Paraguay es la estrella económica de América del Sur según la ONU
Según el Informe 2026 sobre la Economía Mundial (WESP 2026), elaborado por las Naciones Unidas en conjunto con sus cinco comisiones regionales, Paraguay emerge como uno de los desempeños más sólidos de América del Sur, donde el país aparece entre las economías con mayor dinamismo de la región.
El informe confirma que la economía mundial logró sostenerse en 2025 pese a un escenario adverso, apoyada en un consumo relativamente robusto y en la flexibilización de la política monetaria.
Sin embargo, Sebastián Vergara, oficial de Asuntos Económicos de UN DESA, advirtió que ese desempeño no debe interpretarse como una señal de fortaleza estructural. El crecimiento global se ubicó en 2,8% en 2025 y se moderaría a 2,7% en 2026, muy por debajo del promedio previo a la pandemia, con riesgos claramente inclinados a la baja.
Ese freno responde, según explicó, a una combinación de desaceleración del comercio internacional, inversión moderada y un entorno cada vez más fragmentado, donde las tensiones geopolíticas, las políticas comerciales restrictivas y el limitado espacio fiscal reducen la capacidad de respuesta de muchos países, especialmente en el mundo en desarrollo.
Aunque la inflación global continúa cediendo – del 3,4% en 2025 al 3,1% en 2026 –, los precios siguen elevados y los salarios no han acompañado el ajuste, profundizando el costo de vida en bienes esenciales como alimentos, energía y vivienda.
Ese telón de fondo condiciona directamente a América Latina y el Caribe. Ramón Pineda, jefe de la Unidad de Empleo y Salarios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Santiago, describió a la región como atrapada en una trayectoria prolongada de bajo crecimiento, con tasas cercanas al 2,3%–2,4% que ya se extienden por cuarto año consecutivo.
El resultado es un estancamiento del PIB per cápita que, en términos reales, apenas logra recuperar en 2024 los niveles alcanzados una década atrás.

Sin embargo, detrás del promedio regional se esconde una heterogeneidad marcada. Mientras un grupo amplio de países crece a ritmos insuficientes, 17 economías lograron expandirse por encima del 3% en 2025, y allí aparecen con claridad Paraguay, Argentina, Venezuela y Costa Rica.
En el caso paraguayo, el desempeño destaca incluso dentro de una América del Sur que en 2026 mostraría una desaceleración generalizada, afectada por la evolución de los precios de los bienes primarios y las restricciones sobre el consumo y la inversión.
Desde la CEPAL subrayaron que este mejor posicionamiento no es menor en un contexto donde el espacio fiscal sigue estrechándose. El pago de intereses de la deuda absorbe una proporción creciente de los ingresos públicos, desplazando recursos que podrían destinarse a inversión productiva, capital humano e infraestructura.
Aun así, Paraguay figura entre los países que lograron combinar crecimiento elevado con mayor estabilidad macroeconómica, en un escenario regional dominado por cautela monetaria y presiones fiscales persistentes.
El análisis subregional presentado por Ramón Padilla Pérez, coordinador de investigación de la CEPAL en México, reforzó la idea de que el crecimiento sostenido hoy depende cada vez más de motores internos bien anclados, como la demanda doméstica, la inserción en cadenas de valor y la estabilidad macro.
Si bien su exposición se centró en México, Centroamérica y República Dominicana, dejó una señal relevante para Sudamérica: las economías que logran controlar la inflación, sostener reglas fiscales y mejorar la calidad del gasto público están mejor preparadas para navegar un entorno internacional volátil.
En ese marco, mientras la economía mundial avanza con resiliencia frágil y América Latina enfrenta una trampa de bajo crecimiento, Paraguay aparece como una excepción positiva, destacándose por su dinamismo relativo en un contexto regional complejo.