Estados Unidos, un destino donde la carne paraguaya ganó protagonismo
El embajador paraguayo en Estados Unidos, Gustavo Leite, habló acerca de la importancia de este destino para la proteína roja local y afirmó que no sólo amplió oportunidades comerciales, sino también diversificar mercados y fortaleció la reputación sanitaria local.

Paul Fernández Editor de Contenidos

Según las estimaciones del Departamento de Agricultura de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), los Estados Unidos es el mayor productor y consumidor de carne bovina del mundo, en volumen total. 

Igualmente, para satisfacer la demanda de los consumidores, Estados Unidos es el segundo mayor importador, y la mayor parte de esas importaciones se destina a mezclas para la producción alimenticia (hamburguesas, albóndigas, etc). 

Asimismo, la demanda internacional de carne bovina de alta calidad ha permitido que Estados Unidos se mantenga entre los cuatro principales países exportadores. El mercado de la carne bovina en este país se compuso de la siguiente manera: 12.2 millones de toneladas en producción, 1,3 millones de toneladas en exportación, 1,9 millones de toneladas en exportación y 12,7 millones de toneladas en consumo total. 

Sobre el punto, el Embajador paraguayo en dicho país, Gustavo Leite, mencionó que en el 2024, Paraguay exportó a los EE.UU. 28.310 toneladas métricas, lo que representó el 0.97% de la carne importada en los EE.UU. y el 0.21% del consumo de carne en los EE.UU.

Embajador paraguayo en Estados Unidos, Gustavo Leite

En tanto, en lo que va del 2025, hasta el 31 de octubre, el Paraguay ya lleva exportado 34.192 toneladas, lo que equivale al monto de USD. 196.566.866. Estos datos, hoy posicionan a este mercado como el tercer principal destino de la carne paraguaya y el más estratégico, según Leite, dado que se trata del mayor productor y consumidor de carne bovina del mundo. 

"Para el Paraguay, este acceso no solo amplió las oportunidades comerciales en un segmento de alto valor, sino que también diversificó mercados, fortaleció la reputación sanitaria nacional y generó un impacto económico relevante a través de mayores exportaciones, ingreso de divisas y la activación de cadenas internas de producción, frigoríficos, logística y servicios", sostuvo el diplomático. 

Indicó que la reacción del mercado estadounidense ha sido muy favorable, por lo que se observa como la carne paraguaya ingresó rápidamente en el segmento donde Estados Unidos tiene mayor necesidad estructural: recortes magros congelados para la industria de alimentos, principalmente hamburguesas. 

Con esto, en poco tiempo, Paraguay consolidó relaciones comerciales estables, aumentó volúmenes y logró un posicionamiento positivo como proveedor serio, consistente y con potencial de crecimiento. 

"El perfil que se está consolidando es el de un origen confiable para carne magra de buena calidad, con proyección para desarrollar nichos adicionales, como ser envíos de carne kosher", añadió.

El desafío de competir contra Brasil

Es importante mencionar que Paraguay estaba ganando protagonismo en este destino debido al recargo adicional del 40% a las importaciones de carne del Brasil. No obstante, la medida fue eliminada y hoy nuestro país, estaría de nuevo compitiendo en mismas condiciones con el gigante sudamericano. 

Para Leite, este hecho revierte una ventaja coyuntural que Paraguay tuvo durante algunos meses, teniendo en cuenta que ese arancel, vigente desde julio de 2025, había encarecido fuertemente la carne brasileña. 

"Con la reciente orden ejecutiva que suprime ese recargo, Brasil recupera margen de maniobra en el contingente arancelario para "otros países" y fuera de cuota. Actualmente ambos países enfrentan un arancel del 26.4%", explicó. 

En términos prácticos, para el Embajador, esto implica mayor competencia de origen brasileño en el segmento de carne magra para molienda y cierta presión a la baja sobre precios y márgenes. 

Sin embargo, considera que la combinación de una oferta interna estadounidense baja, precios internos altos y la necesidad estructural de importaciones sugiere que el Paraguay podría retener buena parte de los clientes ganados, aunque con tasas de crecimiento más moderadas, considerando el retorno competitivo del Brasil.

A pesar de esto, dijo que para los próximos años, el escenario base es de consolidación: sostener a Estados Unidos dentro del top 3 de destino de exportación, profundizar el nicho de carne para la industria, y desarrollar segmentos de carne Premium, así como seguir explorando las ventas de carne kosher o Halal.

"El ritmo de crecimiento dependerá de tres factores: la fase del ciclo ganadero estadounidense (oferta doméstica), la participación de otros competidores con más presencia en el mercado, y la capacidad de Paraguay de mantener volúmenes, calidad y previsibilidad en sus envíos", aseveró. 

Posicionamiento internacional

De acuerdo con el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el país se ubicó en el puesto número 9 entre los mayores exportadores de carne bovina del mundo en 2025, con un volumen estimado de 500.000 toneladas. El registro consolida a la ganadería como uno de los pilares más competitivos de la economía paraguaya, incluso en un contexto de elevada presión productiva y desafíos estructurales para reponer el hato.

El ranking, liderado por Brasil con 3,8 millones de toneladas, refleja también el reposicionamiento de Australia (1,96 millones) tras años de sequía, y la fortaleza exportadora de India (1,56 millones) y Estados Unidos (1,2 millones). 

En el Mercosur, Paraguay quedó por encima de Uruguay —que cerró el año con 485.000 toneladas—, mientras que Argentina ocupó el quinto lugar con 770.000 toneladas, mostrando una recuperación moderada.

La presencia de Paraguay en el Top 10 confirma la resiliencia del sector cárnico nacional y su capacidad de competir con gigantes ganaderos, a pesar de la reducción del hato y de la volatilidad en los mercados externos. 

El desafío, coinciden los analistas, es sostener este posicionamiento con más productividad, estabilidad sanitaria y políticas que acompañan la reinversión en los campos.