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Una apasionada del volante preserva la historia automotriz compitiendo a bordo de vehículos antiguos

FOTO: GENTILEZA
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Desde el taller de su padre hasta las rutas del Chaco, Ivonne Larrieur es una mujer que convirtió la herencia familiar en una pasión que compite y preserva. Hoy, en sus ratos libres, es una piloto de vehículos antiguos que compite cada vez que se presenta una oportunidad. Afirma que manejar clásicos exige paciencia, atención y una conexión que no admite asistencia electrónica.

La fascinación de Ivonne por los autos nació entre tuercas y manos curtidas. "Mi primer recuerdo es estar en el taller de mi papá cuando yo era chica", cuenta, y recuerda las horas en que lo veía restaurar vehículos que otros llamarían simplemente viejos. Iba con él a las carreras y ahí aprendió que cada auto lleva una historia humana. Fue en ese taller donde la máquina dejó de ser transporte y pasó a ser una memoria que ella hoy se empeña en sostener.

Su vínculo con los clásicos pasó por modelos y emociones. "El primero fue una Triumph Stag de 1970", relata, pero confiesa que el Ford A de 1928 ocupa "el lugar más especial" de su corazón. Ese auto, casi centenario, representa la figura paterna y las lecciones compartidas. "Para mí, manejar ese modelo es como cuidar un pedacito de historia", afirma.

Ivonne Larrieur, piloto de vehículos antiguos. FOTO: GENTILEZA
Ivonne Larrieur, piloto de vehículos antiguos. FOTO: GENTILEZA

La mecánica, para Ivonne, dejó de ser un conjunto de piezas para convertirse en lenguaje. "Los clásicos te obligan a prestar atención, a escuchar cada ruido, cada vibración", explica. Aprendió mirando a su padre y practicando: fue importante distinguir el gesto de una válvula, el cambio de marcha, el sutil aviso de una fatiga. Esa escucha se tradujo en paciencia. "No puedo apurarle a un auto de casi 100 años", comenta. Para ella, esta frase se concreta en una especie de ética de la conducción automovilística: respeto por los tiempos del artefacto y por quienes lo construyeron.

Entrar al Club de Vehículos Antiguos del Paraguay fue natural y reciente a la vez. Ivonne define la experiencia como pertenencia y continuidad. "Ingresar al club es una forma también de continuar una historia que ya comenzó en mi casa", sostiene. Allí encontró un espacio de camaradería donde compartir repuestos, técnicas de restauración y rutas. Para ella, sacar los autos del garaje y ponerlos en marcha en competencias es la forma más verdadera de preservar ese patrimonio.

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La sensación de circular sin ayudas electrónicas tiene para Ivonne una carga sensorial y emotiva intensa. "Uno siente el motor, los cambios, las vibraciones, el volante, el camino", describe. Ivonne admite que no tiene radio en su vehículo y es una decisión totalmente adrede: "Solo vos y el ruido de tu auto". Esa soledad sonora convierte cada viaje en una reconexión consigo misma. 

Compite con el Ford A de 1928 y recuerda con intensidad el Rally de Princesa, su primera carrera sin su padre y la más exigente por la lluvia torrencial. Las dificultades sobrepasaron lo emocional, ya que sus limpiaparabrisas diminutos que casi no sirven, agua que entra al habitáculo, la tensión de proteger un vehículo con casi un siglo. Mantener la calma y la precisión fue la diferencia; el resultado demostró la resiliencia del auto y el temple de la piloto.

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Esa carrera condensó lo que para Ivonne significa competir en clásicos: precisión, elegancia y temple. "Hay que concentrarse en conducir, respetar, mantener la calma", dice y añade que la resolución pasa por pequeños gestos como secar el vidrio, ajustar la velocidad, coordinar con los otros del equipo. Para ella, la competencia no es solo un trofeo sino la instancia donde se prueba la armonía entre piloto y máquina.

Sobre el lugar de las mujeres en ese circuito tradicionalmente masculino, Ivonne responde con una mezcla de sencillez y convicción. "Los autos no entienden de género, sí de paciencia, amor por la historia y dedicación", afirma. Relata que nunca sintió necesidad de demostrarse distinta, sino de presentarse con pasión y respeto. Hoy nota más mujeres en la grilla y celebra esa renovación. "Es una alegría ver que cada vez hay más mujeres que están participando", cierra.

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