Grado de inversión: qué necesita Paraguay para mejorar su calificación y qué riesgos podrían empeorarla, según Moody's
Moody's mantuvo el 17 de julio la calificación Baa3 de Paraguay, con perspectiva estable. El informe de la agencia identifica los factores que podrían impulsar una mejora de la nota soberana y los riesgos que podrían derivar en una rebaja.

Paul Fernández Editor de Contenidos

El 2025 fue un año histórico para la economía de Paraguay, dado que no solamente alcanzó uno de los niveles de crecimiento económico más altos de la región (6%), sino que también alcanzó la mejora en la calificación crediticia del país, es decir, logró escalar al bajo Grado de Inversión por parte de las calificadoras Moody’s Ratings y Standard & Poor’s. 

El pasado 17 de julio, Moody’s realizó una nueva revisión y confirmó, nuevamente, la calificación Baa3 con una perspectiva que se mantuvo estable. Esto, según el informe divulgado por la calificadora, refleja el sólido crecimiento tendencial, respaldado por una considerable inversión de capital, una carga de deuda pública relativamente baja y estable, y la adhesión constante a un marco de responsabilidad fiscal a mediano plazo. 

Pero más allá de las razones que mantiene esta calificación, es importante mencionar las recomendaciones que realiza la calificadora para que nuestro país pueda mejorar y seguir escalando y, por ende, evitar también rebajar los niveles alcanzados, que podrían significar un retroceso muy grande en el posicionamiento económico. 

Moody’s, en su reporte realizó un apartado donde detalló los factores que podrían conducir a una mejora o un empeoramiento de las calificaciones. Sobre el primer punto, indicó que si las reformas sostenidas fortalecen sustancialmente las instituciones y el marco de gobernanza del país, se podría mejorar la calificación. 

Por otro lado, mencionan que un aumento sostenido de los ingresos públicos y una reducción de la deuda pública en moneda extranjera que mejore la capacidad de pago de la deuda y la flexibilidad fiscal también podrían respaldar la mejora. 

De la misma manera, una mayor inversión privada que impulse el potencial de crecimiento de largo plazo y reduzca la vulnerabilidad de la economía ante las crisis fortalecería aún más el perfil crediticio. 

En tanto, señalaron que podrían rebajar la calificación de Paraguay si un debilitamiento de la inversión privada y el crecimiento económico redujera la resiliencia de la economía. Así también, un deterioro sostenido del desempeño fiscal que incremente la deuda pública o debilite su capacidad de pago, incluso mediante una nueva acumulación de atrasos gubernamentales, también ejercería presión a la baja. 

Mencionan además que una menor eficacia institucional, incluyendo reformas estancadas o deficiencias persistentes en la gestión de las finanzas públicas, también podrían conducir a una rebaja de la calificación soberana. 

Consideraciones para la calificación

Según el reporte, el producto interno bruto (PIB) creció 6,6% en 2025 y registró una expansión promedio de 3,2% anual durante la última década. Para 2026, la calificadora proyectó un crecimiento cercano al 4,5%, mientras que para 2027 estimó una moderación hasta 3,5%, en línea con el potencial de mediano plazo de la economía.

Moody's señaló que las inversiones públicas en infraestructura, entre ellas el Corredor Bioceánico, junto con proyectos privados como Paracel y Atome, contribuirán a impulsar actividades de mayor valor agregado, favorecerán la diversificación económica y apoyarán una convergencia gradual de los ingresos.

El informe también destacó que el PIB per cápita medido por paridad de poder adquisitivo pasó de US$ 13.912 en 2016 a US$ 21.931 en 2025, ubicándose cerca de la mediana de América Latina y el Caribe (US$ 22.543), aunque todavía por debajo de los países con calificación Baa3, cuya mediana alcanza US$ 33.491. 

No obstante, advirtió que la economía paraguaya mantiene una escala reducida, con un PIB nominal de US$ 49.700 millones, lo que la hace vulnerable a eventos climáticos que afectan la producción agrícola y la generación hidroeléctrica.

El reporte indicó además que la estabilidad macroeconómica está respaldada por el régimen de metas de inflación del Banco Central, un tipo de cambio flexible y una política fiscal prudente, factores que, junto con un entorno político estable, reducen la vulnerabilidad frente a riesgos internos, externos y de liquidez.

En materia fiscal, Moody's destacó que la deuda pública se mantiene en niveles relativamente bajos. Según sus estimaciones, el déficit fiscal se ubicará alrededor del 2% del PIB hasta 2028, antes de converger al objetivo gubernamental de 1,5% del PIB, mientras que la deuda pública permanecería estable en torno al 40% del PIB. En 2025, la deuda representó aproximadamente 42% del PIB, por debajo de la mediana de 59% registrada entre los países con calificación Baa3.

Sin embargo, la calificadora advirtió que la fortaleza fiscal del país continúa limitada por una reducida capacidad de recaudación. El informe señaló que los ingresos del Gobierno representaron apenas 14,3% del PIB en 2025, situación que restringe la flexibilidad fiscal. Asimismo, indicó que el pago de intereses equivalió al 13,1% de los ingresos, por encima del promedio de 11,8% observado en países con la misma calificación, mientras que más del 80% de la deuda permanece denominada en moneda extranjera, lo que aumenta la exposición a fluctuaciones cambiarias.

En cuanto al marco institucional, Moody's sostuvo que persisten desafíos en la gestión de las finanzas públicas pese a los avances registrados en los últimos años. El reporte recordó que a comienzos de 2026 el Gobierno reconoció atrasos fiscales equivalentes a 2,1% del PIB, aunque prevé que estas obligaciones sean canceladas completamente hacia 2028 y que se implementen mejoras para evitar nuevos atrasos mediante un mayor control del gasto y una mejor planificación del flujo de caja.

Aun así, el informe destacó avances institucionales impulsados por la aprobación de normas como la Ley de Responsabilidad Fiscal, la Ley de Modernización de la Administración Financiera del Estado, la Ley de Alianzas Público-Privadas, la creación de la Superintendencia de Fondos de Pensiones y Jubilación y la reforma de la Caja Fiscal aprobada en 2026.

Respecto a la perspectiva estable, Moody's consideró que el crecimiento impulsado por la inversión pública y privada, junto con la política fiscal y monetaria, seguirá fortaleciendo la resiliencia de la economía. No obstante, señaló que continúan presentes riesgos asociados a la dependencia de la agricultura y de la generación hidroeléctrica, sectores expuestos a fenómenos climáticos.

Finalmente, la calificadora evaluó que Paraguay mantiene un perfil de gobernanza relativamente sólido, sustentado en la estabilidad política y en la efectividad de las políticas macroeconómicas y monetarias. 

Sin embargo, indicó que el fortalecimiento institucional, especialmente en materia de lucha contra la corrupción y estado de derecho, continuará siendo gradual, aunque reconoció que podrían registrarse avances superiores a los previstos actualmente.