Nuestro país se vuelve a posicionar entre los líderes en bienestar emocional en el mundo. El resultado del informe State of the World's Emotional Health 2025, elaborado por Gallup a partir de entrevistas en 144 países, mostró que el 92% de los adultos paraguayos afirmó haber disfrutado gran parte del día anterior, lo que coloca al país en el segundo lugar del mundo en esa categoría, solo detrás de Dinamarca (93%).
Rosendo Fraga, Director de Análisis e Investigación en Gorman Lee, en su análisis señala que el estudio revela que países como Dinamarca, Paraguay e Indonesia, suelen ubicarse entre los más altos del mundo en experiencias diarias positivas como la risa, el disfrute y la sensación de ser tratados con respeto.
"En otras palabras, Paraguay figura de manera constante entre los países donde la risa, el disfrute y el respeto son parte habitual de la vida cotidiana", explicó.
Gallup explica que este tipo de resultados no dependen únicamente de la riqueza o la seguridad de un país, sino también de factores culturales. "Las emociones positivas no se limitan a las naciones más ricas o seguras del mundo, sino que también prosperan allí donde la cultura y la vida social desempeñan un papel importante" señala el informe.
En el caso paraguayo, Fraga indicó que esta combinación de vida comunitaria, cercanía familiar y optimismo social parece sostener un bienestar emocional que trasciende los indicadores económicos.
El director mencionó además que el informe confirma otra tendencia ya conocida: América Latina continúa siendo una de las regiones más expresivas y positivas del mundo.
Agregó que, además de Paraguay, figuran entre los diez primeros México (90%), Guatemala (88%), Panamá (88%), Costa Rica (87%) y Chile (86%).
Sin embargo, dijo también que el contraste regional también aparece en el mismo estudio dado que Venezuela se ubica entre los diez países con mayores niveles de preocupación diaria (57%), un reflejo del impacto que la inestabilidad económica y social puede tener sobre la salud emocional de una población.
Añadió que para Gallup, las emociones cotidianas funcionan como una suerte de termómetro social. "En su análisis global, los niveles altos de ira o tristeza se correlacionan con mayores índices de violencia y fragilidad institucional, mientras que las experiencias positivas, como el disfrute o el respeto, tienden a reforzar la cohesión comunitaria", agregó Fraga.
Consideró que, desde esa perspectiva, para Paraguay la estabilidad emocional de su población constituye un activo nacional, sobre todo en un mundo marcado por el estrés y la fragmentación.
"Mantener esa cultura del respeto y la alegría no solo mejora el ánimo colectivo, sino que también se traduce, a la larga, en paz y salud pública", dijo también Fraga.