De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el porcentaje de mujeres en cargos directivos es del 40%, frente al de los hombres, que representa el 60%. Atendiendo los últimos cinco años, esa brecha ha sido intermitente, variando entre un 30 y 20%, hasta quedar finalmente con el último porcentaje de diferencia desde hace tres años.
"El indicador se está moviendo a favor de las mujeres en los últimos años, pero se mueve poco y esto tendría que estar acompañado de políticas públicas, las cuales no son tan fuertes como en otros países desarrollados. Se debe reconocer la mejoría de los últimos años, pero sigue siendo tibia o casi tímida", remarcó Claudina Zavattiero, Doctora en Demografía.
Si uno logra desagregar los datos sobre la cantidad de mujeres en puestos gerenciales, también se puede observar el detalle del tipo de puestos que ocupan. Los cargos gerenciales con mayor representatividad femenina en puestos de primera línea son los de Recursos Humanos, Marketing, y Gestión y Control Calidad.
Estos datos fueron realizados de acuerdo al estudio anual de compensaciones y beneficios iRH de Jobs, determinando que en los cargos mencionados se encuentra un 70% de ocupación femenina, observando además una equidad en cuanto al salario percibido por las mismas, en comparación con sus pares hombres.

Inequidades
En cuanto a cargos como la Gerencia General, la Gerencia de Logística y la Gerencia de Tecnología se ve una menor participación femenina y con la ocupación de un 80% por los hombres. Ahora, en relación al cargo de Gerente General sí se observa una inequidad salarial, pues los varones que ocupan ese puesto ganan en promedio un 30% más que sus pares mujeres.
Con respecto a lo que derivaría a la poca presencia de mujeres en determinados cargos gerenciales, la Doctora en Demografía consideró que podría deberse a una relación costo-beneficio para ellas. "El costo para una mujer de fallar en sus otros roles es muy alto a lo que, económicamente o en prestigio, le puede redituar un cargo de este tipo", consideró.
Reducción de brechas redituaría en crecimiento económico
Rocío Galiano, Representante Nacional del Fondo de Población de Naciones Unidas en Paraguay (UNFPA) desde abril del 2016, señaló que un estudio del Banco Mundial destacó la manera en la cual podría crecer la economía, si la reducción de la brecha en el empleo y en los ingresos se lograra materializar con más efectividad.
"Si esa brecha se redujera, tendríamos un incremento en el producto interno bruto (PIB) per cápita entre el 4 y el 7% en el futuro. La tasa de ocupación de los hombres es del 80% y el de las mujeres es del 56%, esto quiere decir que existe un margen de oportunidad para incrementar la participación de mujeres en el mercado laboral, a lo cual se denomina el bono de género", explicó.

Causas de las brechas
Sobre los probables motivos que siguen manteniendo la brecha entre mujeres y hombres en cargos directivos, la Representante Nacional del UNFPA menciona que la sobrecarga existente para las mujeres, con el trabajo no remunerado, podría ser una de las razones. A lo largo de su vida, el sector femenino tiene una mayor carga de trabajo no remunerado, el cual consiste en tareas de cuidado y atenciones domésticas.
"Si ese trabajo fuera distribuido de una manera más igualitaria entre hombres y mujeres o si se le otorgara un valor económico a ese tipo de trabajos, las mujeres pasarían a tener un superávit en edades productivas. Esto afecta en las posibilidades que tienen las mujeres de desarrollar una carrera laboral exitosa, así como de acceder a puestos directivos o gerenciales elevados", refirió.
Para cambiar de manera estructural las brechas aún existentes, Galiano hizo hincapié en la importancia de tener en vigencia una política nacional de cuidado que conduce tanto al sector público como al privado. Esto, por ejemplo, incluiría contar con guarderías, tener accesibilidad para horarios de salud, equilibrar los horarios de estudio con los laborales, entre otras cuestiones para brindar mayor posibilidad de desarrollo a las mujeres; Paraguay ya aprobó la política nacional de cuidado, pero aún no la ha implementado.