El mercado asegurador paraguayo enfrenta un punto de inflexión marcado por la baja digitalización, la escasa penetración y la falta de datos integrados. En un escenario de riesgos crecientes, el seguro agrícola emerge como un segmento estratégico aún subdesarrollado.
El sector asegurador paraguayo, según Joelma Zocche, Agente de Seguros, continúa enfrentando desafíos que frenan su crecimiento: procesos manuales, digitalización insuficiente, sistemas de información fragmentados y una penetración del seguro que se mantiene en torno al 1% del PIB, muy por debajo del promedio regional.
Uno de los principales problemas es la falta de datos integrados y accesibles. Si bien la Superintendencia de Seguros publica estadísticas del mercado, estas suelen concentrarse en ramos tradicionales y no en segmentos estratégicos como el seguro agrícola. La ausencia de series históricas completas limita la capacidad de análisis técnico y dificulta la tarificación.
Además, la competencia entre aseguradoras continúa enfocada en precios antes que en innovación, mientras que la cultura aseguradora sigue siendo débil: el seguro se percibe como un gasto, no como una inversión.
Un cliente nuevo: más informado, más digital y más exigente
El comportamiento del usuario evoluciona aceleradamente. Los consumidores comparan coberturas, exigen transparencia, demandan procesos más rápidos y buscan experiencias 100% digitales.
En el agro, crece el interés por productos personalizados, multirriesgo, coberturas por zona o ciclo fenológico y se consolida la preocupación por el cambio climático.
"Procesos lentos = pérdida de clientes", advirtió, remarcando que las aseguradoras deben acelerar su transformación digital para responder a un cliente que ya espera cotizar, emitir pólizas y reportar siniestros desde el celular.
Regulación: estadísticas más claras y una ley actualizada
Para que el sector avance, la entrevistada señaló ajustes clave: publicación de estadísticas detalladas por ramo, modernización normativa para habilitar emisión digital, firmas electrónicas, inspecciones remotas y siniestros digitales, además de un fortalecimiento del reaseguro.
"Creo plenamente que el nuevo proyecto de Ley nos va a beneficiar a todos los del sector asegurador; ya que pretende acompañar a la región y por qué no al mundo", destacó Zocche sobre la futura Ley de Seguros.
El seguro agrícola crece, pero sigue subdesarrollado
Aunque el mercado asegurador general mostró mayor rentabilidad y superó los G. 4,2 billones en primas directas a junio de 2025, el seguro agrícola representa apenas 1,45% de la producción total.
Aun así, hay impulsores claros: eventos climáticos extremos, mayores exigencias de financiamiento, ingreso de nuevos reaseguradores especializados y avances tecnológicos como imágenes satelitales o modelos climáticos.
Sin embargo, persisten limitantes estructurales: falta de estadísticas oficiales, baja cultura aseguradora del productor, costos altos y poca oferta de productos multirriesgo. La ausencia de un programa nacional de seguro agrícola como en Argentina o Brasil sigue siendo un freno.
Los productores hoy buscan cobertura principalmente frente a:
- Sequía prolongada
- Granizo
- Heladas
- Vientos fuertes y tormentas
- Exceso o variabilidad extrema de lluvias
- Fallas de siembra y germinación
Innovación y modelos basados en datos
Entre las innovaciones que comienzan a transformar el sector figuran los seguros paramétricos, la teledetección, los modelos actuariales basados en big data, las plataformas digitales de siniestros y las alianzas seguro más financiamiento. A esto se suman los microseguros agrícolas, esenciales para la agricultura familiar.
"En el agro hay muchas oportunidades que podemos explorar siempre y cuando se llegue a entender sus riesgos, su ciclo, pero por sobre todo la fortaleza que tiene", señaló la agente.
Zocche resumió el sentido central del aseguramiento mencionando que en un mundo donde los riesgos evolucionan más rápido que nunca, desde el clima, la economía y la tecnología, incluso la propia dinámica de la vida diaria. Para ella, contar con un seguro ya no es un lujo, sino que es una decisión inteligente, estratégica y profundamente responsable.
"Tener un seguro es proteger tu presente, tu patrimonio y tu futuro. Es asegurar la continuidad de tu familia, tu empresa o tu producción. Es transformar la incertidumbre en tranquilidad", concluyó.