La compañía creada por Jeff Bezos suma contratos públicos, respaldo oficial y capacidad técnica, mientras el liderazgo privado del sector espacial enfrenta una presión cada vez más concreta.
En una entrevista reciente con el gobernador de Texas, Greg Abbott, Elon Musk, de SpaceX, predijo que la compañía enviaría humanos de regreso a la Luna y a Marte en los próximos cinco años y construiría ciudades permanentes en la superficie lunar en los próximos 10 años, ofreciendo objetivos sumamente optimistas para los viajes espaciales.
Tim Draper apostó por SpaceX y Tesla cuando pocos veían futuro. Su historia muestra cómo nacen grandes fortunas: con convicción, pérdidas tempranas y apuestas contra todo consenso.
La compañía analiza postergar su debut bursátil hasta 2027 para intentar alcanzar una mejor valuación, en medio de la volatilidad del mercado tecnológico y tras el fuerte retroceso de SpaceX luego de su histórica salida a Bolsa. El escenario reaviva las dudas sobre si el boom de la inteligencia artificial puede sostener las valuaciones récord del sector.
El vencimiento del lockup de directivos amenaza con multiplicar la oferta de acciones justo cuando las tasas altas y las futuras IPO de OpenAI y Anthropic ponen más presión sobre el precio de la compañía.
La caída del precio de las acciones de SpaceX y las nuevas restricciones sobre US$ 116.000 millones en acciones de Tesla, dejaron a Musk fuera del selecto club de los cuatro puntos.
Forbes estima que los cuatro jóvenes cofundadores multimillonarios de Cursor alcanzarán una fortuna de US$ 2.700 millones cada uno cuando se concrete el acuerdo.
La startup Panthalassa, respaldada por el multimillonario, desarrolla boyas flotantes capaces de generar electricidad con olas y enfriar chips con agua fría, una apuesta para alimentar la IA lejos de tierra firme.
Tras su histórico debut en Wall Street, la compañía de Elon Musk anunció ante la SEC la compra de Anysphere, dueña de Cursor, en una operación que apunta a reforzar a Grok frente a Claude Code y Codex.
Gracias a un debut bursátil récord, los fondos que apostaron por la compañía aeroespacial de Elon Musk acumulan participaciones valuadas en cientos de miles de millones. El caso cambió por completo el ranking histórico de retornos del capital de riesgo.
La histórica OPI de SpaceX, que convirtió a Elon Musk en el primer billonario del mundo, encendió las alarmas entre legisladores progresistas en Estados Unidos, que aprovecharon el hito para renovar llamados a impuestos a la riqueza y una reforma profunda del sistema de Seguridad Social.
La mayor oferta pública inicial de la historia dejó a SpaceX valuada en cerca de US$ 1,8 billones, desató una fuerte demanda de inversores minoristas y abrió una nueva prueba para el mercado de inteligencia artificial en Wall Street.
La compañía de Elon Musk apunta a un debut histórico en Wall Street con una valuación récord, impulsada por Starlink, los lanzamientos espaciales y su apuesta por la inteligencia artificial.
La iniciativa permitirá dotar de acceso a internet a escuelas, centros de salud y comunidades que históricamente enfrentaron dificultades de conectividad. Desde la compañía destacaron que el proyecto contribuirá a reducir la brecha digital y facilitará el acceso a herramientas educativas y servicios esenciales.
Aunque la empresa trasladó su sede a Texas, miles de empleados que aún viven y trabajan en California podrían pagar impuestos cuando sus acciones se conviertan en una fortuna líquida tras la oferta pública inicial.
Los formularios S-1 de OpenAI, Anthropic y SpaceX revelarán cuánto facturan, cuánto pierden y qué compromisos de infraestructura ya asumieron para sostener valuaciones de hasta billones de dólares.
Tom Mueller diseñó los motores que hicieron posible una nueva era de cohetes reutilizables. Hoy impulsa una red de entregas orbitales que promete redefinir la logística fuera de la Tierra.
El gigante de satélites y cohetes planea salir a bolsa con una valuación de US$ 1,75 billones, según informaron varios medios el miércoles. La operación convertiría al empresario en el primer integrante del selecto club de las fortunas de cuatro comas.
La empresa pretende salir al Nasdaq con una valuación de US$ 1,75 billones, apoyada en Starlink, la inteligencia artificial y una promesa de negocios espaciales que todavía deberá convencer a Wall Street.