Las perspectivas de crecimiento de las ganancias del S&P 500 para 2026 rondan el 24%, una proyección que Loomis Sayles considera relevante y probablemente posible, ante las mejoras de productividad impulsadas por la IA, la ampliación de los márgenes de beneficio y la resistencia del consumo en los Estados Unidos.
Para los inversores que buscan ajustar su exposición a la renta variable, esta evolución de las ganancias resulta determinante, aunque siempre en función de lo que el mercado ya incorporó a los precios. Si espera un avance de las ganancias del 24% y ese pronóstico se cumple, no aparecen razones concretas para una revalorización. En cambio, si descuenta un 24% y finalmente recibe un 15%, enfrenta un riesgo considerable de corrección, aunque un crecimiento de las ganancias del 15% todavía resultaría sobresaliente frente a la mayoría de los registros históricos correspondientes a otros ciclos económicos similares.
Los analistas de Goldman Sachs Research conservan una visión favorable sobre las acciones para 2026.
Proyectan que el crecimiento sostenido de las ganancias respaldará retornos positivos, aunque advierten que los índices rendirán menos que en 2025 y que las valuaciones elevadas podrían acentuar la volatilidad. Este cuadro de rendimientos positivos, aunque más moderados, y mayores oscilaciones representa un escenario base razonable para la planificación de los inversores. Además, plantea consecuencias concretas para el armado de carteras, distintas de las que surgirían en una etapa de expansión acelerada o ante un deterioro de los fundamentos económicos de largo plazo.
La proyección consensuada de un crecimiento de ganancias del 24% para el S&P 500 esconde fuertes diferencias entre sectores. Este reparto confirma que el impulso será desigual y dependerá del desempeño de actividades específicas del mercado.
Las compañías tecnológicas y vinculadas con la IA concentran una porción desproporcionada del avance esperado, resultado del ciclo de inversiones que beneficia a los proveedores y de la ampliación de márgenes que las herramientas de eficiencia basadas en inteligencia artificial facilitan a las firmas de software.
También se espera que los sectores de valor, como finanzas, energía, industria y materiales, contribuyan al aumento de las ganancias. Las estimaciones futuras indican que la brecha frente a las acciones de crecimiento se achicará durante 2026, ya que las compañías de valor alcanzarían su primer avance de dos dígitos en varios años.
Esta mayor contribución a las ganancias puede favorecer el armado de carteras. Cuando el crecimiento de los beneficios resulta acotado y queda concentrado en unas pocas grandes compañías tecnológicas, diversificar se vuelve especialmente complejo, porque el desempeño general termina atado a esos actores dominantes. En cambio, una participación más amplia de distintos sectores crea condiciones para una diversificación auténtica, en la que las tendencias sectoriales y los factores específicos pueden producir resultados más diferenciados entre sí.
Los inversores deberían destinar el mismo esfuerzo a evaluar el escenario adverso para las ganancias que al escenario base. Loomis Sayles advierte que las proyecciones de crecimiento del 16% y del 12,5% para 2027 y 2028, respectivamente, empiezan a resultar dudosas ante la elevada vara que fijaron las expectativas para 2026. Si el ciclo de inversión de capital en IA frena el gasto de las empresas de hiperescala, porque la tecnología alcanza su madurez o los equipos directivos revisan el retorno de esas inversiones, la evolución de las ganancias en la cadena de suministro de semiconductores y entre los proveedores de infraestructura en la nube podría quedar muy por debajo de las previsiones iniciales.
JP Morgan Research advierte que la persistencia de la inflación y un posible giro en la política monetaria de la Reserva Federal constituyen otra amenaza para las perspectivas de ganancias. Si las presiones inflacionarias continúan en Estados Unidos y la entidad deja atrás su postura expansiva, las condiciones financieras podrían endurecerse con rapidez, reducir las valuaciones y frenar la porción de la inversión corporativa sostenida con crédito.
Los inversores cuyas posiciones en renta variable muestran una concentración muy superior a sus rangos históricos deberían analizar si esa exposición responde a una convicción deliberada o a una deriva pasiva, producto de varios años de mejor desempeño bursátil. Además, deberían considerar si una cartera más equilibrada se adapta mejor a sus objetivos frente a distintos resultados para las ganancias.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.