La cadena prepara herramientas propias para inventario y mantenimiento en medio de un recorte de costos que pone bajo presión el negocio de las aplicaciones corporativas.
La IA quebró la vieja lógica que unía a las Siete Magníficas. Ahora Wall Street mira quién gana con el gasto tecnológico, quién solo paga para defender márgenes y dónde puede aparecer la próxima gran oportunidad para los inversores.
La compañía detrás de ChatGPT gana libertad para vender sus desarrollos fuera de Azure, mientras el gigante tecnológico conserva una participación clave y redefine los términos económicos de uno de los pactos más influyentes del sector.
Mientras destinan decenas de miles de millones de U$S a infraestructura de inteligencia artificial, Meta y Microsoft reestructuran sus plantillas: despidos masivos, retiros anticipados y una gestión de recursos humanos que redefine qué puestos sobreviven a la automatización.
La compañía busca reforzar su ecosistema tecnológico mediante modelos open-weight y una apuesta fuerte en desarrollo propio. El movimiento intenta sostener la dependencia de sus GPU frente al avance de AMD, chips de hyperscalers y nuevas herramientas que reducen la ventaja de CUDA.
Analistas ven margen atractivo frente al promedio S&P 500, con múltiplos razonables y bajo endeudamiento, factores que alimentan expectativas favorables en el corto y mediano plazo.
La desconfianza frente a los aumentos agresivos en inversión de capital sacudió a empresas tecnológicas de primera línea, incluso a aquellas que muestran buenos resultados.
El mercado reaccionó con fuerza tras los resultados trimestrales de la compañía. Las dudas sobre el crecimiento de Azure y el salto en las inversiones en infraestructura tecnológica encendieron las alarmas entre los inversores.
La empresa con sede en San Francisco, que ha realizado más de un millón de entrevistas con clientes con sus herramientas de inteligencia artificial automatizadas para ayudar a las grandes empresas a descubrir qué quieren sus usuarios, ahora ha recaudado US$ 69 millones.
El precio de la memoria RAM, disparado por la demanda global vinculada a la IA, llevó a Sony y Microsoft a revisar los plazos para sus próximas consolas.
Aunque el mercado empieza a mostrar señales de fatiga, hay gigantes tecnológicos con ingresos previsibles, clientes cautivos y modelos de negocio que resisten incluso con presupuestos más ajustados. ¿Qué diferencias marcan las acciones mejor posicionadas para capear una corrección sin perder atractivo?
La compañía incorporó una función que permite a los administradores de dispositivos laborales acceder al contenido de los chats, incluso si están cifrados. La promesa de privacidad en la mensajería, otra vez en debate.
Amazon anunció que invertiría hasta US$ 50.000 millones para expandir las capacidades de inteligencia artificial y supercomputación para el gobierno de Estados Unidos, lo que lo ubica como el cuarto acuerdo más grande en torno a la inteligencia artificial este año, mientras Wall Street anticipa que el gasto global se acelerará en los próximos años.
Con una app que ya descargaron más de 100 millones de personas, Lalit Keshre convirtió a Groww en un gigante del mercado financiero indio. Su debut en la bolsa disparó el valor de la empresa y lo metió en el club de los diez dígitos.
Con un historial en startups tecnológicas, Div Garg dejó en suspenso su doctorado para dedicarse de lleno al desarrollo de asistentes virtuales que prometen ejecutar tareas digitales complejas sin intervención humana.
La startup de inteligencia artificial recibirá inversiones adicionales por US$ 15.000 millones de sus nuevos socios, en un negocio que refuerza la carrera por controlar la infraestructura tecnológica que sostiene los modelos más avanzados.
El salto de la tecnológica reavivó las dudas sobre su precio real. Qué dicen los números, cómo reaccionó ante otras crisis y por qué algunos prevén una corrección fuerte.
El nivel de apuestas vinculadas a la inteligencia artificial es tan alto que cualquier traspié financiero de OpenAI podría generar un efecto dominó en las principales acciones tecnológicas del índice. La concentración de ingresos futuros en un solo cliente con serios desafíos de financiación es una señal de alerta que muchos prefieren no mirar.