Luis Vidal es hoy una figura singular dentro del fútbol paraguayo, al ser Presidente del Club Recoleta, protagonista de ascensos históricos y poseedor de récords inéditos. Su nombre quedó asociado a una de las gestiones deportivas más llamativas de los últimos años.
Bajo su conducción, Recoleta pasó de la tercera división a la Primera División y alcanzó una clasificación internacional, un recorrido poco habitual para un club con recursos limitados y una historia breve en la élite. Pero su caso es aún más excepcional porque Vidal no solo lidera desde el escritorio, también lo hizo desde el campo de juego, convirtiéndose en el primer presidente en ser campeón jugando para el club que dirige.
Esa dualidad entre dirigente y futbolista lo llevó a romper marcas que parecían imposibles. Con 45 años y seis meses, se convirtió en el jugador más longevo del fútbol paraguayo en anotar un gol oficial, durante un partido ante Resistencia por la Copa Paraguay 2019.
Años después, ya con 51 años, volvió a hacer historia al ingresar en un partido de Primera División frente a Nacional, transformándose en el futbolista de mayor edad en disputar un encuentro en la máxima categoría del país. A ese récord se suman otros igualmente atípicos: fue campeón jugando junto a sus propios hijos y logró títulos compartiendo vestuario con ellos, una postal poco frecuente incluso en el fútbol amateur.

Cronología de un apasionado
La historia de Luis Vidal no comienza en los palcos ni en los balances institucionales, sino mucho antes, en una infancia atravesada por el deporte como forma de vida. Desde los ocho años compitió en torneos nacionales e internacionales, explorando disciplinas con una intensidad poco común.
Fue campeón nacional de natación, practicó atletismo durante su etapa escolar en el Colegio Internacional y, casi en paralelo, desarrolló una relación temprana y constante con la pelota. De este modo, el fútbol apareció como un eje, pero nunca como el único camino.
Entre los 16 y 19 años se destacó en el fútbol de salón, llegando a integrar la selección paraguaya y disputando torneos sudamericanos. En esos mismos años, también sobresalió en el básquetbol, defendiendo al Deportivo Internacional, donde jugó todas las divisiones formativas, llegó a competir en Primera y fue goleador del Torneo Nacional de Cadetes, reconocido por su efectividad desde la línea de tres puntos.

A esa lista se sumaron el pádel, disciplina en la que escaló desde tercera hasta primera división, y múltiples participaciones exitosas en olimpíadas escolares y competencias interclubes. Además, su formación deportiva estuvo acompañada, desde muy joven, por una vocación de liderazgo.
En 1992 fue Presidente del Centro de Estudiantes del Colegio Internacional, y años más tarde repitió ese rol en la Facultad de Ciencias Políticas y Diplomáticas de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción (UCA).
Su recorrido institucional continuó como Presidente de la Federación de Estudiantes de la UCA y de la Red Latinoamericana de Líderes Universitarios, experiencias que moldearon una mirada estratégica que luego trasladaría al deporte y a los negocios.
El pilar futbolero
En el fútbol de campo, la carrera de Luis Vidal comenzó formalmente a los 13 años en las divisiones inferiores de Tacuary, donde disputó las categorías sub15, sub16 y la Primera B. Esto sin mencionar que su nombre se volvió habitual en las tablas de goleadores de los torneos más prestigiosos del país, en clubes como Náutico, Centenario, Sajonia, entre otros más.

En 1994, tras culminar el colegio, dio el salto a la Primera División con Sol de América, pero optó por pausar su carrera profesional para priorizar los estudios de Derecho. Sin embargo, esa pausa no significó un alejamiento total del deporte.
Así, como estudiante universitario, fue capitán de la selección paraguaya universitaria en cinco mundiales y torneos internacionales. Dos años después regresó al fútbol profesional para jugar en Ameliano, donde fue campeón, confirmando que su vínculo con la competencia seguía intacto.
Luego llegaría una nueva interrupción, esta vez para ampliar su formación académica en Europa, con estudios en Inglaterra. Al regresar a Paraguay, culminó la carrera de Derecho y, cuando muchos consideran cerrada la etapa deportiva, tomó una decisión que definió su identidad: volver al fútbol profesional con 30 años y tres hijos.
En 2004 y 2005 vistió la camiseta de Sportivo Luqueño, debutando en Primera División a los 31 años, lo que lo convirtió en el debutante más longevo. En 2006 pasó a Sportivo Trinidense, equipo con el que fue vicecampeón de Intermedia y logró el ascenso a Primera.

La mirada empresarial
En paralelo, Vidal construyó su perfil empresarial y fundó compañías vinculadas al deporte y la comunicación, entre ellas Sport Césped, firma pionera en introducir la tecnología LED en cartelería digital en Paraguay. Ese recorrido le permitió sostener económicamente una pasión que nunca abandonó, pero que decidió vivir en sus propios términos.
“Hice mi carrera al revés, porque recién al contar con los recursos suficientes, me dediqué a mi pasión. Creé empresas y pude combinar pasión con trabajo, priorizando mi sueño de estar en todos los campos del mundo jugando y dejando un legado”, afirmó.
En 2007 dio su primer paso formal como dirigente, integrando la gerencia de Sportivo Trinidense. Una década más tarde, en 2018, asumió la presidencia del Club Recoleta. Dos años después, en 2020, volvió a calzarse los botines para jugar en el club que presidía, sellando una combinación inédita entre gestión, liderazgo y competencia.
Bajo su conducción, Recoleta escaló categorías, ganó campeonatos y alcanzó una clasificación a la Copa Sudamericana, consolidando un ciclo que combina planificación, identidad y resultados.

Con más de 250 trofeos obtenidos a lo largo de su vida deportiva, Vidal resume su recorrido con una convicción que atraviesa cada etapa de su historia. “Esto me genera una emoción grandiosa y es también la demostración de que la pasión está por encima de cualquier cosa”, refirió.
Hoy, Luis Vidal encarna una figura poco frecuente en el fútbol moderno, al mostrarse como alguien que transitó todos los roles posibles: jugador, capitán, dirigente, empresario y entrenador, aparte de construir su camino sin atajos, desafiando lógicas tradicionales.
Su historia, más allá de graficar la vida de un presidente exitoso, se consolida como la muestra más tangible de cómo el deporte también constituye un motor, una identidad y un legado.