarrollo, pasar de ser exportadores de granos a industrializar las materias primas con el más alto grado de valor”, indicó.

El camino al desarrollo con el biocombustible

En esa línea, señaló que el maíz podría convertirse en parte de un “círculo virtuoso”, donde la producción agrícola se vincule directamente con la industria energética, generando impacto tanto en la economía como en la matriz productiva.

“Con maíz y biocombustibles hay una oportunidad tremenda. Es un círculo virtuoso que puede generar mucho valor”, afirmó.

Finalmente, Passini apuntó que el desafío pasa por reposicionar al maíz dentro del esquema productivo, manteniendo su rol dentro del sistema de rotación, pero ampliando su escala para responder a la nueva demanda.

Summit Campo, Hernán Passini
 Hernán Passini, Presidente y CEO de Bayer para Paraguay y Bolivia

“El foco del negocio es lograr capturar más superficie de maíz en zafriña para abastecer toda esta demanda. Nos encontramos en un momento muy interesante, con una demanda interna fuerte y también de Brasil”, explicó.

En ese contexto, destacó que factores como la cercanía a los mercados y el costo logístico pueden jugar a favor de Paraguay, mejorando la rentabilidad del productor.

“El flete es una variable muy importante en maíz, y el tener mercados cercanos puede redundar en mayor rentabilidad para el productor”, concluyó.

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